Historia de la Ganadería en Venezuela. Capítulo 5 (último)
Revisión completa del devenir ganadero nacional.
Transcripción
Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Este es el quinto y último programa dedicado a la serie La ganadería en Venezuela: ¡La historia de la ganadería en Venezuela! En nuestro programa anterior comenzamos a hacer la relación de los grandes hatos del comienzo del siglo XX y allí nombrábamos La Finca Bellavista, Rafael Fonseca en Cuba, 1907.
El legendario Hato El Frío, que perteneció al general Páez primero y luego fue adquirido por Samuel Darío Maldonado en 1911; el hato del Barracón de José Antonio Chapellín Liendo en Villa de Cura. A partir de 1929 fue trabajada por él la muy ilustre y con solera hacienda Bolívar en Santa Bárbara del Zulia, adquirida por Joaquín Brillenburg y Vitelio Bravo en 1934. Y también comenzamos a señalar, pero no tuvimos el tiempo de hacerlo y por eso lo retomamos ahora, el hecho de que estos hatos de alguna manera estaban lejos del radio de acción del general Gómez.
Del radio de expansión en sus territorios maracaiberos. De modo que la práctica gomecista demandaba a algunos de sus amigos decirle al dueño del hato que aceptara una oferta, etcétera, que eran unas medidas de leves presiones para algunos y de mucha presión para otros. Estos hatos sobrevivieron a ese período, lo podemos llamar como la expansión gomera, también va a ocurrir lo mismo con los hatos del Zulia, que ya le quedan muy lejos al general Gómez en su proceso de expansión territorial y ganadera.
Y allí tenemos, por ejemplo, un caso muy interesante, que es el de Manuel Fernández, que en 1892 compra el hierro del Anzuelo Volteado, así se le llamó cuando digo el hierro es con que marcar al ganado, el fundo se llamaba realmente La Paula y Fernández lo compra en Maracaibo. Y este hierro ha permanecido a lo largo de 120 años en posesión de la misma familia Fernández, lo que es un hecho excepcional y extraño y atípico en Venezuela. Ese fundo, La Paula, a orillas del río Limón y el Guasare, fue añadiéndosele otras tierras que Fernández y sus hijos, él y Fernández Beltrán y sus descendientes, fueron comprando.
Y fue creciendo y conservando ese ganado criollo típico de la zona del río Limón, que se conserva con bastante pureza en relación a los primeros ganados que provinieron de la isla de Santo Domingo, de La Isabela en aquel entonces. De modo que el ganado criollo, en el fondo lo que estamos diciendo, es que es el ganado más parecido, con menos variaciones, al ganado que trajeron los españoles a América. Veamos ahora una segunda etapa del desarrollo de la ganadería en el siglo XX, que es la etapa que va desde 1936 a 1958.
Huelga recordar que en ese tiempo el ingreso per cápita del venezolano creció enormemente debido a la explotación petrolera. A su vez, entre el 36 y el 58 es el período en que llega el mayor flujo de inmigrantes europeos al país, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, bien sea durante la conflagración bélica o después, en la etapa de posguerra y grandes penurias en Europa. Estamos hablando de inmigrantes de España, especialmente de Galicia y Canarias; estamos hablando de inmigrantes de Portugal, especialmente de Madeira y de Oporto.
Y de Italia por supuesto, en su gran mayoría los pueblos del sur, y también otras naciones europeas pero en menor cantidad a estas tres: España, Portugal e Italia. De modo que allí en este período va a haber no solo un aumento en la producción petrolera sino una inmigración masiva. En ese período también se va a construir la refinería de Amuay y en la península de Paraguaná, decisión tomada por el gobierno Isaías Medina Angarita cuando apenas se promulga la Ley de Hidrocarburos en 1943.
De modo que es un período del gran crecimiento económico y ya veremos cómo será de gran crecimiento de la ganadería también. Cuando cae la dictadura de Marcos Pérez Jiménez en 1958, el país gira en torno a los 7 millones de habitantes y esos habitantes han ostentado en los 15 años anteriores uno de los ingresos per cápita más altos del planeta Tierra. Y es lógico que así fuese porque la producción petrolera en las décadas 50 ya rondaba los 2 millones de barriles, y una población camino de los 7 millones pues daba un ingreso per cápita verdaderamente desproporcionado.
