Serie Economía Venezolana: Una Visión Histórica. Cap 4 (último)

Economía Venezolana: una visión histórica. Cap 4.

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Rafael Arráiz Lucca en la transmisión en vivo en www.mundourr.com, debes buscar la pestaña de Radio en Vivo, bajar y darle click en Unión Radio 90.3. Recuerda que nos pueden seguir en arroba mundourweb, en arrobaradioscuelaUR y en arrobarrafaelaraiz en Twitter. Mi número de productor nacional independiente 30.720.

¡Bien! En este cuarto y último capítulo de la serie Economía Venezolana: una visión histórica vamos a comenzar revisando el financiamiento del desarrollo industrial en Venezuela. Recordemos que el 29 de mayo de 1946, en el primer gobierno de Rómulo Betancourt, se creó la Corporación Venezolana de Fomento, CVF. Esta venía a sustituir a la Junta de Fomento de Producción Nacional, que se había creado en 1944 durante el gobierno del general Isaías Medina Angarita.

Y sobre esta materia, yo comenté en un trabajo que se titula La industrialización sustitutiva de importaciones (ISI) en América Latina: el caso venezolano, comenté lo siguiente, voy a leerles. La CVF vino a instrumentar en Venezuela lo que después la CEPAL, Comisión Económica para América Latina de la ONU, denominó industrialización por sustitución de importaciones. En otras palabras, Venezuela requería diversificar su economía y ya para entonces era mayoritariamente petrolera.

Y para hacerlo, la CVF establecería mecanismos de otorgamiento de créditos a empresarios privados que quisieran desarrollar la promoción de empresas de utilidad pública, cuyo volumen o características no sean posibles o halagadoras para el inversionista particular. Bien, y un testigo excepcional de este proceso fue el expresidente de la República Ramón J. Velázquez. Ramón J. Velázquez gobernó entre 1993 y 1994.

Y lo entrevisté en el año 2003 y, refiriéndose a esta etapa de su vida entre 1946 y 1948, él entonces me comentó, habla el doctor Velázquez. Entonces crean la Corporación Venezolana de Fomento, que a mí me pareció que formaba parte de un conjunto de iniciativas de gran cambio, porque allí estaba Guayana con todo el desarrollo siderúrgico y del aluminio. Estaba la electrificación nacional total.

Entonces yo me empeñé y conseguí trabajar en la Secretaría del Directorio dos años. ¿Por qué? Porque ahí vi yo cómo se echaban las bases del desarrollo siderúrgico venezolano. Ahí vi desfilar a todas las personalidades promotoras de grandes cambios, la industria del cemento nace ahí, SIVENSA nace allí, los centrales azucareros, pero fundamentalmente la electrificación. Estando allí es cuando sucede el golpe del 48 contra Gallegos y me hicieron preso.

Esto dice el doctor Velázquez. Y como vemos, el presupuesto de la industrialización deseada era la construcción de plantas de energía eléctrica que permitieran su desarrollo. Sin energía no hay ninguna posibilidad de industrialización en ninguna parte. Y esto entraba en los propósitos estatutarios de la Corporación Venezolana de Fomento, señalados antes.

No podía pensarse en la industria siderúrgica de que habla Velázquez sin antes contar con la energía eléctrica. Por ello es que desde la CVF se financió este conjunto importante de pequeñas y medianas empresas generadoras y distribuidoras de electricidad. ¿De qué estoy hablando? Estamos hablando de la Compañía Anónima Electricidad de Maracay, la Compañía Anónima Electricidad en Cabimas, Luz y Fuerza Eléctrica de Puerto Cabello, y una larga lista que incluía empresas en Táchira, Perijá, Cumaná, Valle de la Pascua.

Pero muy pronto, ya para 1949, la CVF se había visto en necesidad de hacerse accionista de muchas de estas empresas que no resultaron rentables a sus dueños. Y entre 1946 y 1958, según Rodolfo Tellería en su libro Historia del desarrollo del servicio eléctrico en Venezuela, 1880-1958, ese es el título de un libro, se incrementó la capacidad instalada de 86 megavatios a 656 megavatios. En este período que suma 78 años, pero muchas de las empresas en manos privadas no eran rentables, como dijimos antes.

