Venezuela: 1498-1728. Conquista y Urbanización. Cap 10
Una historia del período colonial venezolano.
Transcripción
Territorio de la Capitanía General de Guatemala y no de México como es hoy en día. Luego vamos a encontrar la gobernación de Marcos Gédler y Calatayud, que también le tocan algunos enfrentamientos con fray Mauro, porque Gédler y Calatayud va a estar entre 1644 y 1649, pero no se dirige directamente a Caracas sino a Maracaibo. Las incursiones piratas son cada vez más intensas y se requiere la construcción del fuerte de La Barra en la entrada del lago de Maracaibo, que pueda proteger a la ciudad que viene estando desprotegida de acuerdo con el número de incursiones piratas que ha habido en esos años. A eso se dedica hasta que avanzan las construcciones de La Barra, de Maracaibo, y Gédler y Calatayud finalmente llega a Caracas a gobernar desde la capital.
En 1646, por su parte, vamos a encontrar a los jesuitas en Guayana. Recordemos que la primera obra educativa de los jesuitas en Venezuela va a ser el Colegio San Francisco Javier de Mérida, en 1628, y en 1646 desde Bogotá se decide enviar un grupo de sacerdotes para que estén haciendo trabajos de apostolado desde el fuerte Santo Tomé de Guayana. Allí estuvieron hasta 1681 cuando dejaron la misión en manos de otros sacerdotes, los capuchinos.
La participación de los jesuitas en Venezuela, si se quiere, estaría en relación con otras provincias de América y ya después, en 1767, son expulsados de América. Y van a regresar, en el caso venezolano, los jesuitas muchos años después, en 1916, cuando van a comenzar la preparación de la fundación del Colegio San Ignacio que ocurrirá en la década de los años 20 en Caracas. No obstante, la obra jesuítica más importante en el Orinoco no es este período de 1646 sino que va a ocurrir en el siglo XVIII, a partir de 1731 y hasta 1767.
Los padres José Gumilla, Joseph Cassani y Felipe Salvador Gil hicieron un trabajo en Guayana muy importante; dieron a conocer el río y la región orinoquense al mundo entero por los trabajos que realizaron allí. Esa obra fue tan fundamental que hoy en día, y desde hace ya unos cuantos años, los jesuitas en Venezuela crearon un centro que es el Centro Gumilla en homenaje a este sacerdote, que estuvo ahí entre 1731 y 1767.
A Gédler lo va a suceder Pedro de León Villarroel, una gobernación muy, muy breve donde hay muy poco que señalar. Lo mismo va a ocurrir con la gobernación de Martín del Roble y Villafañe. Estamos hablando de los años 1654 y 1655; esta gobernación tiene un punto interesante: se esmera mucho el gobernador en respaldar al capitán Juan Arráiz de Mendoza, a quien le encarga la construcción de un camino nuevo entre Caracas y La Guaira.
Que el capitán va a adelantar con insistencia. En 1656 vamos a tener a franciscanos en Píritu; este sí es un momento importante porque recordemos que los franciscanos fueron los primeros religiosos en llegar a América, llegan con Colón en el segundo viaje, el viaje de 1493. Antes vimos desembarcos de franciscanos en Cumaná entre 1514 y 1521, junto a los dominicos, pero ¿a esto a qué nos estamos refiriendo?
En 1656 es cuando se establecen en Píritu, en el oriente del país, y emprenden la evangelización no solo de Píritu, sino que a partir de Píritu desarrollan una tarea, si se quiere intensa y hasta frenética, de fundación en pueblos indios que incluye prácticamente todo el oriente del país. Es muy difícil ofrecer la lista completa de los pueblos fundados por los franciscanos entre 1660 y 1699, pero fueron 19 pueblos indios en Oriente. También en el Orinoco van a fundar pueblos entre 1715 y 1799.