La ganadería en estos años obviamente recibe un impulso notable por muchas razones, pero en particular porque también el Estado se decide a apoyarla, sobre todo a partir de la creación de la Corporación Venezolana de Fomento en 1946, durante el primer gobierno de Rómulo Betancourt y dentro del marco de la política continental de la ISI, es decir, la industrialización sustitutiva de importaciones. El primer país de América Latina que implementa esta política fue Venezuela y luego la coge la CEPAL, la Comisión Económica para América Latina de la Organización de las Naciones Unidas, y la diseña en sus rasgos teóricos esenciales el economista argentino Raúl Prebisch. La ISI va a redundar en grandes beneficios para la ganadería y el sector industrial venezolano, y el agroindustrial particularmente.
¿Por qué? Porque el Estado se va a disponer a otorgar créditos al empresario privado que quiera desarrollar sus hatos o fundos. A su vez el Estado va a proteger esas industrias dentro del esquema de la ISI, colocando aranceles a los productos importados que compitan con lo fabricado dentro del marco de las políticas de sustitución de importaciones y porque va a haber subsidios de distinta naturaleza que el Estado le va a otorgar al desarrollo industrial venezolano. La ganadería no está al margen de este proceso y muy por el contrario se va a ver bastante favorecida.
Este período que estamos viendo del 36 al 58, que incluye como es natural el gobierno de Eleazar López Contreras, el de Isaías Medina Angarita, el de Rómulo Betancourt, el de Rómulo Gallegos, Carlos Delgado Chalbaud, el de Germán Suárez Flamerich y el de Marcos Pérez Jiménez. En estos 20 años, como decíamos, el crecimiento en Venezuela económico va a ser muy acelerado. En 1939, por darles un ejemplo, se funda la Asociación Nacional de Ganaderos.
Ya para entonces la nómina de veterinarios y ganaderos en Venezuela es no solo consistente sino de alta calidad; entre unos y otros debemos nombrar a Miguel Ángel Granados, Alberto Aranguren, Julio de Armas, Fernando Calzadilla Valdez, Pedro María Arévalo Sedeño, Ayubandario Maldonado, Aladío Díaz Vargas. Estos nombres, como veremos, se van a repetir en el tiempo, porque están estrechamente ligados con el desarrollo de la ganadería en Venezuela desde sus hatos y desde la empresa privada, que es la que va a desarrollar la ganadería en Venezuela con gran potencia. Y a partir de la Corporación Venezolana de Fomento, en algunos casos con el apoyo crediticio y tributario del Estado.
¿Cuándo comienza la sebuización de la ganadería venezolana? Este es un tema discutido. Algunos la ubican en un período, otros en otro, pero lo cierto es que esa sebuización de la ganadería venezolana va a ocurrir con fuerza en la década de los años 40, muy particularmente cuando el Ministerio de Agricultura y Cría, de entonces, importe un número inicial de sementales desde Estados Unidos hasta Venezuela. Este fue un primer paso; luego, a finales de la misma década, la mayoría de los cebúes van a ser traídos de Brasil.
También en estos años van a ser los años que se instalen las romanas, en Valencia y en Perijá y en algunos otros lugares del país, y se instaura la práctica de pesar el ganado. Esta fue una práctica que dio un paso importante en la modernización de la ganadería y también le permitió saber al dueño de la romana de dónde provenían los mejores ejemplares. Este no es un dato subalterno o baladí.
Quien estaba a pie de la romana de Valencia sabía de dónde venían los mejores ejemplares, lo preguntaban, lo que quiere decir que esos ejemplares se habían alimentado bien, que los pastos eran los indicados, que habían sido tratados de la manera más profesional posible y daba esos resultados tan favorables. De modo que va a ser en esta década, los años 40, cuando se instalen varias romanas en Venezuela. Iba a contribuir mucho no solo a la profesionalización sino al mapa ganadero venezolano, porque desde allí se puede saber de dónde vienen las mejores reses.
