La cultura en Venezuela
23 de marzo de 2025

La cultura en Venezuela. Siglo XX. Cap 2.

La cultura en Venezuela. Siglo XX. Cap 2.

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Nuestro programa es posible gracias al equipo conformado por Gitanjali Suárez, Inmaculada Sebastiano, Melani Pieruzzi, Carlos Javier Virgüez, Fernando Camacho y Giancarlos Caraballo. Escuela UR y arroba rafaelarraizlucca en X y @rafael.arraiz en Instagram. Venezolanos, ya está disponible el canal de YouTube de Unión Radio Cultural. Saludos para todos desde Venezolanos, un programa sobre el país y su historia.

En este segundo capítulo de esta breve historia en Venezuela, vamos a comenzar cronológicamente donde lo dejamos, que es gobierno del general Eleazar López Contreras, y allí se dio por circunstancias una coyuntura favorable al cine. ¿Por qué? Porque el maestro Rómulo Gallegos, que había sido ministro de Educación, decidió quemar las naves, sin prender la tarea de crear una empresa de producción cinematográfica. Y eso es lo que hace el año de 1938 cuando fundan Estudios Ávila, una empresa que logra realizar algunas películas del corte gubernamental y un largometraje titulado Juan de la Calle, obra de Rafael Rivero, que gozó de gran aprecio por parte del público.

Y después de estos comienzos la empresa naufragó. Quizás al maestro Gallegos comenzaron a llamarlo más sus proyectos literarios y políticos, quién sabe, pero lo cierto fue el intento no continuó, muy probablemente con razones económicas, como sospechamos. Sin embargo, esto demostró que era posible hacer cine en Venezuela y seguramente fue un estímulo para otros empresarios que más adelante se enfrascaron en la creación de empresas cinematográficas nacionales. Y es un hecho muy significativo porque entonces el cine era un arte en crecimiento; estamos en 1938.

Y que un novelista de talla o magnitud de Gallegos abriera sus propios estudios cinematográficos es muy significativo. Y otra de las facetas culturales que se vio favorecida durante el gobierno del general López Contreras fue el teatro. Se le consideró como una actividad que ayudaba al crecimiento social, no solo en clases medianamente acomodadas sino especialmente en los obreros. Y al comenzar su mandato, el tachirense creó la Escuela de Arte Dramático y Danza.

Esta escuela, junto con la Compañía Venezolana de Comedias y además el Día Teatral del Obrero, fueron creándole un piso a una nueva promoción de gente de teatro. Ahí estaban Luis Peraza, Eduardo Calcaño, Enrique Benjimoll, en aquel despertar del año 1936, cuando se pasaba la página de la dictadura de Juan Vicente Gómez y el general López Contreras abría las puertas a cierta tolerancia, a la libertad de expresión, al otro país que estaba tocando la puerta para entrar. Bueno, y hay cosas muy interesantes porque al espíritu, a ciertos espíritus, le fascinan las similitudes.

Por eso quizás el general López Contreras escoge como su sucesor, al igual que lo hizo Gómez con él, a su ministro de Guerra y Marina, Isaías Medina Angarita. Este asume la presidencia de la República en unas elecciones de segundo grado, como era lo natural. En aquella época no había elecciones directas. Tampoco había elecciones universales.

A Isaías Medina simbólicamente se le enfrenta el escritor Rómulo Gallegos, de quien veníamos hablando, pero la votación es mayoritariamente a favor del candidato del gobierno. Bueno, y con Medina la tolerancia inaugurada por López se acentúa aún más. A ello va a contribuir el carácter jovial del presidente de la República y su buena voluntad. Medina comienza por legalizar la vida de los partidos políticos, entre ellos Acción Democrática, con Rómulo Betancourt y Gallegos y Andrés Eloy Blanco a la cabeza.

