Serie Economía Venezolana: Una Visión Histórica. Cap 3.

Economía Venezolana: una visión histórica. Cap 3.

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La etapa comprendida entre 1914 y 1921-1922 cuando las petroleras Shell, Standard Oil y Gulf inician operaciones en el país. La industria petrolera comienza su línea ascendente, así como la inversión extranjera de notables magnitudes, concentrada por supuesto en la industria petrolera. Luego, el segundo momento vamos a revisar la creación de la Corporación Venezolana de Fomento en 1946, que fue el punto de partida de las políticas de la ISI, es decir, industrialización sustitutiva de importaciones, que fue un plan de desarrollo económico común a toda Latinoamérica y además se inició en Venezuela.

Luego fue diseñado por la CEPAL, la Comisión Económica para América Latina de la Organización de las Naciones Unidas. Y por último, el tercer momento clave será la creación de la CVG, la Corporación Venezolana de Guayana. En el año 1960, un organismo central para el desarrollo del sur del país en sus vertientes hidroeléctricas y de industrias básicas como lo son el hierro y el aluminio. Así también como de dimensiones urbanísticas, porque fue la CVG que coordinó la fundación de Ciudad Guayana, una ciudad nueva, y también desde la CVG se sembró el Bosque de Uverito, que es el bosque sembrado por el hombre más grande del mundo.

Eso lo hicimos los venezolanos y, particularmente la Corporación Venezolana de Guayana presidida entonces por el general Rafael Alfonzo Ravard. De modo que revisaremos estos tres momentos coyunturales o puntos de inflexión en el desarrollo nacional durante el siglo XX. Los tres son hitos de nuestro desarrollo industrial.

El primero es un hito del orden petrolero y las inversiones extranjeras en esa área, el segundo es un hito en el orden industrial y el proyecto para crear un parque industrial vernáculo con manos de la empresa privada, y el tercero en el área de empresas básicas, hierro y aluminio, y de la generación de energía eléctrica mediante el camino de las centrales hidroeléctricas. Esto es muy importante porque no se puede hablar del desarrollo industrial, ¡no es posible!, del desarrollo industrial sin energía eléctrica. De modo que esto era básico, era fundamental.

Veamos este primero en sus versiones iniciales. Fue a partir del 15 de abril de 1914, ese día comenzó a manar petróleo el pozo Zumaque 1. La apuesta entonces que había hecho la Shell en Venezuela comenzó a rendir sus frutos. Recordemos que la Shell se había arriesgado a invertir en Venezuela gracias al informe Arnold; Ralph Arnold era un geólogo norteamericano contratado por la General Asphalt que hizo un estudio geológico del país de Oriente a Occidente y le entregó ese informe en 1912.

La primera parte, a quien lo había contratado, que era la General Asphalt. Esa empresa pequeñita, que explotaba el lago de asfalto de Guanoco, le envió el informe a Henry Deterding, que es presidente de la Shell en el mundo, y él relata en sus memorias que se arriesgó a invertir en Venezuela, explorar en Venezuela, con base en lo que señalaba el informe Arnold. Y este hallazgo de Zumaque 1 puso al país en el mapa petrolero del mundo y atrajo a la otra gran transnacional petrolera de la época, que era la Standard Oil de la familia Rockefeller. El desembarco de la Standard Oil ocurrió en el país en 1921.

Después se llamó la Standard Oil en Venezuela, la Creole Petroleum Corporation, y al año siguiente, en 1922, la Gulf, cuya denominación fue Mene Grande Oil Company, se suma a la tarea petrolera en Venezuela. Ya para 1928 el petróleo supera al café en los registros de exportaciones nacionales. El país comenzó a ser petrolero y en 1976 se configuró como un petroestado cuando se creó PDVSA, Petróleos de Venezuela, Sociedad Anónima, y la totalidad de la industria petrolera nacional pasó a manos del Estado.