Pero este tema y otros los continuaremos revisando. Advertimos la sebuización de la ganadería venezolana, que no es otra cosa que la llegada sostenida, y en algunos casos en masa, de la raza cebú. Sobre esto tiene una opinión muy importante el doctor Edgardo Mondolfi Otero, un destacadísimo ecólogo que fue director de la revista Pecuaria, por cierto, padre de nuestro amigo Edgardo Mondolfi Gudat, extraordinario historiador. Mondolfi Otero afirmaba en 1955, con relación a la raza Gir, es decir, se refiere al cebú, y decía Mondolfi que era recomendable para las zonas de Carora, Churuguara, Llanos de Monay, Santa Bárbara, Encontrados, Perijá, Uribante, Barlovento y Santo Domingo del Táchira.
Sin embargo, lo que realmente pasó fue que la raza cebú se extendió por todo el territorio nacional. De modo que la realidad fue más allá de los previstos por Mondolfi y el cebú se instaló en Venezuela con una potencia inusitada y para algunos, imprevisible. Por otra parte, un ingeniero agrónomo destacadísimo, Eduardo Mendoza-Goyticoa, y también William Rallard, en distintos trabajos, van a apuntar el gran crecimiento que tuvo la ganadería entre 1943-1952. Por ejemplo, comencemos con Rallard.
Rallard dice que en los mataderos de la República se sacrificaron 282.333 reses en 1943 y apenas nueve años después, en 1952, la cifra ascendió a 459.610, lo que representa un crecimiento del 62%. La población creció en igual proporción, no en lo absoluto. Lo que ocurrió fue que la carne ascendió en las cifras de la dieta diaria del venezolano y crecieron sus registros de exportación, un crecimiento verdadero de la ganadería en Venezuela.
Por otra parte Mendoza-Goyticoa anota en su trabajo que venimos citando un crecimiento sostenido del consumo de carne en Caracas. Dice él que en 1943 para el consumo caraqueño se sacrificaban 240 reses diarias y en 1954, 11 años después, había crecido a 1.200 reses diarias, de modo que no cabe la menor duda del alto crecimiento que tuvo la ganadería en este período del 43 al 54. El tema de la leche y el crecimiento de la industria láctea también lo refiere Mendoza-Goyticoa en este trabajo que estamos citando.
Allí dice Mendoza, en relación con las plantas pasteurizadoras de leche en Venezuela entre los años 1944 y 1953, voy a dar la cifra de los dos extremos. En 1944 se recibieron 15.406.490 litros en todas las plantas, y en 1953 se recibieron 68.617.928, es un crecimiento muy, muy grande de la pasteurización, y por supuesto de la producción lechera. Por otra parte, en esta década de los años 40 comienza también en Venezuela la práctica de la pulverización; esto lo introdujeron en Venezuela las compañías petroleras, porque era muy usual en los Estados Unidos la leche pulverizada.
Y a partir de 1941, por ejemplo, la Nestlé y la Borden fundan la industria láctea venezolana Indulac, pero será en 1943 cuando se enciendan los motores de la primera planta de Indulac, en Santa Bárbara del Zulia. Tiempo después, en 1959 abren las plantas de El Vigía, la de Machiques y en 1967 la del Guayabo. Lamentablemente la empresa fue nacionalizada en la década de los años 70, en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, y fue privatizada en el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, en la década de los 90, cuando la empresa la compra Parmalat, ese gigante lechero del mundo.
También va a ser de los años 40 la creación de las famosísimas ganaderías Santa Gertrudis, así como el ganado tipo Santa Bárbara, que llegó a ser de altísima importancia y de gran consideración en todas partes del mundo. Ambos obra de Vitelio Bravo y Joaquín Brillenburg en la Hacienda Bolívar. También estos años cuarenta van a ser los del aterrizaje de Nelson Rockefeller en Venezuela, no solo con el negocio petrolero que había llegado muchos años antes la Standard Oil sino a través de la Compañía Anónima Distribuidora de Alimentos, es decir CADAR, que fue aquella cadena muy grande de automercados o supermercados que estaban en todo el país y que fueron sumamente eficientes en el crecimiento de la distribución alimenticia, y por supuesto garantizaron que la producción cárnica y lechera en Venezuela llegase a los lugares que tenía que llegar.