Por ello se va a crear Cadafe. Cadafe significaba Compañía Anónima de Administración y Fomento Eléctrico. Va a ser creada, fundada, el 27 de octubre de 1958. Entonces gobernaba en aquel gobierno provisorio el contralmirante Wolfgang Larrazábal Ugueto y él crea Cadafe para centralizar en un solo ente público todas las empresas que ahora pasaban en su totalidad a manos del Estado.

Recordemos que Cadafe se crea durante el gobierno de Wolfgang Larrazábal y va a fundar, crear y dirigir por un tiempo el entonces coronel Rafael Alfonso Ravard. Era presidente en la Corporación Venezolana de Fomento, le tocó este encargo del Estado de crear esta empresa eléctrica y reunir en ella aquellas empresas privadas que el Estado había financiado para su creación y funcionamiento, y que no habían resultado económicamente viables, de modo que el Estado va a asumir las empresas gracias a los ingresos por la renta petrolera, por supuesto.

Y así va a ser como una construcción de casi todo el parque eléctrico nacional va a estar a cuenta del Estado con la notable excepción de Electricidad de Caracas, una extraordinaria empresa privada venezolana fundada en 1897 por Ricardo Zuloaga Tobar y que permaneció en manos privadas nacionales hasta el año 2000, cuando fue adquirida por AES, Applied Energy Service, y luego fue estatizada en el año 2007 en el gobierno de Hugo Chávez cuando se creó Corpoelec, Corporación Eléctrica Nacional.

Bien, volvamos a aquellos años de la década de los años cuarenta, incluso antes, porque el Banco Industrial de Venezuela fue fundado el 23 de julio de 1937 por el Estado venezolano durante el gobierno de Eleazar López Contreras, entre 1936 y 1941, cuando fue presidente de la República. A este banco que financió el desarrollo industrial en tiempos de Pérez Jiménez se va a sumar entonces la Corporación Venezolana de Fomento y también comienza a crecer la banca privada como fuente de financiamiento de la industria nacional. En 1948 había ya 13 instituciones bancarias en el país.

Pero fíjense en el crecimiento, en la cifra. En 1954 ya sumaban 27 las instituciones bancarias y apenas cuatro años después, en 1958, Venezuela contaba con 37 bancos privados. De modo que al desarrollo nacional financiado a través de instituciones públicas como el Banco Industrial en Venezuela o la Corporación Venezolana de Fomento se va a incorporar la banca privada, que fue determinante en este crecimiento industrial en Venezuela.

Es evidente que las fuentes se habían diversificado y habían crecido y a todo esto contribuía esencialmente el aumento de la producción petrolera, por supuesto. Además hay que sumarles el contingente de inmigrantes que llegó a Venezuela a partir de 1936, cuando López Contreras crea el Instituto Técnico de Colonización e Inmigración. Va a ser importante.

Primero llegan los inmigrantes españoles huyéndole a la guerra civil española, pero después, a partir de 1945-46 y 47, cuando la pobreza en Europa de la posguerra mundial comienzan a llegar grandes contingentes de inmigrantes de los pueblos del sur de Italia, la isla Madeira, aunque también del Portugal continental y españoles. Muchísimos españoles. De modo que Venezuela, para el comienzo de la década de los años 50, era un país que podía tener cinco millones de habitantes; va a recibir una población considerable que va a contribuir determinantemente a todo este crecimiento que venimos hablando.

Las cifras son elocuentes, repito: en 1948, 13 bancos; en 1954, 27; en 1958, 37 bancos. Y no olvidemos, la ISI fue un modelo de desarrollo de la industria y mercado interno diseñado para los países de América Latina que no pudo resolver la ecuación del crecimiento hacia afuera, ya que al estar todas las economías de la región protegidas por el mismo esquema, la exportación de productos entre los países era prácticamente imposible.

Seguiremos con este tema en la próxima parte del programa. Ya regresamos. En breve continúa, ¡Venezolanos! ¡Somos Unión Radio Cultural!