Allí la lista llega a 43 pueblos establecidos por los franciscanos con los indígenas. Por otra parte, la fundación de conventos por parte de ellos es notable. Más bien reseñar la fundación de conventos de los franciscanos en Venezuela sería un trabajo propio de la historia de la Iglesia y nuestro país que rebasa las pretensiones de un programa como este, pero lo consignamos o lo señalamos de modo que eso va a estar ocurriendo a partir del establecimiento de los franciscanos en Píritu, en 1656.
Por otra parte, vamos a tener un año después que los capuchinos se establecen en Cumaná, en 1657. Hay que aclarar que los capuchinos integran una rama de los franciscanos. También hay que señalar que quizá sean los capuchinos los que hayan tenido una presencia más extendida en el territorio venezolano en esta época, y a lo que hay que adjudicarle la mayor cantidad de pueblos fundados.
La misión de fundación de pueblos de los capuchinos se puede organizar de esta manera: entre 1657 y 1810. Y están en los Llanos de Caracas, entre 1658 y 1818; entre Trinidad y Guayana, entre 1686 y 1817; y en los alrededores de Maracaibo, entre 1694 y 1718. Es difícil relacionar la cantidad de pueblos fundados por los capuchinos en Venezuela; en todo caso, consignamos esa tarea y ese afán tan persistente a lo largo de muchos años.
A Pedro Torres y Toledo le toca gobernar entre 1658 y 1664 y le toca nada más y nada menos que enfrentar la peste bubónica. Esa primera peste diezmó a la población entre 1658 y 1659. El número de fallecidos es muy difícil de precisar: algunos cronistas hablan de 2000, otros hablan de 8000; las cifras en ambos casos parecen abultadas porque Caracas entonces era una ciudad con muy poca cantidad de habitantes y realmente no tenemos cómo precisar la cifra.
Pero lo que sí es cierto es que los fallecidos fueron muchísimos y dejaron a las ciudades desguarnecidas sobre todo en las haciendas cercanas. Esto trajo como consecuencia que los piratas advirtieran esta situación y entraron a saco en las plantaciones y, en particular, los saqueos de los piratas fueron muy intensos en Chuao. Por su parte, un pirata inglés llamado Cristóbal Mings se lleva un botín significativo de la ciudad de Coro, incluso robándose las cajas en la Real Hacienda, en 1660.
Y todo ello como consecuencia de esta peste bubónica que diezmó no solo a Caracas sino muchas otras poblaciones del centro del país. Luego, para colmo, cuatro años después de la peste bubónica ocurre una plaga de langosta que arrasa con los cultivos y esta vez la población queda al borde de una hambruna, porque la langosta no solo desoló casi todos los cultivos sino que el trabajo de las langostas continuó con un ejército de ratones voraces en cantidades difíciles de imaginar que además arruinaban los víveres que habían sobrevivido a esa primera catástrofe de la plaga de la langosta.
De modo que un nuevo factor a favor de los piratas ya no solo era la peste bubónica, sino la plaga de la langosta que trajo también una epidemia o una infección de ratones que trabajó como consecuencia algo muy parecido a la hambruna. Esta situación va a ocurrir muy particularmente en el valle de Caracas y en los Valles de Aragua.
Entonces se escribieron unos versos que decían lo siguiente: "Aplaca, Señor, tu ira, tu justicia y tu rigor, dulce Jesús de mi vida, misericordia, Señor". La gente verdaderamente estaba al borde de la desesperación con esta secuencia de calamidades: primero los piratas en Maracaibo, después la peste bubónica; a la peste bubónica la sucede la plaga de la langosta y a la desaparición de los cultivos lo sucede naturalmente asomarse por la ventana de la hambruna. Y además una situación también de luto colectivo es que la peste bubónica se lleva la vida de un número considerable de habitantes en un porcentaje imposible de precisar al día de hoy, pero una cantidad notable.
De modo que la plaga de la langosta no solo estaba afectando a unos cultivos sino que estaba incidiendo todavía más en una situación de psicología colectiva de un pueblo muy precaria, muy severa. De modo que los hechos fueron muy duros en este período venezolano. Como vemos, no se trata del enfrentamiento entre los conquistadores y indígenas, eso ya había pasado, pero sí se trata de enfrentamientos con los piratas y de calamidades naturales que no estaban probablemente previstas.
