Arturo Uslar Pietri. Parte 2
Vida y obra del gran escritor y hombre público venezolano
Transcripción
Cuento y novela
Su obra como cuentista, su obra como novelista, sus ensayos, sus obras de teatro, sus crónicas de viajes y su poesía. Seis facetas que iremos revisando, apuntando los elementos esenciales. Hemos escogido este orden porque ese fue el orden en que cada uno de estos géneros fue apareciendo en su vida, en su producción literaria.
Él se inicia como cuentista. Publica Barrabás y otros relatos en Caracas en 1928. Este es un libro que tuvo mucha fortuna en el momento en que fue publicado. Coincide con la generación de 1928, con la aparición de la revista literaria Válvula y todo aquello que en literatura los historiadores han llamado la Generación del 28, que no solo se refiere a la literatura sino a la política también.
Aquel primer libro de Uslar Pietri va a recibir comentarios muy favorables en su momento. Comentarios en su momento y después también. Por ejemplo, Domingo Miliani, un crítico literario que le dedicó muchos trabajos al estudio de la obra de Uslar, se refería a Barrabás y otros relatos en estos términos: “Por los temas, por la incidencia constante de metáforas vanguardistas, por la utilización de puntos de vista orientados a independizar los personajes de la omnisciencia tiránica del narrador-autor, aquel libro introdujo en el arte de narrar en Venezuela procedimientos técnicos y expresivos que no se habían intentado con anterioridad”.
Bueno, imagínense decir esto. Miliani considera a Barrabás y otros relatos como un hito de la literatura de vanguardia, de la cuentística venezolana. Y la fecha de su publicación es también un hito porque coincide con la revuelta política y la revuelta literaria de la Generación del 28.
Muchos años después, el propio Uslar revisando aquellos primeros días, cuando dejó de ser un autor inédito y pasó a ser un autor de un libro, era un muchacho Uslar de 22 años. Recordemos que nació en 1906; si estamos en 1928. Muchos años después, les decía, él escribe sobre ese momento y dice:
“Fueron días de encendida espera y anuncio. Cada galera, cada pliego impreso, el doblaje y la costura de las capillas. Y por fin los primeros ejemplares. Aquella indecible emoción de tener en la mano aquel libro igual a todos los libros, pero que era mi libro. Para ojearlo, para abrir al capricho las páginas y leer fragmentos del texto, para acariciar el papel y respirar el aroma de cola y tinta”.
Es una rememoración muy hermosa en aquellos momentos juveniles donde un autor deja de ser un autor inédito y se convierte en un autor con un libro publicado.
A Barrabás y otros relatos le sigue Red, que es un libro en 1936. Hay ocho años entre uno y otro. Luego publica Treinta hombres y sus sombras en 1949; aquí ya hay 13 años entre un libro y otro. Después publica Pasos y pasajeros en 1966; ya hay 17 años entre un libro y otro. Y publica finalmente su último libro de cuentos, Los ganadores, en 1980, 14 años después.
La obra cuentística de Uslar debe estar cerca de 80 relatos y es una obra sumamente valorada por la crítica y por otros narradores venezolanos. Por ejemplo, desde el punto de vista de la crítica, Víctor Bravo, un excelente ensayista y crítico literario, cuando prologa una antología de relatos de Uslar que se titula Cuarenta cuentos, afirma que Red integra el conjunto de textos fundamentales de la narrativa latinoamericana contemporánea.
Bravo compara Red con ficciones de Borges, con Nadie encendía las lámparas de Felisberto Hernández y El llano en llamas de Rulfo. Así de importante le resulta al crítico este libro de relatos, que como hemos señalado antes se espacía un tanto en relación con el siguiente y el anterior.
Estos hiatos dilatados entre un libro de cuento y otro no significan que Uslar no esté escribiendo y publicando, sino que está cultivando otros géneros. Ese va a ser el caso de su obra novelística, que comienza en 1931 con la publicación de Las lanzas coloradas en Madrid, en la editorial CEU.
Como es evidente, la publicación de Las lanzas coloradas en Madrid corresponde con el período de su primera estancia en el extranjero de Uslar. Estamos hablando de que Uslar se va a vivir a París como agregado de la embajada de Venezuela en Francia en 1928-1929 y va a regresar en 1934 con la novela ya escrita y con un prestigio muy bien ganado, validado en Madrid cuando la novela es muy bien recibida y señalada como una de las novelas del mes.