La música académica universal es la protagonista en Preludio. Un espacio dedicado a la difusión de la vida y obra de los genios creadores, directores de orquesta, cantantes, músicos. Preludio, conducido por Germán Anírio Chacón. Los sábados a las 6 de la mañana y 11 de la noche, y domingos a las ocho de la mañana.

Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. En la parte anterior del programa veníamos hablando del esquema de la ISI y cómo este modelo se desarrolló durante un tiempo y favoreció el crecimiento del parque industrial latinoamericano, hoy en Venezuela, particularmente porque Venezuela contaba con los recursos petroleros.

La ingente cantidad de divisas que entraban a Venezuela por la exportación del petróleo y el pago de impuestos al Estado venezolano por parte de las concesionarias, pero Venezuela añadía una dificultad que el resto de América Latina no tenía y era la enfermedad holandesa, es decir, una economía con una moneda muy fortalecida por el ingreso petrolero en dólares implicaba unos costos de producción locales mucho mayores del resto del continente. Lo que llevaba a que sus productos fuesen muchísimo más costosos en el mercado externo, si acaso se buscaba exportarlos.

Es decir, cuando tienes una moneda dura fuerte porque está fortalecida por el ingreso en divisas a esa economía, tus costos de producción en divisas son muy altos como para que esos productos sean competitivos en países donde los costos de producción son muy bajos porque no tienen el problema de la enfermedad holandesa. La enfermedad holandesa se da cuando un país, una economía, tiene grandes entradas de divisas producto de una actividad económica; en el caso Venezuela, el petróleo, pero en el caso de Holanda, que fue donde se presentó esa enfermedad económica por primera vez, fueron los tulipanes. Y también se ha presentado en otros países la enfermedad holandesa.

La ecuación es esta: grandes ingresos en divisas como consecuencia de un producto de exportación. Bien, entonces advertimos que el panorama financiero nacional se amplió a partir de la creación de la Corporación Venezolana de Fomento, es decir, al Banco Industrial de Venezuela se le suma ahora una nueva institución del Estado que se propone financiar la creación de un parque industrial tanto en manos públicas como en manos privadas. Y a eso entonces se suma también la incorporación de la banca privada, y siempre todo a este contexto económico animado por el ingreso petrolero.

Recordemos cifras: en 1943 se extraían 491 mil 463 barriles diarios y en 1958, estamos hablando de 15 años después, apenas se extraían 2.604.840 barriles diarios. Hay que verle la cara a este crecimiento. Esto lo hacen las empresas concesionarias extranjeras, las grandes petroleras del mundo, es decir, la Shell, la Standard Oil, que aquí se llamaba Creole Petroleum Corporation, y la Gulf, que aquí se llamaba Menegrande Oil Company.

El Estado venezolano cobraba regalías y, a partir de 1942, impuesto sobre la renta; ambas sumaban, como hemos dicho en otras oportunidades, un 46,5 por ciento de cada dólar petrolero extraído y exportado. Y bueno, estas cifras representan un aumento gigantesco en la producción petrolera en apenas 15 años. Creo que esto es básico para entender la coyuntura venezolana de aquella época.

Vamos a ver ahora el tercer punto de inflexión del que hemos venido hablando desde el programa anterior, y en este es lo siguiente: a raíz de la creación de la CVF en 1946, esta corporación le solicita a la empresa norteamericana Burns & Roe un estudio que condujo a la redacción del Plan Nacional de Electricidad. Esto lo está haciendo el primer gobierno de Betancourt.

Este estudio fue entregado en 1947 y señalaba el gran potencial que tenían las aguas del río Caroní para desarrollar un sistema de centrales hidroeléctricas. Hasta entonces todo el tema lo llevaba la CVF a través de su departamento de electricidad. Luego, en 1953, cuando gobernaba Marcos Pérez Jiménez, funcionaba una oficina de estudios especiales adscrita a la Presidencia de la República y esa oficina estaba encabezada por el entonces mayor Víctor Maldonado Michelena.

Y desde esta oficina de Estudios Especiales es desde donde se va a crear la Comisión de Estudios para la Electrificación del Río Caroní, CEEC, y se designa al mayor Rafael Alfonso Ravard para presidirla. Alfonso integró a su oficina a los ingenieros Rafael de León, Roberto Álamo y Rodolfo Tellería y comenzaron, entre todos, a trabajar con base en el informe Burns & Roe. Este informe recomendaba construir una central hidroeléctrica con capacidad de 150 mil kilovatios en Macagua.