Este primer punto de inflexión, el que vengo hablando, en 1914-1922 ocurre durante la dictadura de Juan Vicente Gómez, a quien Manuel Caballero definió en su biografía como Gómez, el tirano liberal. Un segundo punto está vinculado con el hecho de que Venezuela estaba lejos de haberse industrializado y tampoco había logrado responder la prédica de Arturo Uslar Pietri cuando propuso sembrar el petróleo. Esto lo hace en 1936 y es el célebre editorial del diario Ahora.

La industrialización era una necesidad para todos los países de América Latina, por ello el economista argentino Raúl Prebisch, en la CEPAL, Comisión Económica para América Latina de la ONU, le dio forma académica y conceptual a lo que Venezuela había comenzado a hacer en septiembre de 1946 cuando el gobierno de Rómulo Betancourt creó la Corporación Venezolana de Fomento. Es decir, un organismo del Estado, cuyo objeto era financiar mediante créditos el desarrollo de un parque industrial nacional privado. Para ello se requería en primer lugar la creación de centrales hidroeléctricas que lo permitieran.

Y así fue como la prioridad crediticia estuvo en la energía eléctrica. La prioridad crediticia para la CVF, y para ello el Estado no creyó conveniente ser él mismo empresario eléctrico, sino que financió a empresarios privados para que lo hicieran. Luego, paulatinamente, el esquema se extendió a todas las áreas susceptibles de ser industrializadas. No nació entonces el Estado empresario, sino que se fortaleció al Estado financista del empresario privado para que éste atendiera los desafíos en desarrollo y produjese los bienes y servicios que la sociedad necesitaba.

Este segundo punto de inflexión ocurre durante el primer gobierno de Rómulo Betancourt, entre 1945 y febrero de 1948. Betancourt, como sabemos, era el líder de Acción Democrática y sin duda alguna en el espectro político se ubicaba en el orden de la socialdemocracia. Betancourt era un socialdemócrata. Estos son los dos puntos de inflexión ya explicados, un poco más extensos.

Y en la próxima parte del programa veremos el tercer punto de inflexión y también entraremos propiamente en la historia del primer punto de inflexión, que es el desembarco de las petroleras en Venezuela a partir del famoso informe Arnold, del que ya le he hablado. Vamos a la pausa y regresamos con el tercer punto de inflexión, que fortalece la fe y la esperanza. También cada uno de nosotros somos unidos al Señor por el bautismo, o aun el que no lo sea. Esto tiene que ver en estos momentos y sobre todo nuestra patria, ese lenguaje permanente de odio, violencia, enemistad de los unos para con los otros.

¿A dónde nos lleva? Pues no nos lleva a nada bueno y es lo que el Evangelio de hoy dice... Misa Dominical, domingos 5-7 de la mañana y días en la noche. Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. Bien, les decía que en esta parte veríamos el tercer punto de inflexión del que venimos hablando, y ocurre ya en 1960 cuando gobernaba de nuevo Rómulo Betancourt en su segundo período presidencial. Ya electo, que va a abarcar desde 1959 hasta 1964, y entonces el Estado presidido por Betancourt decide crear un organismo público, la Corporación Venezolana de Guayana.

Le encarga la presidencia fundadora al general Rafael Alfonzo Ravard y esta organización va a encarar el reto del desarrollo con las ventajas comparativas que tenía en el sur del país porque ya en 1953 se había creado la Comisión de Estudios para la Electrificación del Caroní, y en 1959 esta comisión ya había dado su primer fruto porque se había inaugurado la central hidroeléctrica Macagua I, comprobándose que las posibilidades de desarrollar un sistema de centrales hidroeléctricas era no solo posible sino altamente deseable para poder alcanzar la industrialización del país, y en particular la industrialización del sur. De modo que desde sus inicios, en 1953, la CEC estuvo al frente del proyecto el militar venezolano Rafael Alfonzo Ravard, que fue ratificado primero por Wolfgang Larrazábal y después por Betancourt.

