Excepcionales. Cap 12. Andrés Eloy Blanco.
Venezolanos Excepcionales. Cap 12. Andrés Eloy Blanco.
Transcripción
Les habla Rafael Arráiz Lucca, desde Unión Radio y esto es Venezolanos. Un programa sobre el país y su historia. Mi número de productor nacional independiente 30.720. Estamos en la serie de venezolanos excepcionales.
Este es el programa número 12 y se lo vamos a dedicar a la vida y obra nada menos que de Andrés Eloy Blanco. Haremos énfasis en su poesía, que es lo que conocemos más y lo que lo ha hecho prácticamente inmortal. Incluso hay poemas de él que se han convertido en canciones, que los cantantes las cantan y ni siquiera saben que el autor es Andrés Eloy Blanco. Estoy pensando en "Píntame angelitos negros", que tiene alrededor de 40 versiones en el mundo.
En el momento en que lo leamos explicaremos un poco más a fondo esto. Bien, Andrés Eloy Blanco muere a los 55 años en un accidente automovilístico en Ciudad de México, donde estaba viviendo su exilio, y nace en Cumaná en 1897. Su primer poemario fue "Tierras que me oyeron", de 1921, pero el inicio de su notoriedad tiene lugar con el "Canto a España", en 1923.
En ese entonces Andrés Eloy Blanco era un muchacho de 26 años y también es evidente que la precocidad de Andrés Eloy va a correr al lado de su reconocimiento público y del ascenso sostenido hacia estratos legendarios de recordación colectiva, como ningún otro poeta nacional los ha alcanzado a lo largo del siglo XX. Como sabemos, el "Canto a España" le valió al cumanés el premio del concurso auspiciado por la Real Academia de la Lengua Española en la ciudad de Santander, a orillas del Mar Cantábrico. Andrés Eloy Blanco viajó a España a recibir el premio y meses después, cuando regresó a Venezuela, fue recibido en el puerto de La Guaira como si fuese un héroe deportivo. Eran otros tiempos donde la voz de los poetas tenía una resonancia pública, eran personajes más públicos.
Si se quiere, tenían un papel más cercano al del juglar en tiempos medievales. Hoy en día esto es mucho menos probable. Y bueno, fue un gran regocijo nacional que este joven de Cumaná tuviese este galardón internacional con el "Canto a España". Vamos a leer algún fragmento: no podemos leerlo completo, pues es un poema muy, muy largo, pero sí podemos leer la primera parte que dice así.
Yo me hundí un día hasta los hombros en el mar de Occidente; yo me hundí un día hasta los hombros del mar de Colón. Frente al sol, las pupilas contra el viento, la frente, y en la arena sin mancha, sepultado, el talón trajo hasta mí la brisa su cascabel de plata. Me acribilló los nervios la descarga solar, mis pulmones cobraron un aliento pirata y corrió por mis venas toda el agua del mar.
Alcé los brazos húmedos a la celeste flama, y cuando cayó en ellos el tropical fulgor, cada brazo creció como una rama, cada mano se abrió como una flor. Súbitamente el agua voceó en un profundo desbordamiento de maternidad. Me sentí grande, inmenso, sin cabida en el mundo infinito, y molécula multitud, unidad; volví los ojos hacia mí mismo, me oí sonoro como el caracol y el ave de mi grito voló sobre el abismo bebiendo espuma y respirando sol. Sentí crecer raíces en los pies, y por ellos una savia ascendente renovaba mi ser.
Hubo un afán de brote del torso a los cabellos, cual si toda la carne me fuera a florecer. Sembrado allí bajo la bóveda rotunda integré la metáfora ancestral: árbol en cuyo tronco se parte en dos la onda y en cuyas copas se acribilla el vendaval. Noble encina española de los conquistadores, que en mitad del océano perfumas el ciclón: bajo el mar las raíces, junto al cielo las flores y perdida a los cuatro vientos la ramazón.
Cuando yo florecía con los brazos tendidos, eras tú quien estaba floreciéndome así y fui sonoro porque tú venías, cuando tus ruiseñores anidaron en mí. Árbol del romancero, tronco de la conquista, raza donde Dios puso su parte más artista, follaje adonde vino la paloma a posar. Surja tu sombra, el canto que incendia la ribera, mientras te cubre con su enredadera la reverberación crepuscular.
