Médicos Venezolanos. Maldonado, Herrera Vegas,Toro, Rodríguez Rivero y Rangel. Cap 4
Samuel Darío Maldonado (1870-1925) Andrés Herrera Vegas (1871-1948) Elías Toro (1871-1918) Plácido Daniel Rodríguez Rivero (1876-1939) Rafael Rangel (1877-1909)
Transcripción
Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. En la continuación de esta serie sobre grandes médicos venezolanos, hoy vamos a comenzar con Samuel Darío Maldonado, quien nació en 1870, en Ureña, y murió en Caracas en 1925. De modo que es un hombre que vivió 55 años.
Lo que vamos a referirles de él está basado en lo escrito por Alberto Silva Álvarez sobre el personaje. De modo que damos el crédito respectivo sobre la vida y obra de este médico cirujano, a la vez poeta, periodista y político de su tiempo. Estudió bachillerato en Cúcuta y en Pamplona, un hecho muy frecuente entre la gente del Táchira venezolano, cuya relación con el departamento del Norte de Santander en Colombia es muy estrecha, además de histórica.
De modo que muy frecuentemente quienes se formaban en estos territorios se desplazaban hacia Pamplona, donde ha sido fama que hay institutos de educación primaria y secundaria bastante buenos. Allí estudiaron muchos de los tachirenses. Luego, al graduarse de bachiller, Samuel Darío Maldonado se traslada a Valencia, en Venezuela, y allí se va a graduar de médico en 1893.
Les recuerdo que, a finales del siglo XIX, era frecuente que en distintas ciudades del interior de la república existiesen colegios universitarios donde se estudiaban carreras universitarias, y muchas veces algunos de esos estudiantes validaban sus conocimientos en la Universidad Central de Venezuela y, en otros casos, no. El caso de Samuel Darío Maldonado es que egresa de ese colegio en Valencia en 1893 e inmediatamente se va a ir a los Estados Unidos a especializarse en otorrinolaringología y oftalmología. Va a estar allá entre 1894 y 1898.
Este es un caso extraño porque todos, salvo el doctor Vargas, todos los otros médicos a los que hemos referido en los tres programas anteriores se especializaron en París, que era la meca de la medicina del siglo XIX. Este caso de Samuel Darío Maldonado, especializándose en los Estados Unidos, va a ser premonitorio probablemente de los cambios que van a ocurrir en la medicina norteamericana y cómo esa medicina se va convirtiendo a lo largo del siglo XX en un imán muy poderoso para la formación de posgrados de muchos médicos venezolanos, quienes ya dejan de ir a París, a Francia, y se especializan en los Estados Unidos.
En esta serie que venimos haciendo, este es el primer caso de un médico venezolano que va a especializarse allá en otorrinolaringología, una de las palabras más largas de la lengua castellana, y en oftalmología. Y al regresar en 1899, cuando ya ha llegado al poder Cipriano Castro, es hecho preso por una vieja enemistad entre la familia Maldonado y Cipriano Castro, tachirense también.
De modo que uno de los primeros que pagan los platos rotos va a ser un vástago de la familia: Samuel Darío Maldonado. Va a ser liberado dos años después, en 1901, y se va al exilio, pero no hemos podido saber dónde transcurre ese exilio. Tampoco hemos podido precisar en qué hospitales de París, Berlín y Viena trabajó y se formó Maldonado en esos años, además de los que estuvo en los Estados Unidos.
De modo que esos cuatro años, de 1894 a 1898, no solo se va a especializar en los Estados Unidos, sino también va a ejercer en hospitales de París, de Berlín y de Viena. Pero, como les digo, me ha sido imposible ubicar cuáles fueron esos hospitales donde trabajó y se formó. Bien, ese exilio también es relativamente largo porque se va en 1901 y va a regresar en 1908, cuando ya Cipriano Castro ha sido sustituido por su compadre y vicepresidente Juan Vicente Gómez en el poder.