Vayamos entonces en la segunda parte del programa al fallecimiento de Felipe IV y a la asunción de Carlos II, en 1665. Ya regresamos.
Con la muerte de Felipe IV se supone que debe asumir su hijo Carlos II, pero es un niño muy pequeño y hay un período de regencia por parte de su madre Mariana de Austria. Ese período va a ocurrir entre 1665 y 1675, cuando sí asume propiamente Carlos II, a quien apodaban el Hechizado porque tenía una contextura raquítica y una inteligencia muy corta, por decirlo de la manera más elegante posible. Le atribuía el pueblo esa inteligencia tan poca profundidad a unos hechizos diabólicos.
Por supuesto no había nada de esto, sino que se trataba ya de una cantidad de cruces familiares en la familia real que producían estas regresiones y realmente la corta inteligencia del Hechizado es más bien consanguínea que diabólica que producto de un hechizo diabólico. Va a asumir entonces a los 15 años, después de 10 años de regencia de la madre. La madre se hace acompañar en esos diez años por un asesor que va a ser el jesuita Juan Eberardo Nittard y también aparece en el panorama un hijo bastardo de Felipe IV que será un personaje importante en la historia: Juan de Austria o Juan José de Austria, que reclamaba su preeminencia a pesar de ser un hijo bastardo de Felipe IV.
Luego veremos cómo Carlos II, el Hechizado, va a gobernar 25 años, entre 1675 y 1700. Entonces, en su reinado lo auxiliarán el duque de Medinaceli, don Juan Francisco Tomás de la Cerda, y el conde de Oropeza, don Fernando Álvarez del Toledo. Y también su hermano gobierna en una etapa como un valido de su hermana o del rey, digamos así. Primero Carlos II contrae nupcias con María Luisa de Orleans; no puede procrear y con su segunda esposa Mariana de Neoburgo tampoco procrea, de modo que se hace evidente que el monarca es infértil.
Y eso trae como consecuencia que él sea el último de la dinastía de los Austrias o los Habsburgo. ¿Qué va a hacer Carlos II cuando se acerca la muerte temprana porque muere muy joven? Él testa a favor de Felipe d'Anjou, que era nieto de Luis XIV de Francia e hijo de su hermana María Teresa de Austria, la mayor de las hijas de su padre. Es así como comienza entonces la dinastía de los Borbones después de la muerte de Carlos II, el primero, en noviembre de 1700.
A lo largo del período de Carlos II el imperio español se va a acentuar su decadencia, su pérdida de dominios y de su pérdida de importancia. Esto debemos atribuírselo a una serie de factores históricos, pero también a la corta inteligencia de Carlos II, el Hechizado, quien muere de 39 años. Esa es, a grandes rasgos, su período cuando llegamos a 1700. Comienza la dinastía de los Borbones que en España hasta el sol de hoy continúa.
Mientras tanto, vamos a encontrar al temible pirata Olonés en Maracaibo, en 1668. Este hombre se llamaba Juan David Nau y había nacido en Sables-d'Olonne hacia 1630 y tenía el mote, como buen pirata, de Olonés; los piratas con frecuencia tenían un alias. Llega a las Antillas como esclavo hacia 1650, logra recobrar su libertad y se asienta en la isla de la Tortuga, en el Caribe, no la venezolana sino otra; allí recibe respaldo e inicia sus primeras tropelías en Campeche, México.
Después lo hallamos en Cuba. En Cuba en 1668 se ha enviado una fragata española a capturarlo, pero el francés, muy hábil, embosca la fragata, hace prisioneros a sus tripulantes y les va cortando la cabeza uno a uno, lo que va a contribuir a su fama de sanguinario y de temible pirata que le valdrá una fama favorable entre sus pares, entre los piratas afines. Él regresa triunfante a La Tortuga después del episodio, y allí conoce a dos personas que han estado en la costa venezolana; le dicen que Maracaibo está desprotegida y él arma una escuadra de cerca de mil hombres en 1668.