No cabe duda de que Andrés Eloy Blanco tenía un gran sentido de la musicalidad; el poema tiene unas hermosísimas metáforas, por supuesto, y el "Canto a España" emocionó a mucha gente. Recuerdo a mi madre recitarlo de memoria, no completo, pero una buena parte sí. Sin embargo, desde el punto de vista literario como tal, hay que señalar que el "Canto a España", en el momento en que es escrito y publicado, no representa una vanguardia poética particular. Es decir, no es un poema de ruptura con, vamos a llamarlo, el orden poético establecido; en ese sentido, no trae novedades sino que trae destrezas poéticas sin la menor duda.
Recordemos que Andrés Eloy Blanco forma parte de la Generación del Dieciocho, que se estaba proponiendo una cantidad de cambios. Y realmente el "Canto a España" es en el fondo un poema modernista con una métrica romántica, de modo que tampoco se puede ubicar como en la prevanguardia, es decir, quiero ser claro en esto. No representa una ruptura con lo que se hacía, pero dentro de lo que se hacía está muy bien hecho porque ahí está la destreza escritural y poética de Andrés Eloy Blanco. De tal modo que, en la importancia de este poema, el "Canto a España" es pequeño en el mundo hispanoamericano porque no representó una ruptura de los cánones de la época.
Sin embargo, en el plano local venezolano sí representó un hecho importante porque supuso el reconocimiento español, extraterritorial, de un poeta que estaba comenzando a alzar su voz. Y allí aparecía este valor joven y además ya se intuía que iba a participar en algunos acontecimientos políticos de su época, como en efecto ocurrió con la participación de Andrés Eloy Blanco en los sucesos estudiantiles de 1928. Por cierto, ya él en 1928 se había graduado de abogado, pero se sumó a los estudiantes como si fuese un estudiante, ¿no? De modo que esto hay que señalarlo.
Y aquí, adelante, salvo las distracciones vanguardistas que tuvo Andrés Eloy Blanco, se puede decir que él fue fiel a su devoción, es decir, poner en juego la tradición española y retomar el hilo de la lengua en su expresión popular. Yo creo que aquí fue un maestro; Andrés Eloy Blanco, repito, retoma la tradición española y recoge mucho del giro popular, del lenguaje popular venezolano. Y aquí él llega a momentos de maestría, por eso hace suyas la copla, la décima, el romance. Eso lo hace mientras va encendiendo velas en los altares del romanticismo y del modernismo.
De modo que, grosso modo, esto pudiera ser un mapa de lo que se propone Andrés Eloy Blanco, no sabemos si se lo propone porque los poetas escriben y quienes los estudian después son los que nos ubican. No podemos saber si él tenía absoluta conciencia en que estaba escribiendo poemas románticos o modernistas; todo esto lo inferimos quienes después los estudiamos. Sin embargo, hay un poema donde hay dos versos autobiográficos de Andrés Eloy Blanco que son muy elocuentes; él dice allí: "Bebí el último trago romántico y el primer sorbo ultraísta".
Pues por allí va, y le falta confesar que tuvo brotes modernistas como este que está presente en el "Canto a España" que venimos comentando. De modo que, además, hay otra cosa que hay que señalar: el "Canto a España" no es una denostación de España, para nada, todo lo contrario, un elogio de España en 1923. Esto es interesante porque recuperar las raíces culturales, señalar las raíces culturales españolas que se fueron acendrando en Venezuela a lo largo de 300 años en que fuimos provincias del imperio español es algo que hay que hacer porque no puede dejarse de lado. Y Andrés Eloy Blanco lo está haciendo aquí en el universo del poema y desde la oda, desde el elogio a España.
En la próxima parte del programa continuaremos con la vida y obra de este popularísimo poeta venezolano. Ya regresamos. En la parte anterior del programa veníamos hablando del "Canto a España", que fue el primer poema que señaló la importancia de una voz juvenil en Venezuela y en el mundo hispanoamericano. Pero también hemos hecho énfasis en que no se trata del mejor poema de Andrés Eloy Blanco. Aunque es un canto que suena, suena bien, es un poema bien tramado, bien concebido, pero bueno, no se trata del poema que dividió a la poesía venezolana en dos partes.