A la vez se inicia una política de no tener presos por razones políticas en las cárceles. Y al cabo de pocos meses el mismo Medina se jacta, con buenas razones, de encabezar un gobierno sin presos y con acentuadas propensiones democráticas. Y será bajo la presidencia de Medina que se inicia una renovación urbana en Caracas, y se le encarga al maestro Carlos Raúl Villanueva el diseño de construcción de una urbanización que acabe con la zona roja del sector El Silencio. Y ahí están las arcadas de los edificios, la fuente Francisco Narváez, que comienzan a surgir entre los andamios y mientras avanzan los tractores, Medina también avanza en el establecimiento de unas nuevas reglas.

Ya desde finales del gobierno de Gómez, la producción petrolera venía subiendo de manera insospechada y los ingresos para esta fecha eran de grandes proporciones por un país todavía rural que veía a la industria petrolera como una lejana quimera. La Segunda Guerra Mundial está en pleno apogeo y toda esta circunstancia determina en gran medida la situación económica del planeta, y Venezuela no escapa a esa coyuntura. La prensa de la época está representada por El Universal y El Tiempo; este último era un vocero de la oficialidad. Y alternativamente circula un periódico humorístico que dirige Miguel Otero Silva que se llamaba El Morrocoy Azul, que era una joya de comicidad y de mordacidad criolla.

Va a circular también Últimas Noticias y luego en el año 1943 se funda El Diario Nacional por iniciativa de Miguel Otero Silva con el apoyo económico de su padre, Enrique Otero Vizcarrondo, y con la dirección del director fundador del periódico, el poeta Antonio Arraíz. Bueno, en la vida literaria se centra en la conformación de grupos alternos y enfrentados a la estética del grupo Viernes, grupo del que hablamos en el programa anterior. A esta reacción Liscano la va a llamar la reacción hispanizante, y se núclea alrededor de los grupos Suma y Presente. Estos grupos se oponían al cosmopolitismo de Viernes apelando al castellano como lengua madre y en cierta medida el soneto como forma clásica.

A esta promoción Luis Pastori también la haya llamado generación del 42, aludiendo a 1942, por supuesto. A ella pertenecen el propio Liscano, Juan Beroes, Rafael Clemente Arraíz, Rafael Ángel Insausti, Aquiles Nazoa, Luis Pastori, José Ramón Medina, Ana Enriqueta Terán, Luz Machado y Pedro Francisco Lizardo. Es fundamentalmente compuesta por poetas. Los que se inician en estos años han tenido, algunos, la fortuna de poder ofrecernos obras de largo aliento, otros no.

Este es el caso de Liscano o de Medina y las poetas con obras principales como son Luz Machado y Ana Enriqueta. Y pocos abordaron géneros distintos a la poesía, entre ellos brillan las obras ensayísticas de Liscano, y las de divulgación de nuestra literatura de José Ramón Medina. Pero los fervores de Liscano no se han agotado solo en el poema sino que nos ha brindado esta obra ensayística sobre los problemas fundamentales del hombre, tanto en una perspectiva espiritual como política, ecológica, y Liscano se ha constituido desde entonces en uno de los autores más interesantes del siglo XX venezolano. Liscano murió en el año 2001, de modo que estuvo presente en casi todo el siglo XX del que venimos hablando.

En la próxima parte del programa seguiremos viendo estos temas. Adelantamos que la sucesión presidencial comienza a preocupar a Medina Angarita y empieza a buscar un sucesor, y encuentra a Diógenes Escalante. Esta es una historia muy conocida que no vamos a repetir en este programa, de modo que luego en la próxima parte nos concentraremos en lo propiamente cultural. Ya regresamos.