Y bueno, como todos ustedes saben, Castro viaja a Berlín precisamente a tratarse de una afección en los riñones y no regresa nunca a Venezuela. Y su compadre y gran amigo Juan Vicente Gómez toma el poder en 1908 y lo va a abandonar con su muerte en 1935. De modo que con el regreso, o con el inicio de la dictadura del general Gómez, Maldonado puede regresar a Venezuela.
De hecho, es particularmente distinguido por Juan Vicente Gómez porque lo nombra ministro de Instrucción Pública y en esas tareas va a estar Samuel Darío Maldonado entre 1908 y 1910. Este es un caso frecuente: adversarios de Cipriano Castro después fueron ministros o embajadores de Juan Vicente Gómez. Gómez hizo hincapié en esto como para, entre otras cosas, marcar las diferencias entre sus amigos y sus enemigos.
Es decir, los enemigos de Cipriano Castro no eran necesariamente los enemigos de Juan Vicente Gómez sino, todo lo contrario, eran en algunos casos sus colaboradores, como es esta situación de Samuel Darío Maldonado. Al abandonar el Ministerio de Instrucción Pública regresa al ejercicio de la medicina y lo vamos a hallar ejerciendo en algunas regiones de los Andes, en Cúcuta y en Pamplona. Advertimos una vez más que la relación de Maldonado, tachirense de Ureña, con Cúcuta y Pamplona fue estrecha toda su vida.
Digamos que era lo natural porque la metrópolis de alguien que nace en Ureña es más probable que sea Cúcuta o Pamplona que San Cristóbal incluso, porque hasta más cerca me parece que quedan Cúcuta y Pamplona. Y como hemos dicho antes, particularmente en Pamplona, donde históricamente han habido unos colegios de gran prestancia y de gran calidad académica. En este período en que Maldonado regresa a la medicina va a ejecutar varias intervenciones quirúrgicas de importancia.
Voy a dar la lista de algunas de esas intervenciones quirúrgicas de importancia que adelanta Maldonado: trepanación de los senos esfenoidales por vía nasal, raspado de las cuerdas vocales, corrección del estrabismo con avanzamiento y resección, operación de Stacke en la mastoiditis supurada y operación de Jansen para la sinusitis frontal. Y estas ambas fueron realizadas en Colombia. En esa época introduce una modificación en el oftalmoscopio e inventó un bajalengua con cierre automático, según nos informa Alberto Silva Álvarez, como hemos venido diciendo desde el principio.
En 1911 lo vamos a tener fundando la Oficina de Sanidad Nacional, que entonces dependía del Ministerio de Relaciones Interiores, y había sustituido la Dirección de Higiene y Salubridad Pública que había sido creada en 1909 por Pablo Acosta Ortiz, un gran médico del que ya referimos vida y obra en un programa anterior. En esa Oficina de Sanidad Nacional, Samuel Darío Maldonado va a encabezar unas campañas públicas que le valen una gran consideración como sanitarista en Venezuela. Desde allí va a emprender una campaña contra la viruela, contra la fiebre amarilla y contra la malaria, la disentería y la peste bubónica.
Y allí va a estar hasta 1914 al frente de esas campañas sanitarias en Venezuela, que son de mayor importancia en su momento y muy comentadas. Luego lo vamos a hallar ya en actividades políticas, designado gobernador del territorio Delta Amacuro en 1919. Dos años después, el general Gómez lo designa gobernador del estado Aragua en 1921 y cuatro años después sale electo, dentro de las elecciones de su tiempo, como senador por el estado Táchira, su estado natal, en 1925.
De modo que hemos hablado de un médico cirujano, poeta, periodista y político que vivió cincuenta y cinco años y que hizo unos aportes de consideración. Además, compartió tareas de políticas públicas con la dictadura del general Gómez, de quien era muy cercano. No así de Cipriano Castro, quien es un enemigo particular en su familia, esas viejas rencillas entre los clanes del estado Táchira. En la próxima parte del programa veremos al doctor Andrés Herrera Vegas. Ya regresamos.