Y decide asaltar a Maracaibo; esto va a ocurrir, los habitantes logran huir hacia Gibraltar, él se mueve también hacia Gibraltar. La población de la pequeña urbe no tenía qué darle cuando él pide rescate, entonces él decide decapitar a las autoridades y prenderle fuego a la ciudad. Regresa a Maracaibo y entonces pide rescate a los habitantes en Maracaibo que ya han regresado despavoridos de Gibraltar. Los habitantes tienen que darle el rescate que él pide porque ya se sabía lo que iba a ocurrir.
Le entregan un tesoro, las posesiones que tenían en la ciudad. Él se va hacia La Tortuga con las arcas repletas; celebran, de allí pasan Honduras, pasan al tapón del Darién, hoy Panamá, y en el Darién cometen un grave error de arrogancia, el error de los triunfadores. Pónganle comillas, y es que atacan a un pueblo indígena como si eso fuese tan sencillo... Los indígenas los derrotan y se lo comen porque eran caníbales. El Olonés entonces muere descuartizado; echan sus pedazos a una olla ardiente.
Estamos hablando del año 1671 y ustedes dirán: bueno, ¿y esto cómo se sabe? Se sabe porque quedó todo por escrito, porque un sobreviviente lo escribió: Alexander Olivier Exquemelin describe todos los hechos, tanto los horrores del pirata como el fallecimiento de Olonés y sus compañeros. Bueno, entonces pues obviamente Maracaibo se encontraba terriblemente desprotegida y cada cierto tiempo ocurrían estos episodios.
Había una situación político-administrativa compleja porque Maracaibo dependía de la lejana audiencia de Bogotá. Bogotá para entonces no era un virreinato, era una audiencia, y sin embargo una orden desde Bogotá o un refuerzo desde Bogotá tardaba semanas y meses; en cambio, la conexión con La Guaira por vía marítima era de cinco días en aquel entonces, de modo que era una situación que no se justificaba en relación a los medios de comunicación. Luego pasa Maracaibo a la Gobernación de Mérida, por decisión de Bogotá, cuando hubiera sido más lógico que estuviese bajo alguna jurisdicción del centro geográfico de Venezuela.
Aunque Mérida ciertamente estaba muy cerca, pero también con muchos problemas en comunicación porque se trataba de subir y bajar montañas. Los asedios piratas a Maracaibo no cesan; eso es lo que va a ocurrir con Henry Morgan en 1669. Morgan es distinto a Olonés, aunque similar en sus prácticas; también sabemos de él porque Exquemelin formó parte de su hueste y su camarilla, su patrulla, y también deja por escrito cómo procedía Morgan, quién era, etcétera.
Morgan es de una familia acomodada de Gales que decide buscar, perseguir aventuras y un destino en el Caribe; primero recala en Barbados, luego en Jamaica. Y al igual que Olonés, el primer lugar donde desarrolla sus tropelías es Campeche, en México, pero después va a pasar asolando territorios por Santa Catalina, por Cuba, por Panamá, y fija su cuartel general en Jamaica. Allí recibe noticias en Jamaica de lo que ha logrado el Olonés en Maracaibo y también decide imitarlo: dice, bueno, yo también voy a Maracaibo, y arma una flota grande; estamos hablando de 15 naves y cerca de 1.000 hombres que llegan a Maracaibo en marzo de 1669.
Por supuesto los pobladores huyeron; les acababa de ocurrir lo del Olonés, ahora regresa otro, un inglés, un galés; salen corriendo, se encuentra una ciudad fantasma con algunos vecinos escondidos intentando salvar su vida. Él los apresa, los tortura para saber a dónde se ha ido la gente y perseguirlos. Le dicen que a Gibraltar; hasta allá se va, hasta Gibraltar, pero en Gibraltar no ocurre nada y él regresó a Maracaibo porque le han dicho que allí no les han entregado los tesoros que estaban en la ciudad de Maracaibo.