Los trabajos comenzaron en 1956 y concluyeron, pero ya para el año 59 la capacidad alcanzada de Macagua 1 fue del doble, 300 mil kilovatios. Esa es la primera central hidroeléctrica en el sur del país, porque la primera fue la que construyó Ricardo Zuloaga y la Electricidad de Caracas en El Encantado, en un cañón del río Guaire muy cerca de Petare, cuando el río se precipita sobre los valles del Tuy.

Y contemporáneamente con la creación de Macagua 1, se va a crear el Instituto Nacional del Hierro y el Acero. Esto va a ocurrir en 1955. Tenía el objeto de construir una siderúrgica en Matanzas, una región de Guayana, y concebir un plan de industrialización del sur del país. Al frente de este instituto también estuvo Rafael Alfonso Ravard.

Luego, el 30 de enero de 1958, Alfonso Ravard, designado por Wolfgang Larrazábal como presidente de la Corporación Venezolana de Fomento, con el objeto de coordinar desde allí el desarrollo de Guayana, además de resolver el tema que señalamos antes de las empresas regionales de energía que pasaban a manos del Estado, y para ello se creó Cadafe, como dijimos, el 27 de octubre de 1958. A esta empresa se adscribieron otras y además se concibió un plan de crecimiento.

Luego, el 29 de diciembre de 1960 se funda la CVG, Corporación Venezolana de Guayana, y el presidente Rómulo Betancourt en su segundo gobierno, el que va de 1959 a 1964, designa al coronel Rafael Alfonso Ravard su presidente fundador, y a esta nueva institución del Estado se adscribieron la CEEC, Comisión para los Estudios de Electrificación del Caroní, y el Instituto Venezolano del Hierro y el Acero.

Además, Alfonso Ravard desde allí coordinó con la Universidad de Harvard y el MIT, el Massachusetts Institute of Technology, la planificación de una nueva urbe, Ciudad Guayana, cuya fundación ocurrió el 15 de julio de 1961. Y para 1964 lo esencial de sus vías de comunicación principales ya eran un hecho. Recordemos que todos los pueblos y ciudades de Venezuela se fundaron durante el período colonial español salvo dos ciudades: Ciudad Ojeda la fundó el general López Contreras y Ciudad Guayana, que la fundó Rómulo Betancourt.

De resto, las grandes ciudades venezolanas, los pueblos y las ciudades medianas, todos fueron fundados en el período colonial español. Y por otra parte, el 16 de abril de 1963, la CVG va a crear Edelca, Electrificación del Caroní, Compañía Anónima, y antes, el 9 de julio de 1962, se inaugurará la planta siderúrgica de Sidor.

Sidor quiere decir Siderúrgica del Orinoco. Ya era un hecho el papel rector de la CVG y avanzaba la construcción de la central hidroeléctrica de Guri, inaugurada el 8 de noviembre de 1968 en su primera etapa durante el gobierno de Raúl Leóni, ese gobierno que va de 1964 a 1969, y su segunda etapa va a ser inaugurada el 8 de noviembre de 1986 durante el gobierno de Jaime Lusinchi, del gobierno que va desde 1984 hasta 1989. De modo que este es un recorrido crucial e importante para entender cómo en el sur del país hubo una continuidad administrativa significativa.

Porque el proyecto se inicia en el primer gobierno de Betancourt, continúa el gobierno de Gallegos, continúa el gobierno Carlos Delgado Chalbaud, continúa en el gobierno de Marcos Pérez Jiménez y continúa en el gobierno de Rómulo Betancourt, Raúl Leóni, de Rafael Caldera, etcétera. Y hubo una continuidad administrativa y política independientemente que los gobiernos fuesen de facto o fuesen electos, de gobiernos democráticos electos por el pueblo.

Bien, en la próxima parte del programa continuamos con estos temas y otros. Ya regresamos. Bien, en la parte anterior del programa veníamos hablando de las tareas de la CVG, reportábamos la creación de Edelca y Sidor. Y ahora reportaremos la siembra del bosque de Uverito en alianza con Conare.