Los aportes mayores de Andrés Eloy Blanco son posteriores al "Canto a España". En este canto no hay la profundidad romántica o la densidad, por ejemplo, que alcanza Pérez Bonalde en el "Poema del Niágara". Pero sin duda ya en este poema están las claves que van a hacer en el futuro de la poesía de Blanco un prodigio de popularidad, es decir, el rescate gozoso de lo español que hay en nosotros y en su expresión popular, tanto coplera como decimal, como romancera, como ya señalábamos antes. Y bueno, también hay que señalar que la españolidad de Andrés Eloy Blanco no es impostada, es genuina.
Es decir, hay un amor a España verdadero, legítimo, no es una impostación. Bueno, porque Blanco es un hombre que se ha formado, un hombre culto, y entiende y disfruta de la trama de la cultura hispana de lo que nosotros formamos parte. Bien, ahora en 1928, como les decía, lo vamos a tener sumándose a la rebelión estudiantil y esa osadía en tiempos de la dictadura de Juan Vicente Gómez la va a pagar con cárcel. Va a estar en la cárcel de La Rotunda, en Caracas, y el castillo de Puerto Cabello, que la improvisó la dictadura de Gómez como una prisión, por cierto bastante tenebrosa según los testimonios de los presos. En 1933, cinco años después de haber estado ya en La Rotunda del castillo de Puerto Cabello, le rebajan la pena y lo confinan a la ciudad de Valera, en el estado Trujillo.
Esta era una práctica común, es decir, usted sale de la cárcel pero usted va a vivir en la ciudad de Valera y no puede salir de ahí. Bueno, es una situación bastante mejor que estar preso. Cuando llega a Valera tiene la salud bastante comprometida porque los cinco años de cárcel, sobre todo los años en el castillo de Puerto Cabello con la humedad terrible que hay allí, pues le afectaron las vías respiratorias, pero bueno, se va recuperando en Valera. Hay testimonios de ese momento en Valera, la poeta Ana Enriqueta Terán muy interesantes, y va a morir entonces el general Gómez en 1935 y Andrés Eloy Blanco va entonces a recobrar la libertad, y pues claro no olvida en los años de cárcel las vejaciones horribles, pero también tiene el recuerdo de la solidaridad del pueblo o de la gente. Y de esos años va a surgir un libro cuyo título es "Poda", en 1934.
El origen de ese título es que, entre todo lo que había escrito, toda la poesía, por supuesto, que había escrito, hizo una poda y quedó lo que él consideraba esencial, y publicó el libro en 1934. No había muerto Gómez todavía. Después, "Barco de piedra" es de 1937 y "Baedeker 2000" es de 1938. Estos dos títulos, "Barco de piedra" y "Baedeker 2000", contienen los intentos vanguardistas de Andrés Eloy, ya que los otros títulos que van a venir, "A un año de tu luz", en 1951, y "Giraluna", en 1955, se publican después de un receso editorial largo como podemos ver.
Y claro, el receso editorial es obvio: entre 1945 y 1948, Andrés Eloy Blanco, en el Trienio Adeco, fue un personaje central. No solo es uno de los fundadores del Partido Democrático Nacional en 1936, sino también fundador de Acción Democrática en septiembre de 1941. Y aunque no forma parte de los conjurados del golpe del 18 de octubre del 45, sí va a ser un hombre de primera línea en ese proceso porque fue electo diputado a la Asamblea Nacional Constituyente con una cantidad de votos tan grande que fue designado presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, que estuvo en funciones entre 1946 y 1947 y que va a redactar la Constitución Nacional de 1947. Por cierto, en esas elecciones a diputados de la Asamblea Nacional Constituyente por primera vez los venezolanos tuvieron unas elecciones universales, directas y secretas; las habían habido antes, pero la combinación de los tres conceptos universales, directas y secretas no había ocurrido y ocurre por primera vez para la Asamblea Constituyente.
Y, por supuesto, va a ocurrir en diciembre del año 47 cuando los venezolanos elijan a Rómulo Gallegos como presidente de la República. En ese momento, además, Gallegos toma la decisión acertadísima de designar canciller a Andrés Eloy Blanco y va a ser el canciller de Rómulo Gallegos los nueve meses del gobierno de Gallegos. Cuando Gallegos es derrocado por un golpe militar, una conjura militar, Andrés Eloy Blanco pasa al exilio. Una parte lo vive en Cuba y la otra parte en México, y allá lamentablemente fue que lo encontró la muerte en un accidente automovilístico.