Les decía en la parte anterior del programa que en esta revisaríamos la hoja de vida del doctor Andrés Herrera Vegas, caraqueño que nace en 1871 y muere en 1948. Vive unos 78 años y se le considera el pionero de la lucha antituberculosa en Venezuela. Me voy a basar en lo dicho por Leopoldo Briceño Calcaño, el doctor Briceño, actualmente presidente de la Academia Nacional de Medicina.
Herrera Vegas se va a graduar en la Universidad Central de Venezuela en 1895, a los 24 años. Toda su vida profesional ejerció en Caracas, salvo unas etapas donde está fuera de Venezuela, ya que al graduarse se va a trabajar en hospitales de Francia, de Suiza, de Italia y de España, a formarse allí como médico en la mano de estupendos galenos en estos países europeos. Va a regresar a Venezuela y, en 1902, lo vamos a hallar como director de Higiene y Estadística Demográfica del Distrito Federal.
Allí va a estar hasta el año 1909, durante siete años, con quien desempeñaba en ese momento la gobernación del Distrito Federal en tiempos de Cipriano Castro. Desde esa Dirección de Higiene y Estadística va a tener una catadura directa de los problemas sanitarios de Venezuela y seguramente la tuberculosis se le va a presentar como uno de los flagelos más importantes. De hecho, en 1905 va a fundar la Liga Venezolana contra la Tuberculosis y en 1906 será el fundador del dispensario antituberculoso en Caracas.
De modo que desde muy, muy pronto el doctor Herrera Vegas va a enfrentar y a consagrarle prácticamente toda su vida de médico a la lucha contra la tuberculosis. Lo vamos a hallar en el año 1904, junto con muchos otros, como individuo de número de la Academia Nacional de Medicina, está entre los fundadores de la academia. Luego, en 1910, vamos a hallarlo viajando de nuevo a Europa para ponerse al día.
Allá va a estar durante unos meses, quizás un año, reanudando contactos con médicos con los que se había formado antes, poniéndose al día en los adelantos, y estará básicamente en París. Luego lo vamos a hallar entre 1914 y 1918, cuando funda y dirige el sanatorio antituberculoso de Guaracarumbo, un vocablo indígena: Guaracarumbo. Yo no conozco la ubicación exacta de este sanatorio antituberculoso, pero por el vocablo me parece que estuvo en el litoral central.
Guaracarumbo es una zona del litoral central e incluso se pasaba, entiendo yo, cuando existía el tren Caracas-La Guaira, se pasaba cerca de Guaracarumbo o al menos eso le escuché yo decir muchas veces a mi madre y a mi abuela. De modo que de allí supongo que ese sanatorio antituberculoso estuvo por ahí en esa época. El doctor Herrera Vegas va a fundar y dirigir el periódico La lucha antituberculosa, para estar al frente de este esfuerzo periodístico entre 1905 y 1913.
Siempre dentro de las campañas que él emprendió contra la tuberculosis en Venezuela. De modo que es importante recordar que fue el doctor Herrera Vegas el pionero de la lucha antituberculosa. Tan es así que, en 1955, siete años después de su muerte, el sanatorio antituberculoso de Caracas pasa a ser denominado con su nombre y su apellido, Andrés Herrera Vegas, en homenaje a la vida entera, a sus 78 años consagrados a la lucha contra la tuberculosis en Venezuela.
Que ha sido una de las enfermedades de la época que más gente se llevó por delante. Entre otros al Libertador Simón Bolívar: en el acta de defunción y la autopsia que le hizo Próspero Révérend a Simón Bolívar, en Santa Marta, quedaba muy claro que el motivo de su fallecimiento fue padecer de tuberculosis en los últimos años de su vida. Bolívar murió muy joven, como todos recordamos, a los 47 años; esto no solo lo dijo Próspero Révérend sino después una comisión a principios de la década, en los años 60 del siglo XX, una comisión en la que formaba parte el doctor Blas Bruni Celli, pues también corroboró lo que ya se sabía: que la muerte de Bolívar se debía a la tuberculosis.