CONARE significa Compañía Nacional de Reforestación. Allí se establece un plan a 15 años que hizo el más grande del mundo sembrado por el hombre; bosques naturales los hay bastante más grandes que Uverito, pero no hay ninguno en ningún lugar del planeta del tamaño de Uverito que haya sido sembrado por el hombre. De modo que su objetivo naturalmente era proveer de pulpa de papel al país, así como de maderas para la construcción y mueblería. En 1967, la CVG va a crear Alcasa, Aluminios del Caroní, Compañía Anónima.

Y ese mismo año se pone en funcionamiento la planta de aluminio en sociedad con la Reynolds Metals. Así se crea una empresa mixta, cuyo capital accionario mayoritario era privado y la CVG conservaba un porcentaje menor. Y para 1972, Alcasa producía 50.000 toneladas al año y era la más grande de América Latina. Hoy en día no hablemos sobre la producción de Alcasa, lamentablemente.

A partir de 1974 fue estatizada en su totalidad durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, entre 1974 y 1979. Este mismo año de 1967, cuando se crea Alcasa, va a crear otra empresa mixta, Cementos Guayana, con cuatro socios, con 25% de capital cada uno. Tres empresas privadas y la CVG con 25% del capital. Este era el esquema que tenía en mente el general Alfonso Ravard: crear empresas mixtas cuya participación accionaria mayoritaria fuese de la empresa privada y el Estado en minoría.

Esto garantizaba la eficiencia absoluta de las empresas y trajo extraordinarios resultados. Les acabo de referir que Alcasa en el año 72 ya producía 50.000 toneladas al año de aluminio, hay que verle la cara a eso. Y también va a crearse en 1973 Benalum, Benalum, Venezolana de Aluminio, sociedad anónima, en este esquema la fórmula mixta. Pero esta vez no será con la Reynolds y la empresa de Luis Reynolds, una de las empresas de aluminio más grandes del mundo, sino esta vez será con capital japonés. De modo que Benalum será de capital japonés y la CVG.

Showa Denko, Kobe Steel y Marubeni sumaban el 90% de las acciones, la CVG apenas tenía 10%. Aquí se consolida un esquema mixto. Esto va a ocurrir durante el primer gobierno de Rafael Caldera entre 1969 y 1974. Por cierto, Caldera, viéndose la continuidad que hubo al general Alfonso, lo nombra presidente de la CVG fundador; Betancourt lo ratifica, Leóni los cinco años, Leóni lo ratifica, Caldera los cinco años del primer gobierno de Caldera. Y lamentablemente, a partir de 1974, cuando ingresó aquella montaña de recursos por los precios del petróleo en Venezuela, Carlos Andrés Pérez comienza el proceso de estatización de todas estas empresas mixtas que habían tenido altísimos niveles de eficiencia y que a partir de la estatización, a los pocos años comenzaron a tener problemas.

Hoy en día Venezuela produce muy poco aluminio, o no decir proporciones ínfimas en comparación con estos años de oro de lo que vengo hablando. Y esta CVG presidida por Rafael Alfonso Ravard durante los años 1960 y 1974 avanzó exitosamente con esa modalidad de la que vengo hablando, de las empresas mixtas ya mencionadas. Y otras, entre las que se encuentran una sociedad entre la CVG y Sivenza para la preproducción de hierro. También ocurrió con Ben-Bossel, una fábrica de ferroaleaciones con la empresa francesa Nobel Bossel. También pasó con MetalMec, una empresa para la fabricación de piezas de metal para la industria petrolera conformada por capital privado y capital público a través de la CVG.

Bien, fíjense que Alfonso Ravard presidió la CVG y el desarrollo del sur durante los gobiernos de Pérez Jiménez, entre 1952 y 58; el de Larrazábal en el año 58; el de Sanabria, los meses del 58 y 59; el de Betancourt entre 1959 y 1964; el de Leóni entre el año 64 y 69, y el de Caldera entre el 69 y el 74. Es decir, desde 1953 y hasta 1974, 21 años de continuidad administrativa y gerencial.