Y Betancourt lo asciende a la responsabilidad de coordinar desde la CVG todo este polo de desarrollo del sur de Venezuela. Las empresas que se crearon entonces fueron empresas mixtas, con mayoría accionaria de grandes empresas privadas transnacionales y minoría del capital estatal venezolano. Un ejemplo de esto puede ser la Alcasa, cuyo accionista fundamental era la enorme empresa de aluminio del mundo, la Reynolds. De hecho a las reuniones de Junta Directiva venía Luis Reynolds o algunos de sus delegados en Ciudad Guayana.

De modo que ahí el esquema que se utilizó fue el de las empresas mixtas, y ya en la central hidroeléctrica de Guri no fue construida con recursos del Estado venezolano sino con un crédito del Banco Mundial. Hay fotos muy interesantes del entonces presidente del Banco Mundial que era Robert McNamara. Son fotos de McNamara, Alfonso Ravard, Betancourt, Pérez Alfonso, incluso allá en el sur, en el lugar donde va a ser construida la represa de Guri y su consecuente central hidroeléctrica. Este tercer punto de inflexión del que vengo hablando tiene un antecedente durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y se fragua durante el segundo gobierno de Betancourt, de modo que allí hubo una continuidad administrativa en este proyecto sin la menor duda.

Y una continuidad administrativa encabezada por un militar muy exitoso, muy bien preparado, que fue el general Rafael Alfonzo Ravard, no solo egresó en la promoción Simón Bolívar del Ejército venezolano sino que después en su carrera militar estudió ingeniería en el MIT nada menos, en esa gran universidad del estado de Massachusetts. Ahí regresa él como ingeniero. Bien, entonces ahora veremos estos tres puntos de inflexión en los que se dieron las circunstancias. Repito: en el primero, 1914-1925, el Estado venezolano no puso un centavo de su patrimonio para crear la industria petrolera en Venezuela.

Conviene recordarlo. Toda la inversión de capital fue hecha por la Shell y la Standard Oil en Venezuela. El gobierno venezolano y los venezolanos no pusieron un centavo en esto. En el segundo punto de inflexión, en 1946, el Estado comenzó a financiar a los industriales privados. En ese momento el Estado no tenía en mente convertirse en un Estado empresario.

Y en el tercero el Estado coordinó los planes de desarrollo en las industrias básicas y se asoció con capital privado internacional. Como vemos, son tres modalidades y en los tres casos se buscaba dar un paso adelante en el desarrollo del país, más allá de que en la realidad los hechos hayan seguido por otros caminos, pero eso fue posterior. En sus inicios estas tres coyunturas están claramente delimitadas, ¿verdad? Están claramente delimitadas.

Veamos ahora la llegada de las petroleras, que es ya extendernos a ampliar el primer momento en lo que venimos hablando entre 1914 y 1925. Recordemos lo que antes comenté: que es el informe de Ralph Arnold, que la Shell al tener acceso a un informe toma la decisión en cabeza de Henry Deterding de invertir en exploración en Venezuela. Esto era un albur, por más que el informe era bastante prometedor, pues realmente había que invertir en perforación hasta alcanzar, perforar, valga la redundancia, un yacimiento y que manara el petróleo por fuerza de la presión de los yacimientos.

Y como sabemos, este informe es entregado por el geólogo norteamericano Ralph Arnold, que comandaba un equipo. Esto es importante recordarlo. Un equipo de 52 geólogos egresados de las universidades de Stanford, Columbia, Cornell, Yale y Harvard. Y el primer informe sustantivo o decisivo es de 1912. La operación se materializa de la siguiente manera: la Shell pasa a comprar el 51 por ciento de las acciones de la General Asphalt y entonces comienza a operar en el país.

Les recuerdo, la General Asphalt ya existía, explotaba el lago de asfalto de Guanoco, que era y es el lago de asfalto natural más grande del mundo. De modo que ese era un extraordinario indicio de que en Venezuela había petróleo, porque de lo contrario, ¿cómo era posible que un lago de varias hectáreas como el de Guanoco estuviese en ese lugar del oriente venezolano, hoy en día entre el estado Monagas y el estado Sucre? Entonces era el estado Bermúdez. Y además antes también del lago de asfalto de Guanoco también estuvo la empresa petrolera prácticamente artesanal que fue Petrolia del Táchira, que comienza a operar en 1884 y es fruto de aquellas fallas geológicas que se producen en la hacienda La Alquitrana, de Manuel Antonio Pulido, con motivo del terremoto de Cúcuta, que fue un terremotón muy severo con un puntaje muy alto en la escala de Richter.