En relación con Las lanzas coloradas hay una intrahistoria muy interesante. En un libro de entrevistas que yo sostuve con el doctor Uslar a finales del año 2000 —él muere en febrero de 2001—, él me revela algo que hasta ese momento no había sido dicho. Voy a leerles lo que me reveló Uslar en relación con Las lanzas coloradas en aquella entrevista. Decía:
“Yo siempre he sido muy venezolano y me preocupaba la llegada de 1930, que era el año del centenario de la muerte de Bolívar. Y me preocupaba qué íbamos a hacer los jóvenes venezolanos con ese centenario. Entonces le escribía a Rafael Rivero —que se ocupaba de cine— a ver si hacíamos una película. En aquellos días yo había visto una película que me había impresionado mucho de un autor ruso que se llamaba Tempestad en Asia. Y entonces pensé que podríamos hacer algo parecido: una película sin protagonistas, como una rememoración o el descubrimiento de nuestra civilización. Pero aquellos sueños no terminaron en nada y bueno, el guion que era Las lanzas coloradas se convirtió en una novela”.
Esta es la gran revelación que hace Uslar en ese momento: la primera versión de Las lanzas coloradas es un guion para cine que, como era de esperarse, estamos en 1929-30, no pudo realizarse.
¿Qué hace Uslar con su guion? Lo convierte en la novela que publica en 1931 y que hoy en día es un clásico de la literatura venezolana, que trabaja el período de la independencia. Y que, vista ahora esa revelación uslariana de que se trataba de un guion de cine inicialmente, ahora comprendemos con mayor facilidad que las escenas plásticas, que las imágenes, que el trabajo con las imágenes en esa novela es particularmente expresivo, poético incluso pudiera decirse, y muy probablemente viene de esa semilla, de esa prenovela, que fue aquel guion cinematográfico que nunca se publicó.
La obra novelística de Uslar va a encontrar un paréntesis muy largo porque su próxima obra es en 1947: El camino de El Dorado. Han pasado 16 años entre su primera novela y la segunda. Así como Las lanzas coloradas fue escrita en París, El camino de El Dorado fue escrito en Nueva York. Recordemos que Uslar entre 1945 y 1950 vive el exilio, el destierro político en Nueva York, y allí escribe El camino de El Dorado.
¿Qué es El camino de El Dorado? La peripecia del tirano Aguirre en Venezuela y América. Toda la peripecia desde que sale del Perú hasta que muere en Barquisimeto. Es una novela histórica, como toda la obra novelística de Uslar, con datos fidedignos a la realidad. Uslar construye ficciones o personajes y este personaje del tirano Aguirre le permite revisar todo el período de conquista y colonización española en América, le permite advertir los personajes de aquel siglo XVI, le permite reconstruir a aquella época, aquellos valores, y esa primera rebeldía de este ser excepcional y extrañísimo del tirano Aguirre.
Luego, en su obra novelística, van a pasar varios años. Publicará Un retrato en la geografía en 1962, seguido dos años después de Estación de máscaras en 1964. Estas dos novelas de Uslar tuvieron muy poca aceptación por parte de la crítica. Por otra parte, críticas muy duras; no tuvieron una buena recepción. No sabemos si la negativa recepción de estas novelas se debía a su participación política —recuerden que estamos hablando de novelas del año 1962 y 1964— o si se debe propiamente a que eran proyectos que él no logra cristalizar eficientemente. Formaban parte de una trilogía que revisaremos en la próxima parte del programa. Ya regresamos con la obra de Arturo Uslar Pietri.
Señalábamos antes que Un retrato en la geografía y Estación de máscaras formaban parte de una trilogía que Uslar Pietri tenía pensada que se llamaría El laberinto de la fortuna y que él no concluye. Hay una tercera novela que él no llega a escribir. ¿Por qué no la concluye? Todo indica que se entristeció con la recepción por parte de la crítica de estas dos novelas del año 62 y el año 64. En esos años, la inmersión uslariana en la política es total.
Y vamos a retomar al novelista con Oficio de difuntos, una novela de 1976. Entonces ya Uslar estaba viviendo en París como embajador de Venezuela ante la Unesco durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez. Oficio de difuntos es una novela afortunada por la crítica, por los lectores; fue muy bien recibida. Es la novela de la peripecia vital del general Gómez; es la novela del dictador, el dictador de un país latinoamericano, un dictador tropical. Están muy bien trabajados los personajes.