En estos años de exilio y finales de su vida Andrés Eloy abandona los furores vanguardistas y vuelve por su fuero más castizo. Hay un giro melódico, vuelve la metáfora marina, la arbórea, resurge el alma popular, la gracia, el saludo criollista. Incluso vuelve cierto dejo romántico que reconquista el espacio del poema. Y podemos afirmar, sin la menor duda, su poesía es la más reconocida por el pueblo venezolano; sus poemas han sido musicalizados y cantados e incluso de la declamación de sus versos hay intérpretes que hacen gala de eso, hasta concursos ha habido sobre gente que declama las poesías de Andrés Eloy Blanco.
En el siglo XIX hubo dos poetas así, de enorme popularidad, que fueron Abigaíl Lozano y Domingo Ramón Hernández. Tomen en cuenta que en el siglo XIX no hay radio, no hay televisión, hay prensa y hay libros, pero el poeta era una figura que formaba parte de las ferias, de las fiestas y celebraciones. Por ejemplo, antes de una corrida de toros un poeta declamó a unos versos, o dos poetas en las fiestas, eso ocurría también. Los poetas llegaron a ser en el siglo XIX una suerte de atractivo cultural y eran, por supuesto, poemas rimados, poemas de fácil recordación con temas románticos, como es el caso de Abigaíl Lozano y Domingo Ramón Hernández.
También podríamos incluir allí a Andrés Mata, que después va a ser el fundador del diario El Universal, también fue un poeta muy celebrado, carupanero por cierto, del mismo estado Sucre donde nació Andrés Eloy Blanco, cumanés. Pero en el siglo XX realmente el poeta popular venezolano lo ha sido y sigue así Andrés Eloy Blanco. Él va a encarnar esa Venezuela que va de lo agrario y caudillista a la Venezuela urbana y democrática. Andrés Eloy emblematiza un tránsito nacional importante y además con algo característico de su personalidad, mucho más que una gracia, sino algo consustancial a su personalidad, que es el humor.
Ese humor venezolano del que él hace gala en la Constituyente a través de décimas que escribe y pone a circular entre los diputados. Y eso, que va dulcificando la vida y que va dulcificando la vida política que está en algarabía, tan violenta, tan ruda, Andrés Eloy la humaniza un poco, la dulcifica un poco a través del humor. Eso lo hace un venezolano verdaderamente indispensable para su época, un venezolano que es imposible pasar por encima de él, sobre todo en ese período de los tres años del Trienio Adeco donde Venezuela está experimentando un cambio muy importante. Por supuesto que antes lo fue integrante de la Generación del 28, pero el momento en el que él tiene una oportunidad de desempeñar responsabilidades públicas en esos tres años, cuando va a ser diputado, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente y canciller de Rómulo Gallegos.
En la próxima: "El horror nacido en mi tierra, con el pincel extranjero, pintor que sigue ese rumbo de tantos pintores viejos. Aunque la Virgen sea blanca, píntame angelitos negros". Antes de continuar debo decirles que nuestro director técnico, Giancarlo Caravaggio, ha hallado por lo menos ocho versiones de "Píntame angelitos negros". Por lo menos ocho. Bien, las causas de la popularidad de la poesía de Andrés Eloy Blanco, ¿cuáles serán? ¿Dónde hay que buscarlas?
Y quizás las respuestas estén en las estructuras líricas que ya hemos señalado y también en una genuina asunción por parte del poeta a las vicisitudes cotidianas del venezolano. Sus poemas están trabajados con música, con humor, con ese conspicuo humor que distingue a la gente de nuestra tierra. Los venezolanos que están forjados en armonía, en sintonía con la sentimentalidad vernácula, pero sin un ápice de impostación. Por supuesto, la poesía de Andrés Eloy Blanco es genuina de la A a la Z; de modo que ahí no se vaya ni un miligramo de impostación.
De modo, estamos hablando de una poesía legítima, veraz, que tiene ritmo, donde hay comunión temática. Son algunos de los ingredientes que han hecho la poesía de Andrés Eloy Blanco una suerte de patrimonio comunitario, de modo que eso no cabe la menor duda. Con motivo de la muerte de Andrés Eloy Blanco, que fue un suceso estremecedor para Venezuela, su amigo y compañero de tantísimas vicisitudes, Miguel Otero Silva, escribió un canto, se llama "Elegía coral a Andrés Eloy Blanco". Fue publicado en 1957 y evidentemente recoge el sentimiento de la época del dolor que produjo la muerte de Andrés Eloy Blanco en plena madurez creatora y vital.