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Bien, y después del golpe el 18 de octubre del 45 y esos tres años de gobierno de Acción Democrática, en materia cultural los hechos más importantes van a ser, por una parte, los proyectos del ministro Luis Beltrán Prieto Figueroa para el tema educativo, que busca hacer la educación, pues extenderla en la geografía nacional, construir suficientes escuelas, liceos y, bueno, avanza en ese propósito. Por otra parte, Mariano Picón Salas es nombrado decano fundador de la Escuela de Filosofía y Letras en la Universidad Central de Venezuela. Los problemas de la Iglesia Católica con el maestro Prieto no son menores. Hay unas situaciones de tensión que se resuelven, digamos, a favor de la educación laica sin la desaparición de la educación religiosa.

Y ese incipiente aparato cultural que había entonces en Venezuela, que hemos mencionado en el programa anterior, en este gobierno se le va a sumar el Servicio de Investigaciones Folclóricas Nacionales. Esto va a estar bajo la dirección de Juan Liscano, es creado en 1946 y tiene el encargo de recopilar, clasificar y estudiar todas las manifestaciones del folclore venezolano, tanto en sus expresiones musicales como de otra naturaleza, me refiero a la danza, por ejemplo. Y por otra parte el teatro experimenta cambios favorables a partir de 1945, llega al país Alberto de Paz y Mateos con un aire de modernización del teatro. Y antes, en 1944, se ha creado el ya legendario Teatro Universitario de la Universidad Central de Venezuela.

Y pronto van a llegar a Caracas los pedagogos que forman una generación de actores y dramaturgos nacionales. Va a ser en 1949 cuando lleguen Juana Sujo y el maestro Horacio Peterson, pero este pasaje lo examinaremos más adelante. Bien, en la toma de posesión de Rómulo Gallegos, Liscano y esa institución que estaba naciendo, el Servicio de Investigaciones Folclóricas Nacionales, organizan el memorable Festival de Manifestaciones Folclóricas en el Nuevo Circo de Caracas, y la sorpresa fue mayúscula. Los ciudadanos por primera vez pueden contemplar un conjunto de manifestaciones musicales con gran valor, quedan sorprendidos por la propia riqueza venezolana.

Bueno, y lamentablemente, ese gobierno de Rómulo Gallegos termina el 24 de noviembre de 1948. En esa época también va a formarse, en este año 48 me refiero, un grupo de jóvenes escritores que se llamaba Contrapunto. De ese grupo formaron parte Andrés Mariño Palacio, Antonio Márquez Salas, José Ramón Medina, Ernesto Mayz Vallenilla, el filósofo fundador de la Universidad Simón Bolívar, Héctor Mujica, Osvaldo Trejo, Óscar Guaramato y Mariño Palacio, en cierto sentido, será el alma del grupo. El que sintetizó sus propósitos diciendo lo siguiente: "El ideal de Contrapunto, aparte de otras metas de arte y cultura, es un ideal de nacionalidad, crear nuevas costumbres del pensamiento, desarraigar los vicios localistas en cuanto toca a las formas de opinar y enfocar el universo material o irreal.

En fin, Contrapunto aspira a encontrar para esa juventud que merece el legítimo título de prometeica un camino de serenidad que haga valederos los esfuerzos y sostenidas las voluntades. Una juventud busca siempre sus modos y maneras de expresión, bien o mal. Contrapunto ha llenado, está llenando, llenará en el futuro aún más esa función para todos nosotros".

Bien, como vemos en su mayoría los integrantes del grupo van a ser narradores y ensayistas. Esto es muy interesante porque los grupos anteriores son de poetas, estos son narradores y ensayistas y vista la distancia entre ellos encontramos uno de los mejores cuentistas de aquellos años, y no menos importantes ensayistas filosóficos. Los proyectos de este grupo son los que hacen de la literatura y el pensamiento una actividad universal. Son lectores de Huxley, Joyce, Thomas Mann, William Faulkner y Héctor Mujica, gran periodista, confiesa que en Contrapunto, voy a citar, teníamos especial devoción por tres narradores nuestros: Pocaterra, Uslar Pietri y Meneses.