Cuando regresa los españoles están dispuestos a enfrentarlo, tienen cómo, y él tuvo que apelar a una artimaña o un truco para poder salvar sus naves. Es decir, él envía una nave con muñecos que no eran fácilmente distinguibles por los españoles y los españoles siguen a una nave fantasma con uno o dos operarios y muchos muñecos. Creen que allí va él, y la persiguen, mientras él con sus naves sale por otra parte.
Se escapan del asedio español que amenazaba con devastarlo completamente; bueno, se salvó de milagro. Esta vez los habitantes pagaron para que no les quemaran la ciudad. Una vez más, Morgan regresa a Jamaica, luego toma Panamá; en Panamá se lleva uno de los tesoros más grandes que se recuerden de todo este período y finalmente llega a Londres y la corona inglesa lo distingue con el título de Sir y pasa a ser Sir Henry Morgan y regresa como una autoridad militar a Jamaica, donde muere en 1688.
El periplo de Morgan refleja perfectamente lo que era la piratería inglesa y cómo terminaban coronadas sus cabezas con algún título nobiliario después de los estropicios que cometían en el Caribe. Vamos a una pausa y regresamos la tercera parte nuestro programa. Lo que referíamos antes del fallecimiento de Felipe IV, las tropelías de Olonés y de Henry Morgan en Maracaibo, van a ocurrir durante la gobernación de Félix Gárrés y González del León.
A quien le sigue un juicio de residencia como solía ocurrir al final de su período porque cometió excesos con los indígenas, descubiertos en ese juicio de residencia. El Consejo de Indias lo condena a diez años de prisión en el Castillo del Morro, en Puerto Rico. No sabemos cuándo murió pero consignamos el hecho para señalar una vez más que los juicios de residencia, cuando eran bien sustentados y cuando los delitos cometidos por la autoridad eran considerables y podían sustanciarse, las consecuencias eran graves.
Este señor pasó diez años preso en el Castillo del Morro de Puerto Rico después de sus abusos contra los indígenas en Venezuela. Lo va a suceder Fernando de Villegas entre 1669 y 1673; este hombre lo designa Mariana de Austria, la reina gobernante, ya que su hijo para esa fecha todavía no había asumido el mando como tal, y le toca enfrentar el conocido tumulto de Carora que ocurre en 1671. ¿Qué es el tumulto o el alzamiento? Pues allí ocurre un hecho extraño: la alcaldía de la ciudad, Agustín Riera, mantenía unas relaciones muy hostiles, muy tirantes y violentas con los vecinos.
Recordemos que estos alcaldes no eran electos por los vecinos, de modo que de ninguna manera se debían a los vecinos y cuando los dominaba el mal humor o la intemperancia, como parece ocurrir con Agustín Riera, maltrataban a los vecinos porque ellos no les debían el nombramiento. Recordemos que los cargos del cabildo la corona los vendía para hacerse de fondos y las autoridades, si no tenían la índole deseada, pues cometían todo tipo de exageraciones y exabruptos como parece ser el caso de Agustín Riera.
De modo que los vecinos hartos de la actitud del alcalde toman una decisión malhadada, pero la toman, y es que entran en su casa de noche y lo hacen preso. Pero este hombre se resiste enfáticamente, se crea una refriega y termina muerto el alcalde. A los vecinos no les queda otro camino que tomar el poder del cabildo y alzarse; han matado al alcalde. Pues esto es un caso insólito, no había ocurrido que nosotros sepamos.
Al gobernador Villegas, que le entregan esta papa caliente, no le queda otra alternativa que armar un pequeño ejército en Caracas y dirigirse a Carora, a poner orden en lo que aquí está ocurriendo. Al llegar a Carora tiene que poner mano dura: hace presos al insurrecto. Toma una decisión terrible y exagerada: es que los cabecillas pasan por la horca, a los segundones de los cabecillas los sanciona y restablece la autoridad del cabildo.