Y bueno, voy a leerles un brevísimo fragmento de esa elegía coral a Andrés Eloy Blanco, unas cuatro estrofas les voy a leer. Dice: la primera voz del coro es la del mar y dice Miguel Otero Silva en homenaje a Andrés Eloy Blanco: "No me bastan mis aguas, toda mi sal es poca para integrar la lágrima que llores. Un naufragio, todas mis fuerzas, poco para esculpir su muerte en la quilla salvaje de herido farallón. Ha muerto quien hablaba con la voz de los vientos, quien alzaba su frente como risco de espuma, quien señalaba el alto cruzar de las gaviotas, quien amasó sus panes con el trigo del sol".
"Nubes de rostros grises le ocultaron el puerto, turbión de acero y noche tronchó su arboladura. Naufragó en mis bajíos la flor de su velero y se estrelló a mi roca su pecho sin timón. Yo vi correr su sangre rumbo a mí como un río, yo lo oí despeñarse por los acantilados; ella tiñó de rojo mis verdades, mis verdes soledades, y sembró de dulzura mis comarcas de sal". Un fragmento emocionado, la voz de emoción de Otero Silva con motivo a la muerte de su amigo.
Vamos a leerles, y les hice una selección de poemas de Andrés Eloy, muy de mi gusto, no puedo hacerlo de otra manera. Es también una manera de decir cuáles son las piezas de Andrés Eloy que más me gustan y comienzo entonces por este poema, que me parece un poema redondo. Se titula "La renuncia": "He renunciado a ti, no era posible; fueron vapores de la fantasía, son ficciones que a veces dan al inaccesible una proximidad de lejanías. Yo me quedé mirando cómo el río se iba poniendo en cinta de la estrella, hundí mis manos locas hacia ella y supe que la estrella estaba arriba".
"He renunciado a ti serenamente, como renuncia a Dios el delincuente; he renunciado a ti como el mendigo que no se deja ver del viejo amigo. Como el que ve partir grandes navíos con rumbo hacia imposibles y ansiados continentes, como el perro que apaga sus amorosos bríos cuando hay un perro grande que le enseña los dientes, como el marino que renuncia al puerto y el buque errante que renunció al faro, y como el ciego junto al libro abierto y el niño pobre ante el juguete caro".
"He renunciado a ti como renuncio, en loco, a la palabra que su boca pronuncia. Como esos granujillas otoñales, con los ojos estáticos y las manos vacías, que empañan su renuncia soplando los cristales en los escaparates de la confitería". "He renunciado a ti y a cada instante renunciamos un poco de lo que antes quisimos; al final, cuantas veces el anhelo menguante pide un pedazo de lo que antes fuimos". "Yo voy hacia mi propio nivel, ya estoy tranquilo; cuando renuncie a todo seré mis propios dueños; desbaratando encajes regresaré hasta el hilo, la renuncia al viaje del sueño". Bello poema, con muchas resonancias.
Esta última estrofa es de las que a mí más me gusta, por su gran poder, cuando él dice: "Yo voy hacia mi propio nivel, ya estoy tranquilo; cuando renuncie a todo seré mis propios dueños; desbaratando encajes regresaré hasta el hilo, la renuncia al viaje del sueño". Es un poema hermoso. La idea de la renuncia es siempre muy poderosa. Es una idea que es muy cristiana y también muy budista, y de todo tipo, porque pareciera que la renuncia forma parte de los grandes momentos en la vida.
Es decir, hay un momento en que hay que renunciar y tomar otro camino. Está muy vinculada la renuncia, ese tópico, con la libertad, pero la libertad personal, que es finalmente la libertad más difícil, el liberarnos nosotros de nosotros mismos. A mí me parece un hermosísimo poema, "La renuncia". "Yo voy hacia mi propio nivel, ya estoy tranquilo", eso es hermosísimo y de un gran poder metafórico. Hay otras facetas en Andrés Eloy Blanco que no podemos pasar por alto; hay un trabajo de Simón Alberto Consalvi sobre Andrés Eloy Blanco político que tiene un pasaje que me llama mucho la atención y que me parece interesante traerlo a cuento.