Bien, esta fue la vida de Andrés Herrera Vegas, un hombre que le consagró toda su tarea, a su afán y su emprendimiento profesional en la lucha contra la tuberculosis. Veamos ahora a otro médico venezolano, Elías Toro, nacido en 1871 y fallecido en 1918. Me voy a basar en lo dicho por Elia Lagrange de Castillo, en la entrada del Diccionario de Historia de Venezuela publicado por la Fundación Polar, para referirles la peripecia vital de Elías Toro.
Este médico, farmacéutico y además escritor, además nieto nada menos que de Fermín Toro y de la familia Toro, que es una familia ilustrísima en Venezuela desde tiempos coloniales. Sus primeros estudios los hizo Elías Toro en Caracas, cursó filosofía en el Colegio Villegas. Después estudió medicina en la Universidad Central de Venezuela y también estudió farmacia allí en la Universidad Central de Venezuela, y va a realizar su posgrado en Europa, en el Hospital Necker de París.
A donde han ido muchos venezolanos del siglo XIX a completar sus estudios, a desarrollar sus posgrados en el Hospital Necker de París, como hemos referido en programas anteriores. Va a escribir, al aparte que tiene sus afanes médicos, no vamos a referirnos a su vida como escritor sino que nos vamos a concentrar en su vida como médico. Allí podemos referir que la revista médica va a escribir una serie de artículos y, a partir de 1896 hasta 1899, vamos a ver cómo publica una crónica científica en la que abarca una variedad de temas que van desde tópicos generales hasta temas de psiquiatría y de antropología.
De hecho, va a ser designado profesor titular de la cátedra de Antropología en la Universidad Central de Venezuela. Recordemos que, en estos tiempos, la carrera de antropología no existía en nuestra primera casa de estudios. Estas tareas de introducción de la antropología en Venezuela van a tener al doctor Toro como uno de sus pioneros y esas clases se van a publicar con el título De antropología general y de Venezuela precolombina.
Esto se va a publicar en 1906. Va a ser designado médico y naturalista de la Comisión de Límites con la Guayana Británica y, por motivo de esta designación, va a fabricar una serie de artículos en El Cojo Ilustrado entre 1901 y 1902. Luego, en 1905, publica un título que se denomina de la siguiente manera: Delimitación de Venezuela con Guayana Británica por las selvas de Guayana desde el Atlántico hasta la Sierra de Parima, por los ríos Barima, Macuro, Demerara, Essequibo, Mazaruni, Cuyuní, Caravici y Benamo.
Luego vamos a tenerlo como rector de la Universidad Central de Venezuela, entre diciembre de 1908 y junio de 1910. Y durante su rectorado se va a publicar en los anales de esa institución una serie de Documentos para la Historia de la Universidad Central de Venezuela. En esa misma casa de estudios vamos a hallar al doctor Toro como director de la Escuela de Farmacia, y lo vamos a hallar como individuo de número de la Academia Nacional de Medicina a partir de 1906, que es cuando se incorpora, específicamente el 9 de mayo, y allí va a desempeñarse durante un tiempo como subsecretario.
Por cierto, que el doctor Toro falleció en 1918 como consecuencia de la terrible epidemia de la gripe española que azotó a Venezuela y muy particularmente a Caracas. Allí, entonces, con ese motivo, va a fallecer Elías Toro, uno de nuestros grandes médicos y escritores, como ustedes han podido comprobar después de esta sucinta relación con sus hechos. En la próxima parte del programa vamos a ver a Plácido Daniel Rodríguez Rivero. Ya regresamos.
En esta parte del programa vamos a referirnos a un yaracuyano, al doctor Plácido Daniel Rodríguez Rivero, y nos vamos a basar en lo escrito por Alberto Silva Álvarez. Estamos hablando de un sanfelipeño que nació en 1876 y murió en 1939, un hombre que vivió 63 años. Nace en San Felipe y muere en Caracas, estudia la primaria y el bachillerato allá en su San Felipe natal.