Y esta aseveración es confirmable, al constatar que fue este grupo el que comenzó a hacer de Meneses uno de los autores más leídos del país en sus proposiciones estéticas. Contrapunto se deshace en 1950 cuando ya la febril dinámica de las reuniones casi diarias le cede el paso al camino de cada quien. Esto es lo normal en los grupos literarios, un período de intensidad, de definición de propósitos... y luego cada quien en su propio camino. Sin embargo este grupo resume el espíritu de una época venezolana. Sorprende contemplar una nómina tan abultada de intelectuales, reunidos alrededor de un proyecto de propuesta grupal.

Bueno, y si los números no me fallan ningún otro grupo ha contado con una cantidad tan grande de integrantes. Y tampoco antes se había dado la conjunción de narradores, ensayistas y algunos poetas en un solo grupo. Y esta década de los años 40 también es muy rica para las artes visuales venezolanas, no solo la década en que alumnos egresados de la Escuela de Artes Plásticas se van a París a formar el grupo conocido como Los Disidentes, sino que en Caracas se forma el Taller Libre de Arte. El teórico del grupo parisino fue Alejandro Otero. Y allá estaban en la capital de Francia Pascual Navarro, Mateo Manaure, Armando Barrios, Rubén Núñez, Luis Guevara Moreno y Carlos González Bojen.

Desde París se enfrentan a las instituciones académicas venezolanas y se proponen el trabajo de un arte más fundado en la racionalidad que en la intuición. Otero, con el pasar de los años, dejó asentadas sus firmes creencias en las relaciones entre el arte y la ciencia. Y en estos años parisinos estos artistas sembraban lo que vendría a ser la predilección de la década de los años cincuenta, el abstraccionismo y la integración del arte. Ya el Taller Libre de Arte, que mencioné antes, será otra historia, está formado por los que han estado en París y otros que han estado en México. En cualquier caso, el propósito es liderado por Alirio Oramas y era abrirle espacio a los nuevos estilos que se practicaban en el mundo.

Otra vez la modernización no hallaba las puertas demasiado abiertas en Venezuela. Y entonces el surrealismo, el cubismo y el fovismo y expresionismo iban a ser incorporados al discurso de sus obras. Y volviendo al teatro, a partir de la creación del estudio dramático de Juana Sujo, en el año 1950, la docencia teatral en el país cobra gran fuerza. En estos años se inician quienes después van a ser la punta de lanza del teatro venezolano en la segunda mitad del siglo. Me refiero a César Rengifo, Humberto Orsini, Gilberto Pinto, Román Chalbaud y Nicolás Curiel, entre otros, por supuesto.

Y para entonces, Gómez Obregón había introducido los métodos de enseñanza de Stanislavski y Peterson desde el Ateneo de Caracas estimulaba las máscaras de la vanguardia. Ese mismo año, en 1950, ocurre el magnicidio de Carlos Delgado Chalbaud y el país cambia de manos. Y se publica "El primer boletín del Club Fotográfico de Venezuela". Hasta entonces, la lucha de la fotografía por alcanzar su estatus no era demasiado comprendida por quienes sancionaban el canon.

Sin embargo, desde los tiempos de El Cojo Ilustrado y El Trabajo Maravilloso de Enrique Abril, los espíritus más despiertos venían siguiéndole los pasos al trabajo de Manrique, ese gran fotógrafo, de Federico Lessmann, de Baralt, Domingo Luca y de tantos otros. Para el momento de la publicación del boletín y por la publicación de un artículo de Alfredo Boulton donde se hace esta pregunta central: ¿Es un arte? Para entonces no tenían dudas, obviamente, el propio trabajo de Boulton tomando fotos por todo lo largo y ancho en la geografía nacional era más que convincente. Bueno, ya veremos cómo en la segunda mitad del siglo XX la fotografía se desarrolló ferazmente, fértilmente.