Y ello en 1975, cuando Carlos Andrés Pérez está buscando al más exitoso gerente público de su tiempo, pues era imposible que no advirtiera la figura del general Rafael Alfonso Ravard, y es por eso que lo designa presidente fundador de PDVSA y la va a dirigir hasta 1983. Podemos decir que es el gerente público de más destacada y extensa actuación en la historia de Venezuela, junto con Jesús Muñoz Tébar, el fundador del MOP en tiempos de Antonio Guzmán Blanco. El MOP se fundó en 1874 y permaneció en su funcionamiento hasta 1974, duró cien años.

El MOP lamentablemente desapareció en el primer gobierno de Pérez cuando se dividió en varios ministerios y dejó de existir el Ministerio de Obras Públicas. Por supuesto, ha habido otros grandes gerentes públicos venezolanos: José González Lander, el ingeniero presidente del metro durante varias administraciones presidenciales, hizo un trabajo de primera; por supuesto Efraín Carrera, que hizo carrera desde su graduación, un ingeniero en Edelca, y presidió Edelca durante varios años. Hizo toda su carrera allí y Edelca fue manejada como una empresa pública pero de estándares de eficiencia privados. De modo que son varios los ejemplos de gerentes públicos.

Pero indudablemente el general Alfonso Ravard está a la cabeza de todos ellos. Y fue entonces, a partir de 1974 en el segundo gobierno de Pérez, cuando los ingresos petroleros se hacen inimaginables por el aumento de los precios internacionales y el Estado venezolano, dentro del espíritu de la decisión 24 del acuerdo de Cartagena, pasó a estatizar estas empresas mixtas de Guayana porque tenía que hacerlo, porque Venezuela había firmado el Pacto Andino y el Pacto Andino determinaba que las empresas extranjeras no podían tener más del 49% de las acciones en una empresa pública o privada venezolana.

Esto se cuenta y no se cree, porque desde hace muchos años los países lo que buscan es inversión extranjera. Pero hubo un momento del mundo en esas vueltas que da el mundo, en que se consideraba que la inversión extranjera había que limitarla como si la entrada de grandes capitales en un país fuese algo inconveniente. Es algo que hoy en día uno escucha y lee con asombro, pero bueno, así es la vida. Y entonces, a partir de aquí comenzó el declive del emporio industrial.

Pues hasta el día de hoy, cuando la mayoría de las empresas son inoperantes o se han reducido a su mínima expresión, de modo que bueno, esta es la historia de Guayana y yo hubiera querido relatarles unos años recientes de gran éxito y crecimiento de ese emporio industrial, pero no fue así ni ha sido así. Ahora sí es importante recordar que allí hubo una claridad de criterios que se sostuvo durante muchos años por parte del Estado venezolano y que trajo extraordinarios resultados mientras se mantuvo el criterio inicial de empresas mixtas donde el capital privado fuese mayor que el capital del Estado, siempre a través de la CVG.

Y ahora, en esta parte del programa y en la próxima, veamos algunas observaciones conclusivas sobre estos programas que hemos venido haciendo sobre la economía venezolana. Estos tres momentos que hemos trabajado en el capítulo 3 y el capítulo 4 apuntan a un objetivo pendiente para entonces: industrializar el país. Bueno, es un objetivo común a toda América Latina.

Es evidente, se industrializaron primero, pues primero pudieron acumular grandes capitales y financiar el desarrollo en otros órdenes de la vida económica y social. Recordemos que la revolución industrial comenzó en Gran Bretaña en la segunda mitad del siglo XVIII, fundamentalmente con el invento de James Watt y la máquina de vapor. Y desde que comenzó la revolución industrial en Gran Bretaña, pues lograr la industrialización fue una meta prácticamente unánime del mundo.

Gran Bretaña comienza su industrialización, los Estados Unidos casi lo hace inmediato, igual Alemania, igual Francia, algo Bélgica, algo Italia, muy poco España. Pero así vamos viendo, el objetivo de la industrialización era un objetivo común a los países que querían desarrollarse. Y Venezuela no se queda atrás en ese sueño, ¿verdad?