Y ya en las décadas de los años 50 vamos a ver que se fundan otros hatos de gran importancia, que se suman a lo que señalábamos antes. Estamos hablando del hato El Porvenir de los hermanos Desfries, llegados de Alemania; estamos hablando del hato Terecay, fundado por Jesús Reyeti y Luis Gómez en 1957, y uno de los pioneros de la cría de búfalos en Venezuela. Los primeros ejemplares de búfalo fueron traídos de Trinidad y luego en la década de los 70 se trajeron de Bulgaria y continuaron trayéndose de Trinidad, por supuesto, y en varios hatos del país.
No solo en Terecay sino otros que ya mencionaremos se dejó de lado otro tipo de ganado y se concentraron en la cría de los búfalos, que ha sido de tanto éxito y provecho en nuestro país, felizmente. Ya para las décadas de los años 80 la producción de leche de búfala y mozarelas era el aspecto fuerte del hato Terecay de los Reyeti. Igual lo ha sido del hato La Guanota, de la familia Mozer, donde desde 1975 comenzaron la importación de búfalos, compitiendo no solo con los Reyeti de Terecay sino con cualquier lugar del mundo porque los búfalos venezolanos y su producción lechera y de queso es del primer orden.
En 1953 también tenemos que Horacio Cabrera y Fontes, este venezolano legendario para muchos, le vendió el hato La Vergareña, quizás el hato más grande del país, 178 mil hectáreas, digo quizás porque probablemente el hato de los ingleses fue ese mayor, la suma de sus territorios. En todo caso La Vergareña queda en el estado Bolívar y Cabrera y Fontes se lo vende a Daniel Ludwig, un empresario norteamericano, quien luego se lo va a vender a Moisés Benacerraf, a la familia Benacerraf en 1976. Lamentablemente el hato fue expropiado en el año 2008 y no podemos dar fe de cuál ha sido su destino.
Otra historia muy, muy bonita del desarrollo ganadero es la que van a protagonizar los Branger Garzón en 1951 cuando le compran al Rotondaro el famosísimo Hato Piñero. Ya para entonces los Branger eran propietarios del Hato Paraima y entonces comenzó una de las historias más hermosas que desembocó después de años de trabajo en la creación de la Raza Rojo Piñereño, una raza propia venezolana diseñada por el territorio. Una belleza de trabajo que encabezó con un fervor maravilloso durante toda su vida Antonio Julio Branger y su hermano Ramón, quienes le consagraron la vida a esta obra de cruces hasta llegar al rojo piñereño.
Y conservar el Hato Piñero como una de las reservas naturales más importantes del país y de América Latina y el mundo. Felizmente Antonio Julio Branger murió antes que el Estado venezolano expropiara el trabajo de toda su vida, el año 2008, el fatídico año 2008 para la ganadería privada venezolana. No sabemos cuál ha sido el destino del Hato Piñero pero consignamos su obra y las maravillas que lograron Antonio Julio y Ramón Branger en el Hato Piñero durante décadas de trabajo. De modo que estos son algunos de los hechos más importantes en este período que va de 1936 a 1958.
En la tercera parte del programa nos vamos a concentrar en la tercera y última etapa, que es la que se inicia el 23 de enero de 1958 con el reinicio del proyecto democrático y la que termina en nuestros días. Es la etapa larga pero que tenemos perfectamente estructurada, ya regresamos. Tercera y última etapa de esta historia de la ganadería en el siglo XX venezolano, que se reinicia con la experiencia democrática.