Es una novela que tuvo, como les digo, mucha fortuna y que recuperó el prestigio novelístico de Uslar. Tres años después publica La isla de Robinson, escrita en París también. La isla de Robinson se trata de la hipérbole y la trayectoria de vida de un personaje que a Uslar lo fascinó toda su vida, como fue Simón Rodríguez. Ya Uslar había escrito ensayos, retratos, esbozos biográficos de Simón Rodríguez, pero no había escrito una novela: esa es La isla de Robinson.
Esta novela va a tener una recepción muy favorable de la crítica, y yo diría que señaladamente favorable por parte de la crítica cuando sale en 1981. Alexis Márquez Rodríguez, por ejemplo, nuestro gran crítico literario, profesor, académico de la lengua, recientemente fallecido, decía: “Esta novela, al ser pues La isla de Robinson, muestra cabal de la nueva novela histórica hispanoamericana y siendo al mismo tiempo exponente de un estilo barroco muy bien definido, aunque sosegado y desprovisto de estridencias, no abrigamos la menor duda acerca de su alto valor dentro de la narrativa del continente y en general de la novelística actual de la lengua castellana”.
Como vemos, la valoración de Márquez Rodríguez de La isla de Robinson fue señalada. De hecho publicó un estudio sobre esta novela el profesor Márquez Rodríguez.
Pasan nueve años y Uslar publica su última novela, La visita en el tiempo. Esta novela es la que obtiene el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos. La visita en el tiempo trabaja en la vida y el tiempo de Juan de Austria. Es su única novela que no trabaja el tema venezolano, aunque sí hispanoamericano. En esa medida es una continuidad histórica, porque Las lanzas coloradas trabaja el período de la independencia; El camino de El Dorado, la vida del tirano Aguirre y la búsqueda famosa de El Dorado en el siglo XVI; Un retrato en la geografía y Estación de máscaras, los tiempos de López Contreras, de Medina, de Delgado Chalbaud; Oficio de difuntos, la vida y obra, si es que puede decirse así, de Juan Vicente Gómez; La isla de Robinson, la vida de Simón Rodríguez; y La visita en el tiempo, la vida de Juan de Austria.
Quizás por esto, en aquel libro de entrevistas que yo sostuve con él, cuando le pregunté por su novelística, él me respondió algo sorprendente. Él dijo: “Bueno, pero es que yo no he escrito novelas”. Yo le repregunté: “¿Pero cómo eso, doctor Uslar?”. Sí, porque mis novelas son históricas, yo he hecho ficción con algunos personajes sobre la base de hechos históricos. Por supuesto, son novelas. Lo que quería decir Uslar con esta boutade, con esa travesura, es que siendo sus novelas históricas, la creación de los personajes y la cronología de los hechos se ceñía a los hechos históricos y no eran propiamente unas invenciones de su imaginación. Eso era lo que quería señalar en ese momento con esa afirmación.
Siete novelas, entonces; cinco libros de cuentos. Este es el Uslar narrador. Y ahora veamos el Uslar ensayista, que es donde está el grueso de su publicación, de su obra escrita.
Ensayo, teatro y viajes
Estamos hablando de 31 libros de ensayos entre 1945 y 1994. El primero va a ser Sumario de economía venezolana para libro de estudiantes, en 1945, y el último, Del Cerro de la Plata a los Caminos Extraviados, publicado en Bogotá en 1994. Imposible revisar en un programa como el nuestro una obra tan vasta, pero sí vamos a detenernos en lo que nosotros consideramos son sus libros fundamentales en el cultivo de este género, donde Uslar llega a cotas de maestría también.
Su primer libro de ensayo que lo señala como ensayista importante va a ser Letras y hombres de Venezuela, un libro escrito en el exilio en Nueva York y publicado en el Fondo de Cultura Económica, en México, la legendaria editorial mexicana que tanto servicio le ha prestado al mundo de habla hispana.