En las primeras décadas del siglo XX era imposible que el país tuviese capitales y tecnología como para desarrollar la industria petrolera, de allí que abrirle la puerta a las transnacionales petroleras no tenía alternativa: o se contaba con las concesionarias petroleras extranjeras, o no se desarrollaba la industria petrolera, porque los venezolanos solos no podíamos hacerlo. De modo que eso fue así y así es sencillo. En la próxima parte del programa veremos algunas otras conclusiones de todo esto que hemos venido.

Ya regresamos. Somos Unión Radio Cultural. Julio César Pineda nos conecta al panorama internacional, con noticias y sucesos que repercuten en Venezuela y el resto del mundo. En la época comunista la Unión Soviética tenía a su área de influencia, a la cortina de hierro. Además tenía sus fuerzas militares con armas nucleares, y los de Estados Unidos en la OTAN habían hecho también una alianza con países occidentales frente a la amenaza soviética. Reseñando los hechos mundiales que son parte de la memoria, la unidad Brújula Internacional con Julio César Pineda, sábados 3 de la tarde, domingos 6 de la mañana.

Somos Unión Radio Cultural. Ustedes escuchan Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. Bien, decíamos que para que las petroleras trajeran grandes capitales y tecnología se requería un marco jurídico claro y unas autoridades confiables. Seguridad jurídica, que es la clave de la inversión extranjera.

Y esto lo advirtió Henry Deterding, el presidente de la GEL, cuando en sus memorias dejó escrito lo siguiente. Creo haber hecho quizás la operación más riesgosa de mi vida, se refería a Venezuela, cuando en nombre de nuestras compañías decidí comprarle a Jenner, a la Asphalt Company de Philadelphia, una concesión a largo plazo que nos garantizaba territorios enormes en casi todo el país.

Tengo que admitir que el informe favorable preparado por el experto geólogo norteamericano, Dr. Ralph Arnold, me dejó impresionado por el valor potencial de esos inmensos territorios. A pesar de estas circunstancias hay que tomar en cuenta que hasta ese momento no existía ningún pozo en producción en Venezuela y antes de que tuviésemos la seguridad de que estos pozos activos existieran, nosotros mismos teníamos que invertir, obviamente, una suma colosal de dinero. Este negocio era riesgoso sin duda alguna porque entonces decidí acometerlo simplemente porque pensé que esta gran oferta en Venezuela, aunque implicaba un enorme azar, estaba justificada, y así ocurrió. Bien.

Y el segundo punto de inflexión también gira en torno al nudo gordiano de la industrialización, esta vez bajo el paraguas de la Teoría de la Dependencia que auspició las formulaciones de Prebisch sobre la ISI, siempre con la urgencia de industrializarse para dejar de depender de las metrópolis y no ser países meramente exportadores de materias primas. Es de hacer notar que este modelo de desarrollo lo asumió América Latina en su conjunto de manera unánime hasta que se dejó de lado a partir de 1989-1990 con la caída del muro de Berlín y la asunción del llamado consenso de Washington.

Ambos hechos fueron expresión del fracaso de las economías protegidas y también del éxito de la economía libre, la economía de mercado que terminó de imponerse en el mundo. De tal modo que la singularidad venezolana en este caso viene dada por haberse anticipado a la ISI cuando se creó la CVF en 1946, ya que el modelo de Prebisch es diseñado entre 1949 y 1950.

Nótese que con la ISI no nace del Estado empresario, esto ocurrirá después. Con la ISI se le da cuerpo y fortaleza al Estado financista que en el caso venezolano había comenzado con el Banco Industrial de Venezuela en 1937 y se profundiza con la CVF en 1946. El Estado empresario en Venezuela será un fenómeno masivo a partir de 1974, cuando el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, que dispone de enormes ingresos petroleros, decide estatizar las empresas de Guayana, el petróleo.

Y además la creación de centenares de empresas públicas como lo demuestra Fernando Coronil en su libro El Estado mágico: naturaleza, dinero y modernidad en Venezuela. El último punto de inflexión es el del Estado emprendiendo obras públicas hidroeléctricas, con financiamiento del Banco Mundial y también asociándose a grandes empresas extranjeras norteamericanas y japonesas para la producción de aluminio, es el caso de Alcasa y Benalum.