Es imperativo reseñar la instalación de los primeros grandes frigoríficos industriales que permitieron almacenar carne refrigerada en grandes cantidades. El frigorífico pionero, como señalamos antes en programas anteriores, fue el de Puerto Cabello, pero en esta etapa es el frigorífico industrial de Turmero, fundado en 1954. Pero también se fundaron el Frigorífico Industrial Los Andes en El Vigía, del año 65; el Matadero Industrial Los Andes en La Fría, en 1967; el frigorífico del Tuy en 1967; el Matadero Industrial Centro Occidental en Barquisimeto, en el año 68; el matadero frigorífico-industrial Barinas en 1968; el matadero industrial Apure en Achaguas; el frigorífico industrial de Oriente en Anzoátegui, en el año 69, y el frigorífico industrial Bolívar.
En el año 1969 la gran mayoría de estos frigoríficos pudieron construirse gracias a los créditos de la Corporación Venezolana de Fomento o de algunos de los bancos del Estado que les dieron crédito a los empresarios privados que pudieron hacer estas instalaciones modernas de primer mundo y que contribuyeron notablemente al impulso de la producción cárnica en Venezuela, a la producción ganadera. También en 1958 se inicia una nueva etapa en la región del río Limón cuando se establece la Subestación Experimental de Carrasquero con el objeto de evaluar el comportamiento reproductivo del ganado criollo limonero, que es como se le llama ya más específicamente, y que ha sido una base importante del desarrollo ganadero zuliano. Ya este criollo limonero es un ganado capaz de transformar eficientemente los pastos tropicales con bajo contenido de proteína en leche.
Es decir, esa operación que hace el ganado con los pastos tropicales es altamente eficiente en el criollo limonero, como lo comprueba la Subestación Experimental de Carrasquero, que fue la que llegó a estas conclusiones. De allí que el Zulia, con el paso del tiempo, se ha constituido como la primera productora de leche del país, alcanzando hacia finales del siglo XX, incluso antes, hacia finales de la década de los 80, 10 años antes del fin de siglo, el 70 por ciento de la producción lechera del país provenía del Zulia. De modo que ese es un emporio lechero, a Dios gracias, y eso se va a dar la contribución importante de las regiones entre el río Limón y el Guasare.
Fueron los hermanos Fernández Pineda los que modernizaron estas fincas hasta tal punto que se desarrollaron como empresas agropecuarias de alto calibre y han sido tan útiles para el consumo de leche en Venezuela. En relación con el consumo per cápita de leche en el país, esto no ha sido fácil de medir, hay cifras por una parte, cifra por otra. Yo me voy a basar en las cifras que ofrece el profesor Luis Paredes de la Universidad Central de Venezuela sobre la producción láctea en el país. Él dice que en 1950 se producían 174 millones de litros al año y en 1968, 18 años después, se producían 748 millones de litros al año.
Esto fue creciendo, ya para 1989 se producían 1.639 millones de litros al año y comenzó a bajar lamentablemente en la década de los 90, y en 2000 el registro del año dos mil es ya 1.250 millones de litros al año. Hay un crecimiento sostenido en las décadas del 1950 y 1960, incluso más allá hasta la década de los años 80, y a partir de allí comienza un declive hasta el sol de hoy, o al menos hasta esas cifras que tiene Luis Paredes, profesor de la Universidad Central de Venezuela. Habría que ver por qué hay esa caída en la producción lechera en los años más recientes, pero antes de revisar eso, si es que llegamos a hacerlo, veamos cuáles fueron las políticas centrales de distintos gobiernos en relación con la leche.
Encontramos que durante el gobierno Isaías Medina Angarita del 41 al 45 es donde se ensayan los primeros controles de precios para el sector lácteo. Se otorgan créditos y exoneraciones de impuestos para la maquinaria importada y se establecieron estímulos para la exportación. En el primer gobierno de Betancourt, como dijimos antes, se crea la Corporación Venezolana de Fomento en 1946 y se robustece el sistema crediticio del Estado hacia el sector ganadero. También se establece un subsidio a la leche como estímulo a la producción lechera.
Luego, en los gobiernos de Carlos Delgado Chalbaud, Germán Suárez Flamerich y Marcos Pérez Jiménez se mantienen las exoneraciones arancelarias, un subsidio a la materia prima y se mantiene el control de precios sobre la materia final, sobre todo en el pago de primas por la calidad de la leche en el momento de entrega. Los gobiernos, el segundo de Betancourt y único de Leoni, mantienen los subsidios, la exoneración arancelaria y el control de precios. El primer gobierno de Rafael Caldera entre 1969 y 1974 no introduce cambios significativos en la política lechera nacional.