Además se titula de agrimensor público en 1889, antes de graduarse de médico, cosa que va a ocurrir en 1897 en la Universidad Central de Venezuela. Durante esos estudios de medicina va a ser médico interno, escogido por concurso en los hospitales civiles del Distrito Federal, y luego lo vamos a tener de regreso a su San Felipe natal y a Barquisimeto. Allá va a estar trabajando entre 1897 y 1910.
Va a estar trabajando como médico en San Felipe, en Yaracuy y en Barquisimeto, va a participar en los combates de la Revolución Libertadora entre 1901 y 1903. Luego se irá a París como prácticamente todos los médicos de su generación y allá va a especializarse durante unos buenos cuantos años hasta que regresa a Venezuela. Lo vamos a hallar en Puerto Cabello, donde va a vivir entre 1914 y 1921.
Allá va a fundar una casa de salud, una clínica se diría hoy en día, y va a fundar una revista médica que se tituló Acosta Ortiz, en homenaje a Pablo Acosta Ortiz, el larense. También va a ejercer el doctor Rodríguez Rivero el cargo de director del Hospital Municipal de Puerto Cabello durante unos cuantos años, de modo que esos siete años entre 1914 y 1921 van a desarrollarse en esta ciudad a la orilla del mar.
No deja de sorprender, ¿verdad?, que en Puerto Cabello en esa fecha hubiese una revista médica, que hubiese una clínica privada fundada por él, un hospital municipal. Digamos, porque el que haya un hospital y una clínica pues bien, pero una revista médica ya es como mucho, sorprendente, ¿no? Digo, para el desarrollo de tener Puerto Cabello para estos años.
Después vamos a ver al doctor Rodríguez Rivero en Caracas, y va a ser rector de la Universidad Central de Venezuela entre 1928 y 1935. Fíjense un detalle interesante: muchos de los médicos que hemos referido en estos cuatro programas que llevamos han sido rectores de la Universidad Central de Venezuela. Yo creo que si se examina la nómina de rectores de la universidad, hay una mayoría sustanciosa de médicos como rectores.
Esto ha debido ocasionarse, entre otras cosas, a que el primer rector fue el doctor Vargas, y después ha ocurrido porque el claustro universitario, que es el que elige al rector por medio de comicios electorales, en su mayoría está integrado por médicos, porque la Facultad de Medicina es de las más grandes de la universidad. Digo yo, por encontrarle una explicación a esta circunstancia de que muchos de los médicos que hemos revisado en este programa hayan sido rectores de la universidad. Va a fundar la revista Archivos de Historia Médica Venezolana, entre 1934 y 1938.
Y su particular atención a lo largo de estos años en la historia médica venezolana lleva a varios autores conocedores del tema que venimos hablando a calificarlo como el fundador de la Historia de la Medicina en Venezuela. Esto lo que quiere decir es que fue uno de los primeros, si no el primero, que se dedicó a historiar la medicina en Venezuela y a publicar libros en tal sentido. De modo que ese es un tema importante.
¿Qué libros publicó el doctor Plácido Daniel Rodríguez Rivero en este sentido? Pues voy a mencionarles algunos: Apuntes para la historia de la cirugía en Venezuela, eso se publicó en 1930. También Historia de la epidemia de cólera en Venezuela entre 1854 y 1856. Y el más importante de él en materia de historiografía médica, que es Historia Médica de Venezuela hasta 1900, un libro publicado en 1929 por Parra León Editores.
También está publicada La primera trepanación craneana practicada, eso lo publicó muchos años después el Congreso de la República, basado en una publicación de 1932. Pero a los efectos de nuestro programa, lo que lo consagra como uno de los pioneros de la historia de la medicina en Venezuela es este título, Historia Médica de Venezuela hasta 1900. El doctor Plácido Daniel Rodríguez Rivero, quien también va a incorporarse como individuo de número de la Academia Nacional de Medicina y también de la Academia Nacional de la Historia, de modo que vamos a tenerlo como individuo de número de dos academias.