Y creó una emanación natural en la hacienda La Alquitrana, y a partir de allí un conjunto de tachirenses deciden reunir un capital, comprar unas máquinas de perforación y una pequeña refinería que comenzó a producir kerosene y gasolina en esa remota zona del estado Táchira. De modo que los dos indicios que había eran el lago de asfalto de Guanoco, que era un indicio muy importante y que entonces ya se explotaba y que servía para asfaltar las carreteras y las avenidas en los Estados Unidos, y el otro indicio era el petróleo del Táchira, que comienza a funcionar en 1884. La General Asphalt era una empresa concesionaria norteamericana que, como venimos diciendo, explotaba el lago de asfalto de Guanoco, pero no tenía capacidad para emprender grandes inversiones exploratorias. Por eso toca la puerta de la Shell con el informe en las manos y además era una empresa...

La Shell británico-holandesa que estaba buscando petróleo donde lo hubiera en el mundo, ya que en Gran Bretaña y en Holanda entonces no había petróleo. De modo que esta era una circunstancia que tenían esos dos países europeos, Gran Bretaña y Holanda, que no la tenían los Estados Unidos donde sí había mucho petróleo, eran dos circunstancias distintas. En la próxima parte del programa seguiremos viendo esta coyuntura, este momento petrolero venezolano. Les decía en la parte anterior del programa que la Shell daba aquel primer paso con el informe Ralph Arnold en la mano y con la determinación de Henry Deterding, a quien el mundo se le conocía como lo llamaban el Napoleón del Petróleo, que era el presidente de la Shell.

Bueno, ya así fue cómo se inició la inversión extranjera petrolera a gran escala bajo un régimen de concesiones que otorgaba el Estado. Recordemos, ¿qué es la tradición jurídica venezolana? El suelo es propiedad de alguien pero del subsuelo no. Esa es la tradición española, no es la tradición anglosajona. En los Estados Unidos el dueño del suelo es dueño del subsuelo, en Venezuela no. El dueño del suelo no es dueño del subsuelo, era el rey de España y Bolívar asume esta misma tradición en 1828, un decreto firmado en Quito en el que establece la tradición hispana, en el sentido de que las minas, lo que está en su subsuelo, es propiedad, en este caso, de la República que otorga en concesión esas minas y ese subsuelo para su explotación.

Bien hecha esta aclaratoria, recordemos que las inversiones de la General Asphalt en Guanoco eran discretas. Bueno, ¿por qué? Porque no había que explorar, es decir, ahí estaba el lago, una emanación natural, allí está, cualquiera puede ir a verlo. De modo que la General Asphalt era una empresa pequeña que al no tener que hacer exploración, al no tener que erigir torres de petróleo, que al casi no tener que tener oleoductos era una inversión muy reducida.

Pero señalaba un futuro, una perspectiva, y esa perspectiva también estaba enterada la Standard Oil de la familia Rockefeller, que ya se había fraccionado después en las sentencias contra los trusts. En 1909 el presidente Teodoro Roosevelt demanda en tribunales el hecho de que la Standard Oil se había convertido en un monopolio en los Estados Unidos y el juez sentencia diciendo que debe dividirse. Y la Standard Oil se divide en siete empresas, una de esas empresas es la que va a llegar a Venezuela y en Venezuela va a llamarse la Creole Petroleum Corporation, de modo que una de ellas es la que va a incursionar en Venezuela.