Es decir, Simón Alberto Consalvi viene hablando del debate sobre la educación religiosa en las escuelas, ese es un debate que se está dando en Caracas en 1940. Y ahí se discutía el proyecto de ley de educación que había enviado al Congreso el ministro de Educación de entonces, que era Arturo Uslar Pietri, era el ministro de Educación de Eleazar López Contreras, y Andrés Eloy junto con Rómulo Gallegos se opusieron a que la enseñanza religiosa estuviese en el pensum. Es una cosa muy interesante porque Consalvi cita y voy a leerles un fragmento de su intervención. Dice Andrés Eloy: "De paso podemos figurarnos lo que podría ocurrir con esta ley, que 20 padres chinos y 20 padres mahometanos se presentaran al maestro de escuela de un lugar y le pidieran la inscripción de sus hijos en la religión budista o en la mahometana".
"La ley no se lo prohíbe, la ley obliga a poner dentro del horario escolar la religión budista y dentro del horario escolar la religión católica, y dentro del horario escolar la religión mahometana. Serían tres clases de religión dentro del horario escolar". Entonces se pregunta Andrés Eloy: "¿Vamos a tener santos o vamos a tener hombres que saben?" Esto es muy interesante porque bueno, siempre con esta gracia que él tiene. Y después, el mismo Consalvi va a citar varias opiniones de Andrés Eloy Blanco sobre Bolívar, muy interesantes, porque Andrés Eloy dice lo siguiente: "Se ha citado mucho a Bolívar, pero Bolívar sirve para todo. Hay que ver la inmensidad en la obra escrita de Bolívar; que Bolívar recomendó la religión en 1822, pero en la Constitución de Cúcuta no la había recomendado".
"Bolívar era el hombre del ahora, y así se lo dijo al más grande de sus lugartenientes: usted es el hombre de la guerra, yo soy el hombre de las dificultades. A cada momento tenía él el Bolívar nuevo y oportuno para aquel momento. De tal manera que en 1810 él junta su voz a la voz de Coto Paúl, para cantar las excelencias de la anarquía, y en 1812 se encabrita como un caballo joven y junta la blasfemia con la profecía entre las nubes del terremoto, y el mismo año, en el Manifiesto de Cartagena, escribía textualmente estas palabras al querer explicar las causas de la derrota". Bueno, son muy interesantes estas opiniones de Andrés Eloy sobre Bolívar, le valieron no pocas polémicas en su momento porque él quería que Bolívar fuese humanizado. Y finalmente él dice esto: "No soy deísta con Bolívar, lo quiero familiar".
"Quiero que se pueda hablar de él sin temor, no lo quiero en un altar lleno de incienso, lo quiero humano, caminable, franquiable, no como un dominio privado, no como un bien oculto de la patria". Bien, palabras de Andrés Eloy Blanco. En las últimas partes del programa le iremos entonces a "Píntame angelitos negros". Es decir, en la parte anterior del programa que les voy a leer "Píntame angelitos negros", con este poema pasó algo verdaderamente insólito, ha sido musicalizado y versionado en esa musicalización pues alrededor de más o menos entre 30 y 40 cantantes a partir de 1944, al punto que muchas veces se interpreta y ni siquiera se menciona Andrés Eloy Blanco y los cantantes tampoco saben quién es el poema.
Es una cosa como que si hubiera hecho el dominio público, bueno, así será. Les leo "La negra Juana": "La mano que le pasó se le murió su negrito, sí señor, ay compadrito del alma, tan sano que estaba, en negro yo no le acataba al pliegue, yo no le miraba el hueso. Como yo me enflaquecía lo medía con mi cuerpo; se me iba poniendo flaco como yo me iba poniendo". "Se me murió mi negrito, Dios lo tendría dispuesto, ya lo tendrá colocado como angelito del cielo".
"Desengáñese, comadre, que no hay angelitos negros". Y a partir de esta estrofa es que ha sido musicalizado esto que les acabo de leer, no está en las canciones la versión: "Pintor de santos de alcoba, pintor sin tierra en el pecho, que cuando pintas tus santos no te acuerdas del pueblo. Que cuando pintas sus vírgenes pintas angelitos bellos, pero nunca te acordaste de pintar un ángel negro". "Pintor nacido en mi tierra con el pincel extranjero, pintor que sigue el rumbo de tantos pintores viejos, aunque la Virgen sea blanca, píntame angelitos negros".