En Letras y hombres de Venezuela, Uslar va a trabajar las figuras de Simón Rodríguez, de Andrés Bello, de Juan Vicente González, de Cecilio Acosta, de Arístides Rojas, de Teresa de la Parra y de Juan Antonio Pérez Bonalde. Estos personajes que él trabaja, estos ensayos que le dedica al examen de las obras de estos personajes, tenían su fuente en las clases de literatura venezolana que él daba en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Eran las fichas que tomaba para sus clases, que fueron tejiéndose y trabajándose y se tornaron organizadamente un libro de ensayos que se ha reeditado varias veces porque las observaciones de Uslar sobre estos personajes son notables en muchos casos.
Hay un segundo libro extraño que no se ha reeditado nunca, que se titula Breve historia de la novela hispanoamericana; es de 1955 y es un caso único en la bibliografía de Uslar porque él fue la única vez que se desdobló en historiador de la literatura y examina la novela hispanoamericana en su totalidad.
Es un libro breve, es un libro manual, estamos hablando de un libro de 200 páginas, pero que se detiene paso a paso, organizada y sistemáticamente, en la novela hispanoamericana. Ojalá se reeditara este libro porque tiene observaciones notables sobre este género que tanto éxito ha tenido en nuestro continente y que realmente ha sido el género bandera del continente latinoamericano en el mundo.
Porque a nosotros nos identifican como el boom latinoamericano y nuestros grandes autores reconocidos en todas partes del mundo son los novelistas: García Márquez, Vargas Llosa, Carlos Fuentes, etcétera. Claro, este trabajo, esta Breve historia de la novela hispanoamericana, es de 1955. Él no está trabajando el boom porque no ha ocurrido, pero sí ahí está quizás su valor añadido: si está advirtiendo todo lo que vino antes del boom y que de alguna manera fue el germen en proceso de gestación de lo que va a ocurrir en los años 60, apenas cinco o diez años después de la publicación del estudio. De Uslar es un libro valioso.
En 1969 vamos a encontrar En busca del nuevo mundo, también publicado por el Fondo de Cultura Económica. Es un libro que recoge lo que fue una obsesión uslariana: el nuevo mundo. ¿Qué significa ser hispanoamericano? ¿De qué sustancia estamos hechos los habitantes de este nuevo mundo? ¿Cómo fue el proceso del mestizaje y conquista, colonización, combinatoria y ensamblaje de culturas africanas, europeas y originarias en el continente americano?
Es un libro precioso, breve. Le sigue otro en 1972 que se llama La creación del nuevo mundo, muy parecido a este, en el que añade otros nuevos ensayos sobre el tema. Y también le sigue La otra América, un libro publicado por Alianza Editorial de Madrid en 1974. Estos tres títulos del 69, del 72 y del 74 recogen esa obsesión temática uslariana por lo que significa ser hispanoamericano, qué es esto de este continente.
Yo después señalaría con énfasis un libro excepcional de ensayo de Uslar. Se titula Fantasmas de dos mundos, es un libro de 1979 publicado por Seix Barral. La mayoría de estos trabajos fueron escritos en París y realmente hay ensayos extraordinarios allí. Hay ensayo sobre Marcel Proust, sobre Reynaldo Hahn, sobre André Malraux, sobre Sartre, Neruda, Américo Castro, Picasso, Soto, Cruz-Diez. Es un libro de ensayos universales notable, bien escrito, profundo, que yo lo señalo como uno de los mejores libros de ensayo de Uslar Pietri.
En la próxima parte del programa continuaremos con la revisión de la obra ensayística de este venezolano excepcional, Arturo Uslar. Ya regresamos.
En la parte anterior del programa veníamos hablando de la obra ensayística de Uslar Pietri. Ahora comentamos un último libro de ensayo que juzgo muy valioso dentro de una producción muy amplia, es la más amplia de toda su obra literaria. Estamos hablando de 31 títulos de ensayos. Ese libro se titula Godos, insurgentes y visionarios, publicado por Seix Barral en 1986. Allí vuelve Uslar sobre sus obsesiones y trabaja personajes de la historia de Venezuela, y lo hace con su destreza habitual. Yo lo señalaría como un libro importante.
También hay una selección de su obra ensayística venezolana que la hizo Efraín Subero para los Cuadernos Lagoven en 1986. Se titula Medio milenio de Venezuela. No se trata de que haya piezas nuevas allí, pero sí una selección muy valiosa de un conocedor de la obra de Uslar como fue Efraín Subero. Es un libro importante que se ha reeditado varias veces, además.