Y una de ellas al principio y después se sumaron otras, de tal modo que invirtieron en el país la Standard Oil of New Jersey, la Standard Oil of Indiana, la Standard Oil of New York y la Standard Oil of California a partir de 1921. Y también comenzó a explorar e invertir en Venezuela la Gulf propiedad de la familia Mellon, esta familia al igual que la familia Rockefeller era muy fuerte en el negocio petrolero en los Estados Unidos, cuando ingresa la Mellon a través de la Gulf, la familia Mellon, a través de la Gulf en Venezuela en 1922, un año después. Y aquí va a llamarse Mene Grande Oil Company posteriormente, por supuesto, y para el año 1920 ya era evidente que Venezuela requería de un marco regulatorio para la actividad petrolera específica.

Ya no bastaban los códigos de minas, las leyes de minas que incluían esas leyes de minas a las actividades petroleras, pero podían regular también otras minas, el oro... La plata no la hay en Venezuela, pero el oro sí y el cobre también. De modo que ya la actividad petrolera era de tal importancia que ameritaba que se redactara un nuevo marco legal para ello y así fue como el ministro de Fomento del general Gómez, el médico Gumercindo Torres, y el consultor jurídico de ese ministerio de Fomento, su amigo y paisano el doctor Pedro Manuel Arcaya. Entre los dos redactaron las leyes de hidrocarburos en 1920 y 1922.

Esto lo sabemos hoy en día con toda claridad porque Gumercindo Torres escribió unas memorias que su familia se tardó muchos años en publicar, pero finalmente lo hicieron en 1997, si la memoria no me falla. Y allí queda muy claro porque el doctor Torres era un hombre de una honradeza extraordinaria. Él refiere, relata con toda claridad cómo él se puso a estudiar el tema de las leyes de hidrocarburos en el mundo y junto con su consultor jurídico Pedro Manuel Arcaya, que le daba arquitectura jurídica a lo que Torres estudiaba, redactaron estas leyes y se presentó al Congreso. Son las leyes de hidrocarburos de 1920-1922.

Fueron entonces las primeras leyes específicas sobre el tema petrolero y le dieron marco a la actividad petrolera hasta 1943, cuando se aprobó la famosísima Ley de Hidrocarburos en tiempos del general Medina Angarita. Y esta ley de 1943, junto con la Ley de Impuesto sobre la Renta de 1942, incrementó sustancialmente el ingreso del Estado venezolano por la vía de los tributos. Recordemos que hasta 1942 en Venezuela no se cobraba impuesto sobre la renta, se cobraban regalías en el caso del petróleo o se cobraban impuestos aduanales en el caso de importadores y exportadoras, había una ley de timbres fiscales, habían algunas leyes municipales, pero no existía el impuesto sobre la renta.

Y cuando se aprueba la ley y comienza a aplicarse, pues la actividad petrolera tuvo dos leyes que la regulaban: la Ley de Impuesto sobre la Renta de 1942, que comienza a cobrar ese impuesto en un 30 por ciento a la actividad petrolera de las empresas concesionarias extranjeras en Venezuela, y la ley de hidrocarburos unificó, ¿verdad?, las regalías en 16,5%. De modo que recordemos que durante el régimen de concesiones anterior a la ley del 43 el Estado percibía entre el 11% y el 15% por cada dólar petrolero exportado. Y es a partir de 1943 cuando asciende al 46,5%.

¿Por qué? Porque se suman las regalías unificadas, como les dije, en 16,5%, más el 30% de impuestos sobre la renta que ahora tenían que tributar las concesionarias al Fisco Nacional. Bueno, aquí hay por una parte una disminución importante en los ingresos de las concesionarias, pasaron de desembolsar en promedio el 15% a 46,5%. Hay que verle la cara a esto para las concesionarias. Pero también hay que ver la otra cara de la moneda, el Estado venezolano pasó de cobrar el 15% al 46,5% y empieza el robustecimiento del Estado venezolano, sus capacidades económicas en cierto sentido inimaginables comienzan con la conjunción de estas dos leyes.

Y para el momento de la promulgación de la ley de 1943, durante el gobierno de Isaías Medina Angarita, que va desde 1941 a 1945, el mapa petrolero nacional, grosso modo, estaba repartido de la siguiente manera: un 50% de la actividad petrolera la desempeñaba la Standard Oil, es decir, la Creole Petroleum Corporation; un 25% de la actividad la desempeñaba la Shell y un 25% la Gulf, que en Venezuela se llamaba Mene Grande Oil Company. Estas son cifras gruesas, habían unas pequeñas empresas petroleras, pero en líneas generales estas tres grandes concesionarias explotaban y comercializaban el petróleo en Venezuela. Además, la familia Rockefeller, que era propietaria de la Standard Oil y del Chase Manhattan Bank, comienza a invertir en Venezuela en otros rubros, rubros importantes.

Rockefeller comienza a invertir en Venezuela en ganadería y agricultura y en una distribuidora de alimentos que se denominó Compañía Anónima Distribuidora de Alimentos, CADA, con decenas de supermercados en el país. Y también tenían inversiones en el Banco Mercantil y Agrícola, donde a través del Chase Manhattan Bank tenían el 49% de las acciones del banco. Bien, en la próxima parte del programa seguiremos viendo estos acontecimientos. ¡Ya regresamos! Oír en formato podcast a través de anchor.fm, para algunas sugerencias sobre este espacio.

La reacción de Julieta ante la tragedia en un principio no es favorable a Romeo, a quien califica con términos fuertes, pero pronto reacciona al recordar que se trata de su esposo. Aunque le duele la muerte de Teobaldo comprende que el enfrentamiento, de no haber caído su primo, habría muerto su amado, cuya vida para ella es la más preciada de todas. Bien, les decía en la parte anterior del programa que la familia Rockefeller comienza a invertir en Venezuela en otros rubros. Y esos rubros van a ser la ganadería y la agricultura.

Llegó a tener el 49% de las acciones del Banco Mercantil Agrícola. Y luego lamentablemente, a partir de 1974 y la Decisión 24 del Pacto Andino que limitaba la inversión extranjera en el país, fueron deshaciéndose de sus intereses locales. Digo lamentablemente porque hoy en día prácticamente no hay países que rechacen o limiten la inversión extranjera, todo lo contrario, los países lo que quieren es que vengan capitales extranjeros a contribuir con el desarrollo industrial y económico del país. Pero en América Latina durante un período pensábamos que esto no era lo correcto, por supuesto un disparate, pero así fue, y como vemos después de esta sucinta relación de los hechos hubo una inversión importante en Venezuela entre 1912 y 1958 por parte de las petroleras extranjeras.

Incluso construyeron a sus expensas, poniendo el dinero, las refinerías de Punta Cardón, esa la hizo la Shell en 1949. La de Amuay, esa la hizo la Standard Oil en 1950, y la de Puerto La Cruz, la Gulf en 1950, a pesar que estaba en vigencia el régimen del 50-50%, 50% y 50%. ¿Quién establece este régimen? Lo establece el presidente Rómulo Gallegos a partir de un decreto en noviembre de 1948, apenas 10 o 12 días antes de sufrir un golpe de Estado y ser derrocado, destituido por los militares encabezados por Carlos Delgado Chalbaud, Marcos Pérez Jiménez y otros.

Y en el momento de la inauguración de la refinería de Amuay, esta era la más grande del mundo. Ahora hay que señalar que estas refinerías se construyeron en Venezuela gracias a que las discusiones entre los redactores de la ley y las concesionarias en el año 1942-1943. El secretario de esa junta redactora de la ley era a su vez el ministro de Fomento del gobierno de Isaías Medina, que era Eugenio Mendoza Goiticoa. Y en esas discusiones y las negociaciones se les pidió a las concesionarias que construyeran las refinerías en Venezuela.

¿Por qué se hizo esto? Porque ya la Shell había construido además de la refinería San Lorenzo y Maracaibo, había construido una refinería en Curazao, recordemos, la Shell es británica holandesa y Curazao es una isla holandesa. Entonces se temía que podían querer construir de nuevo las refinerías fuera de Venezuela, privándole al país de fuentes de trabajo o de un parque industrial especializado, petrolero y patrimonio. Y finalmente en las negociaciones con la concesionaria para la redacción de la ley y las consecuencias de la aplicación de la ley se acordó que las refinerías se construyeran en Venezuela.