No se trata de una faceta del Estado financista, del empresario privado, sino una epifanía de la empresa mixta y las obras públicas de gran beneficio colectivo. Aún hoy la fuente energética principal de Venezuela es la central hidroeléctrica de Guri. Y bien, vamos llegando al final de nuestro programa y nos hemos detenido en estos tres momentos del desarrollo del siglo XX porque son evidentemente centrales para la comprensión de nuestra historia.

Un cuarto momento ha podido ser 1989, cuando se desmontó en Venezuela y en todo el continente latinoamericano la ISI, la industrialización sustitutiva de importaciones, y la teoría de la dependencia pasó al olvido. Entonces, ¿la teoría que atribuía a un esquema de subordinación metrópolis-satélite la causa del subdesarrollo de los países latinoamericanos? Dejó de ser unánime y se asumió la teoría de la globalización como la propia de los tiempos posunión soviética.

Imposible desvincular los hechos que hemos revisado de la desaparición del socialismo real y el triunfo de la economía de mercado. Incluso países sin libertades políticas, como es China, asumieron plenamente la economía de mercado, o por lo menos un buen conjunto de libertades económicas que han producido un desarrollo económico notable en China. En los últimos 40 años las zonas económicas especiales chinas se crearon en 1978.

En todo caso, este año de 1989 trajo la desaparición del Estado creador de un marco arancelario y crediticio para una economía protegida. Y también la desaparición del Estado empresario y la subsecuente circunscripción del Estado a sus tareas liberales básicas, irónicamente. 1989 trajo una situación más parecida a la del Estado cobrador de regalías de nuestro primer punto de inflexión, 1914-1921, que a la de 1946 y 1960, los otros dos puntos revisados.

La verdad es que de los tres puntos de inflexión, el de las economías protegidas, la ISI, ha sido superado en casi todo el mundo a partir de la asunción de la economía de mercado, junto con los bloques continentales y los acuerdos bilaterales en zonas de libre comercio. En otras palabras, la globalización realmente a partir de 1989, con la caída del muro de Berlín. La desaparición de la Unión Soviética y la vuelta a la democracia para los países satélites de la Unión Soviética, más la economía de mercado, fueron abriéndole un camino al mundo que estamos hoy globalizado.

Hay, además, otro hecho importante que permitió la aceleración de la globalización y es el año de 1993, cuando Tim Berners-Lee, un investigador británico, encabezando un grupo, logró crear la World Wide Web, que populariza y democratiza la Internet y permite que la globalización económica y comercial, de recursos humanos, financiera, en los sistemas de producción industriales, todos ellos se globalizan, y el mundo avance hacia una suerte de aldea global en la que hoy en día vivimos.

Bajo ese, digamos, paraguas teórico de la globalización, a la que los franceses también llaman mundialización, en todo caso lo que hemos venido asistiendo desde 1989 y hasta la fecha, es decir unos 33 años, es a un mundo que se va globalizando con base en la disminución del principio de soberanía de las naciones. Un cambio importante en los conceptos iniciales del Estado-nación que se va robusteciendo a partir de la paz de Westphalia en el siglo XVII, y asistimos a un cambio de la naturaleza de los Estados a partir de esta aceleración de los procesos y globalización en el mundo. Venezuela por supuesto no está al margen de esto. Y esta...

Esta relación de los hechos que vengo haciendo a lo largo de estos cuatro programas culmina con este tema de la globalización y la inserción de Venezuela en los mercados internacionales, aunque por supuesto en los últimos 20 años hemos visto intentos, unas veces exitosos, otras veces no, para volver a esquemas anteriores: a esquemas protegidos, a esquemas de economías planificadas centralizadas. Esquemas en los que no se confía en las libertades económicas plenas para que la sociedad genere los bienes y los servicios que necesita para su crecimiento y desarrollo.

Bien, esta ha sido pues el cuarto y último capítulo de la serie. Como siempre ha sido un gusto hablar por ustedes, soy Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos. Me acompaña en la producción Inmaculada Sebastiano y en el control técnico en esta oportunidad Juan Clark. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter arroba rafaelarraiz. Hasta nuestro próximo encuentro.

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