También en 1992 Uslar publica Golpe de Estado en Venezuela, que es un libro de ensayos políticos donde él intentó pasarle revista a los golpes de Estado que había habido en Venezuela, y lo hace coincidir con los intentos de golpe de Estado del 4 de febrero del 92 y después en noviembre. Es un libro que sale ese mismo año, en el que han ocurrido esas dos intentonas.
Y por último su último libro de ensayo, Del Cerro de la Plata a los Caminos Extraviados, publicado en Bogotá para la editorial Norma en 1994, que retoma todo este tema hispanoamericanista de Uslar que tantas veces hemos señalado a lo largo del programa.
Una cuarta faceta de la obra literaria de Uslar es muy breve y para muchos es casi desconocida: su obra como dramaturgo. Esto corresponde a un período, en las décadas de los años 50 en Venezuela, donde se hacía evidente que en ese momento había muy pocas obras de teatro escritas por venezolanos y se necesitaba que hubiese más, que hubiese obras montables, de tema venezolano, que trabajaran la idiosincrasia.
Y varios escritores se pusieron de acuerdo para escribir obras en teatro con tal fin. Uslar respondió al llamado de los dramaturgos y escribió entonces El día de Antero Albán, La tevayda, el dios invisible, La fuga de Miranda. Esas se publican en 1958 y luego en 1960 se publica Chuo Gil y Las tejedoras.
De las obras de teatro de Uslar esta fue la que tuvo mayor fortuna y fue montada de nuevo a principios de los años 90, ya en el Teatro Teresa Carreño o en Caracas. Un montaje que recuerdo bastante bien hecho. Es una curiosidad, digamos así, porque no se puede decir que el grueso de la obra de Uslar sea el texto teatral, pero aquí están estas obras. Se han montado algunas, unas cuantas veces, y están muy bien tramadas, muy bien tejidas, muy bien concebidas.
La otra faceta de Uslar es muy curiosa para mucha gente y supuso una confesión, en parte, de lo que para muchos son notables: es la obra de Uslar como viajero, de crónicas de viajes. Ahí estamos hablando de seis títulos: Las visiones del camino, en 1965; Tierra venezolana, en 1953; El otoño en Europa, en 1954; La ciudad de nadie, en 1960; La vuelta al mundo en diez trancos, en 1971; y el último, El globo de colores, en 1975.
Allí, en El globo de colores, Uslar llega a decir esto en el prólogo. Les recuerdo que en El globo de colores él está recogiendo lo que ha escrito como cronista de viajes y está cerrando ese capítulo, y dice: “Está en estas páginas el testimonio reiterado de una inagotable curiosidad por la tierra. Y la gente, nada me ha atraído más, ni siquiera los libros, que entrar por un camino nuevo y llegar a una ciudad desconocida”.
Curiosa revelación y confesión: ni siquiera los libros le han interesado más a Uslar que la fascinante experiencia del viajero, el que va por una calle y desemboca en una plaza nunca antes ha visto y se convierte en una imagen importante en su vida.
De todos sus libros de crónicas de viajes, este, El globo de colores, es notable. Pero hay uno que, a mi juicio, es excepcional. Yo diría que es más que una crónica de viaje: es un ensayo de interpretación. Me estoy refiriendo a un texto precioso que se llama La ciudad de nadie, publicado en 1960. Y siempre me pregunté por qué esperó tanto para publicarlo, porque obviamente La ciudad de nadie es un retrato de Nueva York, donde él ha vivido desde 1945 a 1950, y esperó 10 años para publicar su ensayo sobre Nueva York.
Han podido ocurrir varias cosas: o que lo haya escrito varios años después o que lo haya escrito y dejado en borrador durante mucho tiempo hasta que decide concluirlo. En todo caso, la experiencia que él recoge de Nueva York es la de esos años de 1945 a 1950.
Y les decía que es mucho más que una crónica de viaje porque no se trata de un viaje propiamente, sino de alguien que está viviendo en el corazón de la sociedad norteamericana y escribe un ensayo para explicársela, para interpretarla, para compararla con los patrones europeos y para compararla con los patrones latinoamericanos.
Y resulta un ensayo impresionista notable, por muy agudas observaciones sobre la naturaleza del norteamericano, de sus valores, sus comidas, sobre cómo se relacionan las personas, los habitantes en esa ciudad. Un libro notable que yo no dejo de señalar, y bueno, se consigue muy poco, pero los amantes del libro sabrán dónde conseguirlo en librerías de viejo o bibliotecas, y esperemos que muy pronto se reedite junto con sus crónicas de viajes, que son piezas verdaderamente excepcionales en muchos casos.