Y cuando yo les doy esta fecha, 1949, 1950 y 1950, son las fechas de inauguración de Punta Cardón, Amuay y Puerto La Cruz... Son las fechas de inauguración. La construcción comenzó inmediatamente después de la ley en 1943-44. Construir unas refinerías de esta magnitud, Amuay era la más grande del mundo, es algo que iba a tomar mucho tiempo. Bien, ese es el origen, la razón por la que estas refinerías se construyeron en Venezuela y no en Curazao, Aruba o Bonaire, como hubiera podido perfectamente hacerse. Fue fruto de una negociación entre el presidente Medina Angarita, el ministro de Fomento Mendoza Goiticoa y las concesionarias que trabajaban en el país.

Por otra parte, ya en 1943 Venezuela producía 491.463 barriles diarios y 10 años después, en 1953, producía 1.764.994 barriles diarios. Es un crecimiento gigantesco, es el adjetivo que podemos acuñar, o descomunal o colosal, cualquiera de estos adjetivos funciona, pasar de 491 mil barriles diarios a un millón 764.000. Venezuela va a alcanzar la cifra más alta de producción petrolera en el año 1970, ya gobernaba entonces Rafael Caldera en su primer gobierno y alcanza las cifras de 3 millones 708 mil barriles diarios. Señalo que gobierna Caldera, pero no guarda relación con esto, porque la industria petrolera venezolana estaba en manos de las concesionarias extranjeras.

Estas cifras que he venido dando tienen su fundamento en los números del profesor Asdrúbal Baptista recogidos en un libro muy valioso del profesor, que se titula Bases Cuantitativas de la Economía Venezolana 1832-2008. Y todo esto nos hace evidente que la inversión extranjera petrolera en Venezuela había sido muy grande y había conducido a Venezuela a ser uno de los principales productores de petróleo del mundo. Esta secuencia comenzó en 1914 con el antecedente fundamental del informe Arnold de 1912 y llegamos hasta 1958; hemos podido extender la coyuntura, pero se nos diría el programa de las manos, pero hemos podido extender la coyuntura hablando en 1960 cuando Venezuela tiene un papel fundamental en la creación de la OPEP.

La OPEP es una iniciativa del ministro de petróleo de Arabia Saudita, Al-Tariki, y desde Juan Pablo Pérez Alfonso, el ministro de Hidrocarburos del segundo gobierno de Rómulo Betancourt entre 1959 y 1964, de modo que ese título que le atribuyen a Pérez Alfonso, el padre de la OPEP, tiene fundamento. Porque es él el que propone a los países del Medio Oriente crear una organización en los países exportadores de petróleo buscando cartelizar los precios del petróleo y beneficiarse todos a partir de controlar un porcentaje considerable del mercado petrolero mundial. Recordemos que Pérez Alfonso se inspira para esto en lo que hacía la Texas Railroad Commission en los Estados Unidos, fue la organización encargada de controlar la producción petrolera en Texas. En un momento histórico de la producción petrolera norteamericana fue tan alta que los precios se derrumbaron completamente por debajo del 1 dólar por barril la producción.

Los productores petroleros estaban produciendo a pérdida, entonces la Texas Railroad Commission controló la producción para recuperar los precios. Esto lo estudió con mucho detenimiento Pérez Alfonso en su exilio en México y en los Estados Unidos durante los 10 años de la década militar en Venezuela entre 1948 y 1958, de modo que eso inspira a Pérez Alfonso y propone la creación de la OPEP en 1960. Bien, hasta aquí en este tercer capítulo hemos llegado y hemos visto con algún detalle el momento, la coyuntura petrolera. En nuestro próximo programa, el capítulo 4 y último, veremos cómo se financia el desarrollo industrial a partir de la Corporación Venezolana de Fomento y también veremos cómo se desarrolla el epicentro industrial del sur del país a través de la creación de la Corporación Venezolana de Guayana. Bien, como siempre ha sido un gusto hablar para ustedes en este tercer capítulo de la serie Economía Venezolana, una visión histórica.

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