Ya regresamos a una tercera parte de este programa. Bueno, y desaparecido el grupo Contrapunto, la crítica literaria, los historiadores de la literatura señalan el año de 1951 como particularmente importante para la poesía. Ese es el año en que se publica el primer poemario de Juan Sánchez Peláez que se titula Elena y los elementos. Sánchez Peláez regresaba de Chile y de la experiencia en el grupo surrealista de Santiago, que se llamaba Mandrágora. Y traía en la maleta su amistad con Gonzalo Rojas y Rosamel del Valle, autores que lo habían puesto en el camino del poema que ausculta los humores de las entrañas del ciudadano, la condición humana sometida a los rigores.

Y cuentan los muchachos que en los años 60 van a irrumpir, este libro fue norte de muchas de sus aventuras literarias. El mismo año en que se publicó este libro, 1951, sale de la imprenta un cuento central para la narrativa contemporánea, me refiero a La mano junto al muro de Guillermo Meneses, y la obra de Meneses se consolida aún más como una de las referencias principales en nuestra literatura. Y el año 1944 Carlos Raúl Villanueva comienza a hacer los primeros esbozos de lo que será la Ciudad Universitaria de Caracas y al cabo de unos meses tiene el master plan, el anteproyecto listo. Y sueña con el diseño que lo convertirá en uno de los pioneros del mundo en la integración de las artes.

La construcción de la ciudad universitaria se inicia el año 1945 y concluye alrededor de 1962. Y afirman los críticos de arquitectura que donde se llega a feliz término en la síntesis de las artes es en el Aula Magna. Allí se avienen los elementos escultóricos de Calder con los espacios poéticos creados por Villanueva en uno de los conjuntos arquitectónicos más celebrados. Y también está la Plaza Cubierta, que es una notable belleza, y toda esa plaza cubierta está en las antesalas o puertas del Aula Magna. De modo que el país respira a tono con los grandes relatos de la arquitectura mundial, de modo que eso va a ser sumamente interesante.

Y también a finales de estos años, 50 y comienzos de los 60, van a aparecer una revista y un grupo que es el Grupo Sardio. En esos años también se estrena una película inmortal que es Araya, de Margot Benacerraf. Una obra que le vale el reconocimiento del mundo cinematográfico planetario. Y también en esa época va a comenzar lo que algunos han llamado la década explosiva, porque son los años 60 donde se juntan muchos hechos en Venezuela y el mundo.

Y esa conjunción de hechos foráneos y nacionales va a tener implicaciones importantes dentro del país, porque no solo están ocurriendo la revolución cultural de los años 60 en París, en la Universidad de París, en Berkeley y en los Estados Unidos, no solo han surgido los Beatles que vienen a revolucionar la música popular, ya ha surgido Elvis Presley en los Estados Unidos. Ya ha surgido un acercamiento entre Occidente y Oriente a través de los poetas de San Francisco, entre otros factores, y en el caso venezolano ya también ha ocurrido en América Latina la llegada al poder por la vía de las armas de Fidel Castro en Cuba, proyecto que es asumido por buena parte de la izquierda venezolana y en algunos otros países de nuestro continente. Y entonces surgen tres grupos literarios que a la vez tienen también manifestaciones plásticas. Ya nombré a Sardio, pero también aparece Tabla Redonda y el Techo de la Ballena.

¿Quiénes estaban en Sardio? Los que tenían una inclinación más democrática. Ahí estaban Guillermo Sucre, Luis García Morales, Elisa Lerner. Y están también los del Techo de la Ballena, que estaban más cerca de la izquierda, me refiero a Adriano González León, a Salvador Garmendia, a Rodolfo Izaguirre, a Edmundo Aray, a Francisco Pérez Perdomo, a Carlos Contramaestre, a Juan Calzadilla y a Caupolicán Ovalles. Muchos de ellos, la mayoría probablemente, se desplazaron desde una izquierda radicalizada a una izquierda democrática. Y algunos incluso abandonaron la izquierda en un largo proceso de revisión de sus posturas políticas.

En Tabla Redonda estaban Rafael Cadenas y Jesús Sanoja Hernández. Y de estos años también va a ser la revista Crítica Contemporánea, donde un valiosísimo grupo de filósofos e historiadores comenzaron a abordar los fenómenos desde una perspectiva científica y académica muy estimable. Alrededor de esta publicación surgieron los nombres de Juan Núñez, ese gran filósofo venezolano de origen español, el historiador Germán Carrera Damas, el filósofo y experto en temas de comunicación Antonio Pasquali, Federico Riu, entre otros. Y bueno, en aquellos años 60 será que lleve pie de imprenta un buen conjunto de poemarios muy importantes.

Los cuadernos del destierro de Rafael Cadenas se publicó en 1960, Fantasmas y enfermedades de Francisco Pérez Perdomo en 1961 y ese mismo año también de Juan Calzadilla, Dictado por la jauría. Pero bueno, no menos importantes son los aportes de los narradores de esta promoción que se está iniciando. Del año 1963 será Día de ceniza, de Salvador Garmendia, Asfalto-Infierno de Adriano González León y un libro muy particular, Al sur del ecuanil, Renato Rodríguez. La lista podría continuar, por supuesto, pero escojo estos títulos que me parecen fuera de toda sospecha y que dan cuenta del espíritu de la época, en el cual convivían rasgos surrealistas junto con los usos de los simbolistas, en comunión con el drama urbano que estaba empezando a florecer.

Bueno, y con el advenimiento de la democracia el aparato cultural del Estado inicia también su proceso de modernización. La creación del INCIBA se decreta en abril de 1960, pero será en 1964 cuando comience a funcionar con Mariano Picón Salas a la cabeza y las vicepresidencias de Alejandro Otero y Pedro Díaz Seijas. Esta institución estaba adscrita al Ministerio de Educación, a ella se van a adscribir a su vez aquellos entes, instituciones que trabajan a favor de las artes en Venezuela en aquel momento, me refiero al Museo de Bellas Artes, el Museo de Ciencias Naturales, la Orquesta Sinfónica de Venezuela. La presidencia de Picón Salas en el inicio se frustra por su muerte súbita, en enero de 1965.

Bueno, Picón Salas es uno de los ensayistas más sólidos de toda nuestra historia y autor de una de las obras realmente indispensables para la comprensión del proceso histórico hispanoamericano, como puede ser el libro De la conquista a la independencia, y por supuesto para la comprensión del proceso histórico venezolano. Y asombra detenerse ante la vastedad en la obra de Picón Salas, muy bien escrita, con un lujo cuidadísimo, una escritura deslumbrante. Bueno, y así termina el gobierno de Rómulo Betancourt, comienza el de Raúl Leoni, y el teatro se va a expandir considerablemente.

Aquel trabajo que habían hecho Orsini, Curiel, Peterson, Sujo y el joven Chalbaud comenzó en los años 60 a tener la compañía de José Ignacio Cabrujas, de Isaac Chocrón, de Rodolfo Santana, y de estos sesenta serán algunas de sus obras que listaremos en la última parte del programa. Ya regresamos.

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Decíamos en la parte anterior del programa que en los años 60 van a escribirse y montarse las obras La quema de Judas y Los ángeles terribles, de Román Chalbaud. Asia y el lejano oriente, de Isaac Chocrón. Fiésole, de José Ignacio Cabrujas. La muerte de Alfredo Gris, de Rodolfo Santana. Y también va a ser una década de irrupción de los directores de teatro y de ópera fundamentales: el maestro Antonio Costante, Armando Gota, Germán Lejter, Miguel Torrense, entre otros. Y las agrupaciones teatrales crecieron en número y calidad; entre todas ellas destacó El Nuevo Grupo. Y a finales de la década de los años 60 se inicia el Grupo Rajatabla.

Pero en verdad su apogeo ocurre más en los años 70, años en los que se va a consolidar la tríada Chalbaud-Chocrón-Cabrujas. Los años setenta van a ser pródigos en calidad sin la menor duda. Es como si los años sesenta hubiesen abonado el camino para esa eclosión de grandes obras del teatro en los años 70, que fueron casi que los años dorados del teatro venezolano. Y el avance institucional del aparato cultural fue considerable durante el gobierno de Leoni. El presidente del INCIBA, Simón Alberto Consalvi, contó con un buen equipo de trabajo y respaldo para crear en el año 1968 una editorial del Estado, Monte Ávila Editores.

Esto lo hace el editor catalán-uruguayo Benito Milla, un verdadero veterano y experto en las lides editoriales, que accedió a venir a vivir a Venezuela para montar una gran editorial. Y desde sus inicios se alimentó un fondo editorial envidiable en el mundo de habla hispana. Sus logros son de una magnitud tal como solo a la distancia podrán calibrarse. Bueno, podemos decir que Monte Ávila Editores es en aquella época, junto con el Fondo de Cultura Económica de México, fueron las grandes editoriales públicas de América Latina. Otras son las privadas muy grandes y muy importantes también.

También en esa época fue creada la revista Imagen con Guillermo Sucre y Esdras Parra a la cabeza, y luego de una interrupción de cinco años volvió a aparecer tiempo después. En estos años también se institucionaliza la Cinemateca Nacional y se va a crear el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, un verdadero acierto, iniciativa de Simón Alberto Consalvi. Y también desde la presidencia del INCIBA, Consalvi hizo esfuerzos para tender puentes entre la izquierda cultural y el resto del mundo cultural venezolano. Y esos puentes se tendieron y se logró un diálogo de una convivencia pacífica y fructífera durante muchos años.

Digamos que estos años de consolidación institucional van a correr paralelos a esa gran revuelta mundial que se gestó en Londres, así la definió Garmendia: "Drogas, sexo, estridencia y un anhelo nunca satisfecho de libertad, contemplación y éxtasis". Los Beatles anuncian un nuevo reino frágil, intocado, recién descubierto. La película El submarino amarillo es una canción. Santana, un músico latino en Nueva York, le mete candela por debajo al jazz académico con tumbadoras y bongós. La música no será la misma desde ese momento. Esto es cierto, esto que dice Salvador Garmendia.

Y bueno, uno de esos puentes con más futuro que se tendió en aquella época, en esa década también llamada la década prodigiosa, fue el puente que comunicaba a Oriente y Occidente. Se popularizó lo que mucho antes los adelantados habían vislumbrado, como Jung, por ejemplo, el mutuo enriquecimiento entre las doctrinas filosóficas orientales y la concepción del mundo judeocristiana. Los japoneses occidentalizados que vemos hoy y el crecimiento del budismo en los Estados Unidos son pruebas de la interpenetración cultural que comenzó a ocurrir en aquel entonces. Y las metrópolis de hoy son un campo de diálogo sobre las culturas con raíces más diversas.

El mundo como lo predijo Marshall McLuhan dio sus primeros pasos hacia la Aldea Global que es hoy. En aquellos años sesenta de los que vengo hablando, también de aquel tiempo datan los primeros experimentos exitosos con la computación. De modo que la disminución del tiempo y la distancia que ocurrió ya después tiene su prehistoria en los laboratorios de la costa oeste de Estados Unidos. Bueno, en esos años 60 algunos dicen que todo se salió de madre, que el agua irrigó terrenos que antes se desconocían. En todo caso, todo esto es cierto.

Y en el terreno de las artes visuales uno de los estudiosos más agudos de aquellos años, que fue Juan Calzadilla, dijo lo siguiente: "Si los años 60 asisten a las últimas manifestaciones de la vanguardia, teniendo como denominador común el compromiso político, la violencia o el formalismo, la década siguiente, los setenta, es el tiempo de la diversificación, del pluralismo y del pragmatismo para encarar el arte como una práctica traducida más en obras que actitudes y manifiestos". Bien, y esa camada que se inicia en los años 60 es numerosa. Entre ellos destacan Manuel Espinosa, Alirio Rodríguez, José Antonio Dávila, Humberto Jaime Sánchez, Ángel Hurtado, Francisco Jun, Manuel Quintana Castillo, Oswaldo Vigas, Luisa Richter, Carlos Hernández Guerra, Jacobo Borges, Mateo Manaure, entre muchos otros.

Estos años también son los de la consolidación del movimiento cinético en París. Ahí están los nombres de Jesús Soto y Carlos Cruz-Diez, dos venezolanos universales que se pasaron muchos años de su vida compartiendo entre París y la capital de Venezuela. En estos años las tendencias de la figuración, la abstracción libre, el constructivismo, el cinetismo, el pop art van a ser algunos de los caminos que toma el arte contemporáneo venezolano. Y el clima entonces de la cultura en general durante la década de los años 60 fue de suma violencia y fertilidad. Hay enfrentamientos entre jóvenes y mayores, hay polémicas muy duras entre Liscano y sus adversarios de la izquierda, por ejemplo.

De modo que se hizo una revisión muy a fondo, algunas veces con un lenguaje fuera de tono o muy agresivo. Bueno, de modo que esos fueron los años 60 y al terminar los años 70 van a coincidir con la victoria de Rafael Caldera y un partido político distinto a Acción Democrática, y se da la alternabilidad democrática en el país, ¿verdad? El presidente Caldera en materia cultural tuvo dos aportes importantes. Es la ampliación del Museo de Bellas Artes, que se le encarga al mismo maestro Carlos Raúl Villanueva. También el Museo Soto de Ciudad Bolívar, que lo diseñó Carlos Raúl Villanueva también, y le encarga un espacio para grandes espectáculos, del que carecía la Caracas de entonces, al gran arquitecto Jimmy Alcock, y se construye el Poliedro de Caracas, que Caldera lo inaugura una semana antes de entregarle el poder a Carlos Andrés Pérez.

Bueno, también en esos años se censura la película El último tango en París, una película protagonizada por Marlon Brando y María Schneider. Y el gobernador del Distrito Federal la prohíbe por considerarla indecente. También en estos años 70, principios de los 70, la Universidad Central de Venezuela es intervenida, se nombran unas autoridades provisorias y se crea una nueva camada de políticos e intelectuales en ese magma de la rebelión de la Universidad Central de Venezuela. Entre ellos estaban Carlos Blanco, Néstor Francia, Iván Feo, Roberto Hernández Montoya y hay un manifiesto en la Escuela de Letras que tiene una frase lapidaria con la que vamos a terminar el programa. Dice esa frase: "La literatura es algo que está en todas partes, menos en una: la escuela de letras".

Pues uno empieza a sentirla apenas toca la Plaza Venezuela a las nueve de la noche, harto, desesperanzado y triste. Bueno, eran unos jóvenes tratando de cambiar el esquema de la Escuela de Letras de la Central por el camino, una suerte de rebelión estudiantil, un cambio de pensum. Todo eso ocurrió y se puede decir que ocurrió bien. Ocurrió bien, eso ya está ocurriendo a principios de los años setenta. Bueno, hasta aquí nuestro programa de hoy sobre la historia de la cultura en Venezuela, un resumen muy apretado.

Apretadísimo. Vamos a tener el tercer y último programa la semana que viene, en el que hablaremos de estos últimos años del siglo XX y la cultura venezolana. Sobre todo enunciaremos grupos, instituciones, etc. Como siempre, ha sido un gusto hablar y pensar en voz alta para ustedes, hasta nuestro próximo encuentro.

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