Hay otra anterior que se titula Tierra venezolana, y estamos hablando de un libro de 1953, es decir, muy pocos años después de que Uslar ha regresado del exilio y que decide recorrer el país en carro con su primo, el fotógrafo Alfredo Boulton, y publican en 1953 este libro sobre Venezuela con textos poéticos, muy líricos, de Uslar, con descripciones de valles, ríos o ciudades, toda la geografía venezolana, y las fotografías de ese excepcional fotógrafo que fue Alfredo Boulton, que era su primo hermano, que fueron grandes amigos y que hicieron esta cantidad de viajes por Venezuela en carros que desembocaron en este libro precioso, un libro grande, de muchas fotos, mucho cuerpo, titulado Tierra venezolana.
Poesía y cierre
Hasta aquí Uslar cronista de viajes. Veamos ahora su última faceta, al menos última en el orden que nos propusimos revisarla, que es su faceta de poeta. Son tres libros y tres poemarios: Manao, publicado en 1972; Escritura, publicada en 1979; y El hombre que voy siendo, publicado en 1986.
Manao, el de 1972, como su nombre lo indica, su título lo indica, trabaja los temas hispanoamericanos que a Uslar siempre le tocaban la puerta: El Dorado, el descubrimiento, el nuevo mundo. Es un poema, yo diría que es un ensayo con la palabra poética, pero que él hizo en poesía. Lo mejor no está allí, no está ahí realmente.
El otro, que se titula Escritura, es un caso muy hermoso de trabajo conjunto entre Jesús Soto, el gran artista cinético venezolano, y Uslar. Fue publicado en 1979, evidentemente. Es el resultado de la amistad muy estrecha que anudaron Uslar y Soto en los años en que Uslar vive en París entre 1975 y 1979. Y Escritura es un poema que trabaja una obra de Jesús Soto, que se titula Escritura, que no es solo una obra de Soto, es una serie de obras de Soto tituladas Escrituras.
Para una de ellas Uslar escribe este texto poético al que me estoy refiriendo. Esto se ha hecho otras veces en la poesía venezolana: un diálogo entre la obra plástica y la palabra poética, entre un pintor o artista visual y un poeta o un narrador o un ensayista. No es la primera vez, se ha hecho muchas veces, y este caso yo diría que es afortunado: hay un matrimonio, un maridaje afortunado entre las obras plásticas de Soto y lo que Uslar extrae de ellas contemplándolas, escribiendo estos poemas que van a titularse, al igual que la obra, Escritura.
Y el último poemario de Uslar, El hombre que voy siendo, es de 1986. Este es un año importante en su vida porque está cumpliendo 80 años, está entrando en un período de recapitulación, con consideración sobre lo que ha hecho, y además recibe el homenaje nacional tanto del Congreso Nacional de la República como de la Presidencia de la República de entonces. Y coincide ese año de 1986 con la publicación de su último poemario.
¿Qué veremos en las últimas partes de nuestro programa? Ya regresamos con Arturo Uslar Pietri. En esta última parte del programa trabajaremos el último libro de poemas e intentaremos un esbozo valorativo de su obra literaria y de su personalidad también.
En ese libro, El hombre que voy siendo, con quien él celebra sus 80 años en 1986, hay un poema que quiero leerles. Dice así:
“Despojo de despojos deslavados,
del tumulto sin voz y sin sentido,
del cetro o latón del rey leproso,
de la cadena de oro y de la feria,
irse libre y sereno.
Quedarse solo, a solas,
con lo que asola, se halla y se oye,
metido en el adentro,
en el meollo, en el magma
nutricio y oscuro.
Con la sola palabra,
no con el eco ni el rumor,
ni el ruido,
con las solas palabras milagrosas”.
Qué bellísimo poema, que es un canto al sentido y al valor de la palabra, y un canto a la sustancia, a la esencia y una prescindencia de la feria, del ruido, de lo superfluo. Es un precioso poema que está allí, en ese libro, que tiene momentos conmovedores, como también aquel poema a su esposa Isabel Brown que se titula Aniversario. No se lo voy a leer, pero me referiré a él: es el único texto que le dedica a su compañera de toda la vida y hace un elogio de ella, de su dulzura, de su fervor de acompañante de tantos años en aquella vida azarosa y larga como fue la vida de Uslar.