Sí lo hace el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez 1974-79, cuando se nacionalizan varias empresas y el subsidio se enfoca en el consumo; además en ese período se hace énfasis en la leche en polvo y hubo un refuerzo de las plantas pulverizadoras, muy particularmente, además de las nacionalizaciones que mencionamos antes. En el gobierno de Luis Herrera Campins se intenta implementar una política de liberación de precios, pero muy pronto se echa para atrás esa política. Se recoge el guante y por el contrario se ve en la necesidad del ajuste cambiario del viernes negro el 18 de febrero de 1983 cuando ocurre por primera vez el control de cambios y comienza la enfermedad de la inflación que en estos momentos la estamos padeciendo, en su fase más aguda.
Jaime Lusinchi mantuvo los subsidios y entonces se llegó a hablar de un milagro agrícola; no sabemos si realmente las cifras estaban como para hablar del milagro agrícola o si se trataba de un repunte que sin duda lo hubo pero no tanto como un milagro. Pérez, en su segundo gobierno de 1989 a 1993, elimina la mayoría de los subsidios. Hay un cambio radical pero no solo en relación con la ganadería. Es un cambio de política económica radical, 180 grados.
Recordemos que los precios del petróleo habían caído a niveles muy bajos. Las reservas internacionales, el gobierno de Lusinchi les entrega en niveles bajísimos las reservas internacionales y no había manera de mantener los subsidios no solo al sector ganadero sino todo el sector económico venezolano. Entonces se adelantan programas distintos al subsidio, como aquel que fue el PAMI, el Programa de Atención Materno Infantil. A su vez se inicia el programa de privatizaciones en las empresas que se habían creado en el primer gobierno de Pérez cuando fueron nacionalizadas.
Entonces, bueno, se hacía evidente que sin los altos recursos del ingreso petrolero mantener los subsidios era imposible y para el Estado era imposible también sostener empresas improductivas que representaban erogaciones todos los años, para cubrir los déficits económicos que estas empresas arrojaban. Esto era un peso insoportable para el Estado y se inicia ese programa de privatizaciones en el segundo gobierno de Pérez. Lo mismo va a ocurrir en el gobierno breve de Ramón J. Velásquez, y el segundo gobierno de Rafael Caldera, donde los precios del petróleo se mantienen bajos, también no es posible mantener el esquema de una economía protegida con subsidios, con aranceles, etcétera.
Dicho sea de paso, en este segundo gobierno de Caldera los precios del crudo llegaron a tocar fondo y las finanzas públicas eran exiguas, por no decir agonizantes, pero estamos hablando mucho menos de 40 dólares, 8 dólares por barril el petróleo venezolano en aquel entonces. Bueno, no hay duda de que durante la política de la ISI, industrialización sustitutiva de importaciones diseñada en el primer gobierno de Betancourt, hubo un crecimiento sostenido de la producción ganadera venezolana. Esa política va a estar en pie de 1943 a 1989, que ocurrió porque la política de la ISI funcionó durante unos años y durante otros dejó de funcionar es algo que vamos a intentar responder en la última parte del programa, ya regresamos.
En la parte anterior del programa nos detuvimos a mencionar la industrialización sustitutiva de importaciones y nos preguntábamos por qué en buena medida funcionó entre 1946 y, a partir de la década de los 80, comienza a no resultar. Y bueno, la explicación sería muy larga, sobrepasa el propósito del programa, pero en todo caso hay que señalar lo esencial. Es decir, la ISI sirvió para el desarrollo industrial venezolano y la atención de un mercado interno, pero ni en Venezuela ni en el resto de América Latina pudo resolver un nudo gordiano, un aspecto esencial: que no podía crecer hacia los mercados foráneos porque todos los países de América Latina tenían el mismo sistema cepalista que protegía a las industrias nacionales de la competencia extranjera.