La verdad es que para que los vecinos hayan llegado a esta situación de hacer preso al alcalde, han debido estar desesperados. Pero tuvieron la mala suerte de encontrar la resistencia feroz del alcalde y enfrascarse en una batalla domiciliaria y terminando dándole muerte, y las consecuencias fueron gravísimas para ellos. Si ellos no hubieran perdido la paciencia con el alcalde, pues hubiese ocurrido lo que sucedió en ocasiones anteriores y es que reclaman ante la Real Audiencia de Santo Domingo; esta hubiese respondido como había sucedido, pero se ve que la urgencia por las relaciones tan tirantes entre Riera y los ciudadanos llevaron a una salida diferente.
Bueno, cuando Villegas regresa a Caracas sigue con el tema que ya tenía muchos años sobre la mesa de necesidad de fortificar mejor el fuerte de La Guaira porque los amagos de los piratas ya eran cada vez más frecuentes. En 1673 termina el período de Villegas y lo sucede Francisco Dávila Orejón. Francisco Dávila Orejón duró poco porque muere muy, muy pronto: en suma, el 11 de septiembre, y al año siguiente, el 13 de septiembre, en un año muere aquí en Caracas.
Y entonces lo suceden los alcaldes del cabildo. Aquí hay un caso muy interesante: los alcaldes del cabildo lo suceden de inmediato, que son Pedro Jaspe Montenegro y Diego Fernández de Araújo, hasta el 1.º de enero de 1675. Recordemos los alcaldes eran los llamados alcaldes cadañeros, que se elegían todos los años en enero, por eso se llaman cadañeros. Cada año, en enero de 1675, son electos Manuel Felipe de Tobar y Domingo Galindo Isayas como alcalde ordinario, pero unas semanas después se presenta Juan de Padilla con el título de gobernador expedido por la Real Audiencia de Santo Domingo.
¿Y qué hacen Tobar y Galindo? Desconocen el título e invocan la cédula real de 1560. Esa cédula decía que las faltas del gobernador las suplían los alcaldes, no un gobernador interino enviado por la Real Audiencia de Santo Domingo, al menos eso era lo que ellos creían. Bueno, se crea una situación jurídica que supone un pronunciamiento de la corona y se envía a un procurador ante el rey, y el rey pide una nueva cédula, el 18 de septiembre de 1676.
Esta cédula ratifica la de 1560. Entonces así fue como quedó absolutamente establecido que las faltas permanentes de los gobernadores las cubrirían los alcaldes ordinarios, que no procedía al nombramiento de un gobernador interino por parte de la Real Audiencia, que debía esperarse el nombramiento definitivo de un gobernador por parte de la corona. Esto trajo unas consecuencias muy interesantes porque Tobar y Galindo eran criollos habitantes en la ciudad y conocían sus problemas muy, muy bien. A su vez tenían unas relaciones bastante buenas con el obispo de entonces, Antonio González de Acuña, quien fue un obispo benefactor-constructor.
González de Acuña se empeña en construir un acueducto y lo logra. Y a su vez es el obispo y por esto tiene una participación histórica importante: es el obispo que funda el Seminario de Santa Rosa de Lima en Caracas, que abre sus puertas el 30 de septiembre de 1673 y que va a ser la semilla de la futura Universidad de Caracas, que va a abrir sus puertas en 1725, unos cuantos años después; no, 50 años después más o menos, 50 y tantos años después.
Este obispo era doctor, era de Lima y fue un obispo benefactor. El solo hecho de empeñarse en fundar el seminario, en empeñarse en construir el acueducto y en trabajar de la mano con los alcaldes ordinarios Tobar y Galindo da muestras de lo beneficioso que fue su paso por Caracas, el tiempo que estuvo. Por otra parte, Maracaibo, que es referente a esta situación imprecisa entre la Real Audiencia de Bogotá, finalmente se decide en 1676: el rey despide una cédula que cambia la descripción de Maracaibo y queda establecido que la ciudad de Maracaibo va a integrar la Gobernación de Mérida y La Grita.
Sobre la base del argumento de la Real Audiencia de Bogotá según la cual esta ciudad alacustre estaría mejor protegida si se adscribiera a una gobernación dependiente de Bogotá. Esto realmente fue falso porque las incursiones piratas, que eran marítimas, Bogotá era muy poco lo que podía hacer desde los 2.600 metros de altura; eso hubiera tenido sentido si Cartagena hubiese tenido un estatuto mayor del que tenía y pudiese adscribirse Maracaibo a Cartagena, pero qué podría ser Bogotá frente a una incursión pirata en Maracaibo, pues muy poco. Tenía hasta más sentido adscribirla a Caracas, desde donde podían sí protegerse con cinco días de navegación a la ciudad de Maracaibo.
De modo que este argumento de Bogotá era falso, pero bueno, fue el argumento que se impuso y la ciudad de Maracaibo pasa entonces a la Gobernación de Mérida. En 1677, Pedro Ruiz de Arguinzones y Núñez de Freitas sustituye a los alcaldes Tobar y Galindo. Mientras tanto, el pirata francés Mantenón va a arrasar con la Asunción; estamos hablando de 1677 cuando ocurrirá esa incursión de Charles-François d'Angein, el marqués de Mantenón, que asalta la isla de Margarita con 500 hombres en enero de 1677, avanza hasta La Asunción, quema la ciudad y esto fue lo que hizo evidente para los asuntinos la necesidad de construir un fuerte que resguardara la ciudad.
Y por eso se construye el castillo de Santa Rosa en La Asunción. Hoy en día completamente en escombros, muchos años después fue el lugar de reclusión de Luisa Cáceres de Arismendia. Mantenón no era propiamente un pirata en los términos ingleses sino un corsario; el término francés. Más bien después Francia le pide que combata la piratería en el Caribe y lo destina a Martinica, donde él se dedica al cultivo del azúcar.
Y llegó a ser uno de los hombres más ricos del Caribe con el cultivo de la caña de azúcar en Martinica. Él pasa de pirata a autoridad y de autoridad a agricultor o empresario de la caña del azúcar. Vemos todo esto con claridad en el sentido que la recurrencia a los ataques piratas y corsarios era una fuente de preocupación muy grande para la Corona española, y tenían muy escasos recursos y posibilidades de construir fuertes en las ciudades costeras, de modo que esa es la situación que va a enfrentar el nuevo gobernador Francisco de Alberro, de quien hablaremos en la próxima parte del programa. Ya regresamos.
El 13 de julio de 1677 toma posesión el gobernador Francisco de Alberro, venía de desempeñarse como juez oficial en la Casa de Contratación en Sevilla. Es el momento decir que de allá, de esa Casa de Contratación de Sevilla, surgieron varios gobernadores; fue una suerte de cantera de gobernadores venezolanos, estos sevillanos o gobernadores sevillanos destinados a Venezuela. No todos eran designados por sus méritos militares, que en ese momento hacía mucha falta de acuerdo con los desafíos piratas, de modo que eso se lamentaba en aquel tiempo, que tuviesen mayores condiciones militares, pero la necesidad económica de la corona llevaba a vender los cargos y muchos de estos cargos eran vendidos.
Y no siempre el gobernador que compraba el cargo era el indicado para enfrentar el desafío de los piratas. Esto de los cargos americanos comprados fue permanente en esta historia colonial; la corona necesitaba venderlos porque siempre era voraz en la necesidad de recursos. Pero quienes lo compraban no eran siempre las personas más indicadas, entonces realmente la población estaba como un albur: dependía un poco de la condición personal del designado más que de una carrera propiamente establecida con unos criterios profesionales.
En estos años, en 1680, va a ocurrir un hecho importante y es la recopilación de leyes en los reinos de las Indias. Esto lo firmará Carlos II en Madrid el 18 de mayo de 1680, un trabajo verdaderamente monumental que habían empezado y concluido Antonio de León Pinelo y Juan de Solórzano Pereira. Se titula exactamente la Recopilación de leyes de los Reinos de las Indias. Estamos hablando de cuatro tomos y nueve libros, que contienen 6.385 leyes sancionadas a lo largo de casi dos siglos en América y Filipinas.