"No hay un pintor que pintara angelitos en mi pueblo; yo quiero angelitos blancos con angelitos morenos. Ángel de buena familia no basta para mi cielo; si queda un pintor de santos, si queda un pintor de cielos, que haga el cielo de mi tierra con los tonos del pueblo". "Con su ángel perla fina y medio pelo, con sus ángeles catires y morenos, sus angelitos blancos, con sus angelitos indios". "Con esos angelitos negros que vayan comiendo mango por las barriadas del cielo; si al cielo voy algún día tengo que hallarte en el cielo, angelito de diablo, serafín cucurucú".
"Si sabes pintar tu tierra has de pintar tu cielo, con su sol que tuesta blancos, con su sol que sudan negros, porque para eso lo tienes calientito y de los buenos, aunque la Virgen sea blanca, píntame angelitos negros". "No hay una iglesia de pueblo donde hayan dejado entrar al cuadro angelitos, y entonces, ¿a dónde van angelitos de mi pueblo? Samuritos de Guáribe, torditos de Barlovento". "Pintor que pintas tu tierra, si quieres pintar tu cielo, cuando pintas a angelitos acuérdate de tu pueblo y al lado del ángel rubio y junto al ángel trigueño, aunque la Virgen sea blanca, píntame angelitos negros".
Bien, pues les comentaba antes el insólito fenómeno que se ha dado en relación con este poema musicalizado. Y por último quiero leerles un poema muy conocido también de Andrés Eloy Blanco, que se llama "Los hijos infinitos". Eso está dentro de su libro "Giraluna". Dice así: "Cuando se tiene un hijo se tiene al hijo de la casa y el de la calle entera; se tiene a él que cabalga en el cuadril de la mendiga y al del coche que empuja a la institutriz inglesa, al gringo que carga la criolla y al niño blanco que carga a la negra, y al niño indio que carga la india, y al niño negro que carga a la tierra".
"Cuando se tiene un hijo se tienen tantos niños, que la calle se llena, y las plazas y puentes y mercados y iglesias; es nuestro cualquier niño cuando cruza la calle, el coche lo atropella, y cuando se asoma al balcón y cuando se arrima a la alberca, ¿y cuándo un niño grita?" "No sabemos si lo nuestro es el grito o es el niño; si le sangran y se queja, por el momento no sabríamos si el ay es suyo o si la sangre es nuestra". "Cuando se tiene un hijo, es nuestro el niño que acompaña a la ciega y las meninas y la misma enana, y el príncipe de Francia y su princesa".
"Y el que tiene San Antonio en los brazos y el que tiene La Coromoto en las piernas. Cuando se tiene un hijo, toda risa nos cala, todo llanto nos crispa, venga de donde venga. Cuando se tiene un hijo se tiene el mundo adentro y el corazón afuera. Y cuando se tienen dos hijos, se tiene todos los hijos de la tierra". "Los millones de hijos con que las tierras lloran, con que las madres ríen, con que el mundo sueñe, los que el pueblo forjaría con las manos unidas para que el mundo fuera la canción de una rueda, los que el hombre de Estado que tiene un lindo niño quiere con Dios adentro y las tripas afuera".
"Los que escaparon de Herodes para caer en Hiroshima, entre abiertos los ojos como los niños de la guerra. Porque basta para que salga toda la luz un niño, una rendija china o una mirada japonesa. Cuando se tienen dos hijos se tiene todo el miedo del planeta, todo el miedo a los hombres luminosos que quieren asesinar la luz y arrear las velas, y ensangrentar las pelotas de goma y zambullir en llanto los ferrocarriles de cuerda". "Cuando se tienen dos hijos se tiene la alegría y el ay del mundo en dos cabezas, toda la angustia y toda la esperanza, la luz y el llanto, a ver cuál es el que nos llega, si el modo de llorar del universo o el modo de alumbrar de las estrellas".
Bello poema, "Los hijos infinitos". Los dos hijos de Andrés Eloy Blanco que viven aquí en Caracas son Luis Felipe y Andrés Eloy Blanco Iturbe, amigos ambos. Bien, este ha sido el Venezolanos de hoy dedicado a Andrés Eloy Blanco, una deuda que tenía desde hace un buen tiempo. Ha sido verdaderamente un gusto hablar para ustedes, me acompañan en la producción Inmaculada, Sebastiano y Fernando Camacho y en la dirección técnica, Giancarlo Caraballo. A mí me consiguen en mi correo electrónico Rafael Arráiz arroba Hotmail o en Twitter arroba Rafael Arráiz. Hasta nuestro próximo encuentro.