En una por sus saberes médicos y en otra por sus contribuciones muy particulares a la historia de la medicina en Venezuela, que le ha valido la calificación de pionero de la historiografía de este sector profesional de la vida venezolana. Hasta aquí los hechos de Plácido Daniel Rodríguez Rivero. Vamos a ver ahora un personaje prácticamente mitológico en Venezuela que es Rafael Rangel.
Tenemos que decir que el doctor Rangel no fue doctor porque no se graduó de médico. Sin embargo, sus aportes y su personalidad fueron tan apreciados que uno lo consigue por donde lo busque en materia de medicina, sin haberse graduado, como vamos a advertir claramente. Me voy a basar en lo escrito nada menos que por Marcel Roche, ese gran médico venezolano, lo escrito por Marcel Roche sobre este trujillano nacido en Béticojoque el 25 de abril de 1877 y fallecido en 1909.
He dicho fallecido, pero es un error porque él se quitó la vida, se suicidó el 20 de agosto de 1909. Este hombre va a ser calificado por Roche como científico e investigador que se dedicó al estudio en las enfermedades tropicales. Dice Roche que era hijo de Eusebio Rangel y de Teresa Estrada y fue reconocido por su padre y criado por su madrastra.
Su madrastra se llamaba María Trinidad Jiménez de Rangel. Aunque no tenía gran fortuna, la familia Rangel era relativamente acomodada por los negocios que tenía Eusebio, su padre. De modo que esto lo deja muy claro Marcel Roche porque circuló la leyenda de que provenía de una familia pobrísima, cosa que Roche demuestra no es cierto.
Era una familia acomodada. Dice que Rangel fue un alumno aplicado desde temprana edad y va a graduarse de bachiller en 1896 en filosofía en la Universidad del Zulia. En septiembre de ese mismo año, 1896, va a ingresar como estudiante de medicina en la Universidad Central de Venezuela. No se sabe por qué precisamente, pero Rangel solo estudió hasta tercer año en Venezuela y abandona los estudios.
Dice Roche que eso ocurrió impulsado por su gran amor al laboratorio y a la investigación. Bueno, esto de alguna manera parece contradictorio porque si tienes un gran amor al laboratorio y a la investigación, ¿por qué eso te va a conducir a abandonar los estudios de medicina? Esto no tiene respuesta, pero eso fue lo que ocurrió. Dice Roche también que durante sus estudios había cursado bacteriología en el Instituto Pasteur de Caracas, ese instituto que en programas anteriores dijimos lo había fundado Santos Aníbal Dominici.
En la próxima parte del programa seguiremos con la vida breve de Rafael Rangel, y una vida mitológica porque se tejen todo tipo de leyendas en relación con su vida, los motivos de su muerte y su condición social. Rafael Rangel, a quien nos hemos estado refiriendo como el doctor Rangel, y es inexacto. Pero bueno, es la costumbre porque incluso los médicos se refieren a él así, aunque él llegó hasta tercer año de medicina, no se graduó de médico.
Sin embargo, como les decía, trabajó en el Instituto Pasteur de Caracas bajo la dirección de Santos Aníbal Dominici, y luego en 1897 es nombrado asistente del laboratorio del doctor José Gregorio Hernández. ¿Quién va a ser su segundo maestro y su mentor? Su primer maestro fue Dominici, y José Gregorio va a ser su siguiente maestro y su mentor, y allí va a terminar de familiarizarse con las técnicas de microbiología. Va a iniciar sus investigaciones con un tema relacionado con la fisiología del sistema nervioso.
Vamos a tener que en febrero de 1901 se aprueba la creación del laboratorio del Hospital Vargas y, en 1902, Rangel es nombrado como el primer director del laboratorio del Hospital Vargas. Sin ser médico, ha debido tener unas enormes calificaciones para detentar un cargo de esta naturaleza. Dice también Marcel Roche que entre 1904 y 1909 dirigió un total de 16 tesis de grado en medicina, haciendo alarde de técnicas de laboratorio y de medicina experimental muy modernas para la época.