¿De qué versaban estos libros? ¿A qué se referían? ¿Qué normaban? Pues la Santa Fe Católica, había leyes, había provisiones, había cédulas, había ordenanzas. Se establecía el dominio y jurisdicción real de las Indias. Se establecían los parámetros del descubrimiento, los términos y la división y agregación de las gobernaciones, se establecían las prescripciones acerca de los indios.
De los pesquisidores, de los jueces de comisión, de las contadurías de cuentas, de los ministros. Las pautas de la Real Audiencia de la Casa de Contratación de Sevilla. En fin, todo; recordemos que el derecho indiano era casuístico. Es decir, se basaba en casos y particularidades. En este sentido podemos afirmar que era asistemático.
¿En qué sentido? Que no parte de una arquitectura inicial jurídica sino que va resolviendo situaciones a medida que se van presentando. El paraguas inicial es muy amplio y el gran grueso de las leyes indias, su origen es el caso, por eso se refiere a un derecho indiano casuístico. Atendía a los indígenas con basamento moral y religioso; bueno, esto ya es antiguo, a partir de Bartolomé de las Casas viene ocurriendo, lo interesante es que las leyes ya lo consagran en un cuerpo legal.
En una buena medida también las leyes de Indias tenían, abrigaban, respaldaban todo el propósito evangelizador de España en América. Bueno, esta es una recopilación, además hay que... no estamos hablando de la recopilación de leyes de los reinos de Indias; se trata de una arquitectura particular. No, es una recopilación de lo que ya está allí. Por eso la naturaleza de toda esta documentación, de estas 6.385 leyes, es asistemática.
Esto no quiere decir que no sirvieran, todo lo contrario. Lo que quiere decir es que era casuística. Eso va a ocurrir en 1680, aunque la cédula real autorizando la publicación de este gigantesco estoraque es de 1681. Vamos de nuevo a encontrar entre 1678 y 1680 los piratas en Maracaibo y en La Guaira, y en un lugar donde nunca habían llegado: Trujillo.
Y esto es muy curioso porque se trata de una incursión que va bastante más allá de la costa; la ciudad de Trujillo estaba lejos, está lejos de la costa y en montañas. Y hasta allá llegaron unos piratas, unos corsarios franceses. Por cierto, estos ataques de los corsarios franceses tenían todo el respaldo del Estado francés de la época. De hecho, una flota formada por mil hombres y doce naves que se dirigían a las costas venezolanas encalla en el archipiélago de Los Aves, y bueno eso fue un desastre para ellos: encallaron allí, no advirtieron en la noche al archipiélago y perdieron ocho naves.
Apenas se salvan cuatro del naufragio. Francia, empeñada, ordena otra expedición; esta vez va a estar al frente de la expedición Francisco Gramón de la Motte, quien arma una escuadra que entonces se calificó temible, integrada por casi mil bucaneros y otras 12 naves. Toman Maracaibo, encuentran de nuevo la ciudad abandonada, pasan a Gibraltar, tampoco encuentran botín. Y es entonces cuando deciden ir tierra adentro y llegan hasta Trujillo.
Por supuesto, en las noticias que venían los piratas, llega a Trujillo y todos los habitantes del pueblo se van; los franceses entran en cólera, le prenden fuego a toda la ciudad. Estamos hablando de 1678, se van decepcionados, navegan hacia Cuba y queda ese hecho extrañísimo: es la primera vez que la penetración del pirata alcanza hasta tierra adentro, hasta la ciudad de Trujillo. Las aventuras de Gramón en el Caribe continuarán en la Blanquilla, en Los Roques, va a desembarcar en Macuto.
Pero toda esta peripecia de Gramón vamos a continuarla en nuestro próximo programa. Ha sido un placer hablar para ustedes. Soy Rafael Arráiz Lucca, me acompaña en la producción Merizosa y en la dirección técnica está Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho. Un saludo para todos y hasta la semana que viene.