Entonces, si todos los vecinos tienen las barreras arancelarias y subsidios en su producción nacional, ¿hacia dónde crece la producción nacional? Esto no lo pudo resolver la ISI y fue comenzando a ser improductiva. A su vez, en ese mismo período que va a ocurrir eso, va a comenzar a implantarse lo que se llamó el Consenso de Washington, es decir, las economías protegidas todos estos años que tenían al Estado como un papel preponderante y principal comenzaron a cederle espacio a las economías de mercado y de mercados abiertos. Los procesos de integración, tanto continentales como supracontinentales, porque hay acuerdos bilaterales de países latinoamericanos no necesariamente con sus vecinos sino con países lejanísimos que tienen un mercado libre sin aranceles.
De modo que comenzó a cambiar notablemente la estructura planetaria dentro del marco del desarrollo de la globalización de los mercados y la globalización generalizada, que es lo que ha venido ocurriendo en los últimos 30 años. Básicamente a partir de la caída del muro de Berlín en 1989. Bueno, hasta aquí el mapa venezolano de la ganadería en el siglo XX. Si hacemos un mapa más reciente, tendremos lo siguiente: los estados llaneros, Apure, Barinas, Guárico, Cojedes y Portuguesa, más los estados orientales, Anzoátegui y Monagas, más Bolívar en el sur, producen cerca del 70% de la carne del país.
Estamos hablando de finales del siglo XX, no estamos hablando de Venezuela hoy, donde la producción de carne y leche ha bajado notablemente, como es evidente en todos los registros. En aquel entonces el engorde y la ceba tenía lugar en los estados centrales, mientras a partir de los años 80 la reina en producción lechera es la zona del estado Zulia. Aunque también los ganaderos zulianos tienen el esquema doble propósito que lo han desarrollado con gran éxito, es decir, un ganado tanto para leche como para carne. Bueno, ¿qué tenemos entonces como conclusiones de este largo viaje que hemos dado de cinco programas por la ganadería venezolana?
Pues buena parte ha coincidido con el Estado como protagonista principal en el siglo XX, nos estamos refiriendo, por supuesto. Y el Estado ha propendido al desarrollo ganadero a partir de 1936, está el énfasis importante en las políticas cepalistas a partir de 1946 y se convierte al Estado en un propulsor, un financista que crea un marco tributario favorable para desarrollar la ganadería. En el primer gobierno de Pérez, por otra parte, el Estado se ve en la tentación de abarcar más espacio y no solo es financista sino que comienza a ser actor, empresario, capitalismo de Estado.
Es decir, el Estado compra, expropia Indulac que era de Nestlé y de Borden y pasa a hacer del Estado venezolano Indulac. Diez años después se ve en la necesidad de privatizar lo antes había nacionalizado, siempre con Carlos Andrés Pérez como protagonista de ambos procesos contradictorios, vamos a decirlo así. El Estado ha sido como el eje para medir su intervención en la industria ganadera o sus retiros, todo va a depender, por supuesto, del precio del petróleo. Si hay grandes recursos petroleros el Estado interviene como empresario, si no los hay se retira; ese ha sido un poco la historia venezolana, no solo en el sector ganadero sino en muy pocas palabras en casi toda la actividad económica venezolana.
Al día de hoy, la situación desde la ganadería tanto lechera y cárnica en Venezuela, vuelvo a decir, todos conocemos las situaciones actuales, oímos y oiremos la data sobre este particular, hay una caída ostensible, hay un aumento lamentable de las importaciones de la carne y la leche, porque la producción nacional ha descendido notablemente debido a las políticas económicas que se han desarrollado en los últimos 16 años. No podemos decir otra cosa, esa es la verdad. De modo que no está pasando la ganadería por su mejor momento, pero esperamos tiempos siempre mejores porque somos sistemáticamente optimistas.
Hasta aquí nuestro programa de hoy, concluimos la serie de la Historia de la Ganadería, cinco programas. A partir de la próxima semana comenzamos las series de historia en Venezuela. Habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Me acompaña en la producción Merizosa y en la dirección técnica Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho. Y me consiguen por mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com, en Facebook.