Y en 1903, dice Roche, que va a iniciar el estudio que lo hizo famoso, el de la anquilostomiasis como causa de anemias graves en medio rural. Va a estudiar 25 casos de anemia con su típico cortejo sintomático, va a examinar sangre y encontrar en las heces huevos parásitos. En un caso autopsiado, dice Roche, descubre un sinnúmero de gusanitos adheridos a la mucosa intestinal, que va a identificar como anquilostoma.
Y al examinar cuidadosamente esos gusanitos se da cuenta de una nueva especie, diferente a la Ancylostoma duodenale que ocurre en el viejo mundo. Esto es más bien el necátor americano que ya había sido descubierto en los Estados Unidos por Stiles. Su hallazgo va a ser fundamental y útil, pues permitió que se trataran de forma adecuada y eficaz numerosos casos que antes se confundían con la enfermedad de Bright, una inflamación en el riñón.
A partir de 1904 a Rafael Rangel lo tenemos trasladado a los llanos, donde logra desentrañar la causa de una enfermedad caballar que se llamaba vulgarmente derrengadera o peste boba. Halla un tripanosoma en la sangre de los caballos afectados y entre 1906 y 1907 lo vamos a tener en Miraca, cerca de Coro, donde diagnostica correctamente como ántrax una enfermedad bacteriana que en la zona se llamaba grito de la cabra. En 1908 se presenta en el puerto de La Guaira una enfermedad infecciosa cuyo síntoma pareciera ser peste bubónica.
En un primer intento, Rangel no logra aislar la bacteria de la enfermedad y declara que no se trata de peste bubónica. Esto produce un gran regocijo para las autoridades que temían lo peor, pero sigue investigando el caso. Rangel, unas semanas más tarde, aísla y caracteriza al bacilo específico en la peste bubónica. Se cierra el puerto y Cipriano Castro, entonces presidente de la República, lo pone a cargo de la campaña sanitaria, que se lleva con gran eficacia.
El 23 de mayo se declara terminada la epidemia y una vez que Castro, que fue el protector de Rafael Rangel, se va a Europa, comienza una etapa difícil para Rafael Rangel porque en esa campaña en La Guaira había tenido que tomar medidas muy duras, como quemar ranchos infectados. Y ahora se lo cobran, lo reclaman y le echan en cara un error inicial en el diagnóstico de la peste y lo acusan de haber malversado los dineros públicos en una campaña antipestosa. De allí que se le nieguen los recursos para estudiar en Europa, una beca que estaba solicitando.
Y a partir de aquí es que se teje toda una tradición o una leyenda según la cual le negaron esa beca porque era de color. Esto, digamos, se corrió boca en boca, pero no hay una comprobación fehaciente de que eso haya sido así. Lo que sí es cierto es que al ser sustituido Castro por Gómez, Rangel pierde su protección oficial y se deprime, sin defensa oficial, atacado por sus amigos y enemigos.
Y pierde la paz de su laboratorio, le da una depresión y en su propio laboratorio, vestido con una bata blanca, decide tomarse cianuro y morir. Y apenas tiene 32 años de edad. Dice Marcel Roche que fue un adelantado de la ciencia en Venezuela, lo califica de fundador de los estudios de parasitología en el país.
Bien, y sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 20 de agosto de 1977. Probablemente es uno de los hombres más jóvenes que duró menos, es decir, que apenas viviendo 32 años está en el Panteón Nacional. Este es Rafael Rangel y este nuestro cuarto programa de grandes médicos venezolanos. En este nos hemos dedicado a Samuel Darío Maldonado, Andrés Herrera Vegas, Elías Toro, Plácido Daniel Rodríguez Rivero y Rafael Rangel.
Y bueno, como siempre ha sido un gusto hablar para ustedes. Soy Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, y en la dirección técnica, Fernando Camacho. Y a mí me consiguen, mi correo electrónico rafaelarays@hotmail.com y en Twitter arroba Rafael Araiz. En nuestro próximo encuentro seguiremos con esta serie de grandes médicos venezolanos. Hasta nuestro próximo encuentro.