Estamos hablando del hombre que vive 94 años y que publica bastante más de 50 títulos, como hemos visto, y que cultivó, como también podemos ver, todos los géneros. En algunos con aportes de maestría. En eso coincide la totalidad de la crítica en relación con una obra cuentística de Uslar. Allí es donde yo creo que están de acuerdo las críticas literarias: los mayores aportes que él hace para la literatura hispanoamericana.
Pero no es nada desdeñable sus aportes con la novela, en particular Las lanzas coloradas, como Oficio de difuntos, La isla de Robinson y La visita en el tiempo; también con El camino de El Dorado. Son novelas importantes que significaron mucho para el desarrollo de la novela histórica venezolana e latinoamericana.
Tampoco creo que se pueda prescindir de Uslar como ensayista, en lo absoluto. Creo que allí tenemos momentos de gran destreza. Momentos importantes, como le señalaba antes, se trata de su obra más extensa y no estamos hablando de una obra menor cuando hablamos del ensayo de Uslar Pietri. Muy por el contrario: creo que estamos señalando una faceta de particular importancia.
Uslar contó con el reconocimiento de sus compañeros de generación, su obra y testimonios elogiosísimos. Un hombre tan severo e estricto como Mariano Picón Salas llega a decir que Uslar es el hombre más importante en la generación del propio Mariano Picón Salas, formado aparte. Y después esto mismo lo refrenda su amigo de siempre Miguel Otero Silva, quien llegó a decir que Uslar tenía la inteligencia mejor organizada y mejor amoblada del siglo XX venezolano.
Esa fue la frase de Otero Silva, elogio que muy pocas veces uno escucha entre contemporáneos porque entre contemporáneos siempre también las relaciones van a imantarse de envidia, de resquemores. Pues en relación con Uslar, por más que fue un hombre metido en la pelea de su tiempo, era un hombre de su tiempo, vemos que varios de sus contemporáneos en aceras ideológicas distintas a la de él reconocían su inteligencia y sus aportes.
En ese sentido no fue un hombre que no recibió los reconocimientos en vida. Por el contrario, en los últimos años de su vida va a recibir, como dijimos antes, el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos con la novela sobre Juan de Austria.
Y también va a recibir el premio Príncipe de Asturias en España. Para el momento en que él lo recibe, ese premio no lo había recibido ningún venezolano, ninguno. Muy poco tiempo después lo recibe Jesús Soto y un tiempo después lo recibe Jacinto Convit, pero cuando Uslar es reconocido por el Premio Príncipe de Asturias es, en su momento, el primer venezolano en ser reconocido con tan altísima distinción.
Fue candidato al Premio Cervantes durante varias ediciones; siempre se señalaba que podía ganarlo. De hecho, se sabe que estuvo entre los finalistas del Premio Cervantes, pero no lo alcanzó. Allí no corrió con la fortuna que tuvo en otros momentos.
En relación a los premios nacionales, lo obtuvo todos: los Premios Nacionales de Literatura en distintos géneros. Obtuvo reconocimientos infinitos, honoris causa de muchas universidades de Venezuela y del mundo, distinciones de todo tipo. Realmente fue un hombre que, habiendo tenido una vida larga de mucho trabajo, alcanzó el reconocimiento en su tiempo, el reconocimiento a su vida y a su obra.
Y ahí queda su obra para ser leída por los venezolanos de hoy, para ser releída con quienes compartieron su tiempo histórico y para ser revisada una y mil veces y mantenerla viva en el imaginario de Venezuela. Esta fue entonces la faceta de escritor de Arturo Uslar Pietri. La semana anterior revisamos su faceta de hombre público y esperamos haber dado un esbozo lo más completo posible sobre un venezolano prometeico, múltiple, diverso, y que además cubrió tantos años del siglo XX venezolano.
Desde su primera aparición como cuentista en 1928 hasta su muerte en el año 2001, que estaba activo dando entrevistas y con su cabeza en perfectísimas condiciones de lucidez. Les habla Rafael Arráiz Lucca. Me pueden contactar a través del correo electrónico rafaelarraiz arroba hotmail.com o de Facebook. Me acompaña en la producción Meri Sosa y en la dirección técnica Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho. Y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia.