Arquitectos Venezolanos
4 de noviembre de 2019

Arquitectos Venezolanos. Volante, Sanabria, Pietri. Cap 5.

Julio Volante (1920-2004) Tomás Sanabria (1922-2008) Alejandro Pietri (1924-1992)

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Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos. Un programa sobre el país y su historia. Mi certificado de productor nacional independiente 30.720. Hoy continuamos con la serie sobre grandes arquitectos venezolanos.

Este es el quinto programa de esta serie que venimos haciendo y hoy comenzamos con un arquitecto venezolano de origen argentino, me refiero a Julio Volante, que nació en Tucumán, Argentina, en 1920, y falleció en Caracas en el año 2004 a la edad de 84 años. Julio Volante va a desarrollar toda su vida profesional en Venezuela. Su formación ocurre en Buenos Aires y va a llegar a Venezuela en el año 1950. Él estaba haciendo un posgrado en los Estados Unidos, el Centro de Arquitectura de Buenos Aires lo beca y se va para allá; regresa a la Argentina.

Y allí había una situación poco propicia y había conocido a una venezolana, y pues digamos que el afecto por esa venezolana más las posibilidades que presentaba el país lo atrajeron. Y se vino para acá; comienza trabajando en Venezuela con Ibrahim Belutini. Luego, a partir de enero de 1952, crea una empresa, Tezca, con Guillermo Machado Mendoza y luego se separan; sigue avanzando por su propia empresa de arquitectura. A su vez, Volante dio clases en la Universidad Central de Venezuela, en la Facultad de Arquitectura, durante 30 años y desarrolló una vida profesional muy larga, fructífera, que tiene distintas etapas en cuanto a sus colaboradores.

Hay un período donde lo ayuda otro estupendo arquitecto venezolano, Julio Maragal. Por un tiempo Maragal es un colaborador en el taller de Volante y luego, a partir de 1967, se suma Francisco Monaldi, un arquitecto venezolano también de origen argentino, padre por cierto de Francisco Monaldi y Marturé, el experto en temas petroleros de IESA. Y bueno, esta etapa de Volante y Monaldi va a durar muchos años hasta hoy día y por el camino se suma también su hijo Julio Volante Zuluaga a partir de 1976, pero nosotros nos vamos a concentrar exclusivamente en lo hecho con Monaldi. En algunos casos en colaboración tanto con Maragal, una parte, y el grueso con Francisco Monaldi.

Estamos hablando de una obra tanto pública como privada, y tanto de residencias particulares como edificios de oficina, hoteles, hospitales, fábricas, y tenemos una lista de una cantidad de edificaciones que ustedes pueden reconocer tanto en Caracas como en distintos lugares de Venezuela. Comienza con el edificio de la Cámara de Comercio y continúa con un espacio muy conocido hoy en día, que se ha recuperado para la cultura y que probablemente muy poca gente sepa qué es obra de Julio Volante, me refiero a la Concha Acústica de Bello Monte. Eso es diseño de Julio Volante en 1953, es probablemente las primeras obras de Volante en Venezuela. Recordemos que la urbanización Bello Monte la urbanizó Inocente Palacios, que era un amante o melómano absoluto y tenía entre sus proyectos tener un anfiteatro en la urbanización que estaba construyendo.

Y por eso se construye la Concha Acústica de Bello Monte, en esa especie de... ¿cómo pudiéramos llamar eso? Un recodo entre los cerros de Bello Monte. Se crea como una especie de concha allí. En estos días leía que para la interpretación extraordinaria de Julio Restifo de Sofía Ímber el aforo fue de 5 mil personas; esta práctica casi llenó la concha acústica, creo que pueden caber incluso más personas. Estamos hablando de un espacio muy grande cuyo diseño acústico es perfecto porque realmente todo lo que se escucha allí se proyecta extraordinariamente, de modo que tenemos mucho que agradecerle a Volante en este sentido.

Luego construye la fábrica en Bases Venezolanos, en la zona industrial de Valencia; la Casa de Francisco Escanone en la calle Berrizbeitia, El Paraíso. El Hospital Ortopédico Infantil, esa obra extraordinaria de Eugenio Mendoza Goiticoa y sus colaboradores, pues la primera parte del hospital es obra de Julio Volante. La fábrica de helados F, yo no estoy seguro de que exista la actual y si se trata de la actual, allí en la zona industrial que está entre la avenida Libertador y el distribuidor El Ciempiés. El edificio Radio Continente, el Hotel Prado Río en Mérida lo hace en colaboración con Tomás Sanabria; digamos al revés, Volante colabora con Tomás Sanabria en ese hotel tan hermoso como es el Hotel Prado Río.

La fábrica de pinturas Pincó, el Centro Comercial del Este, la casa de Margo Vulton en Margarita; esta es una casa importante al lado de la cueva El Bufón, una casa que está al borde un acantilado donde entra el agua y sale como soplando por los recodos las piedras. Es una casa extraordinariamente conmovedora, es una casa sola al lado de la salina, para que ustedes se ubiquen en la salina de Pampatar; pues esa casa moderna, muy muy moderna, es obra de Julio Volante.

La fábrica de Venepal, la compañía venezolana de cementos en Pertigalete, algún trabajo hacia allí, y las fábricas de Owens-Illinois en Los Guayos; la casa de Ernesto Vallenilla en el hoyo 3 del club Caraballeda. En el litoral central, en el estado Vargas, es una casa muy limpia de vidrio, es una casa muy moderna. Trabaja también en Protinal, diseño de Protinal en algunas facetas. Él mismo se construye la casa en Caraballeda, la casa Volante, y también una casa de Guillermo Machado en Caraballeda; la fábrica de leche en polvo en Machiques. Estas fábricas también las trabaja Volante; los laboratorios Andos en Los Ruices.

La Academia Mérici, que en sus inicios estaba en Altamira, y construyó un colegio en Cerro Verde; el diseño del colegio de la Academia Mérici es de Julio Volante. La casa de Michel Karpio en Valle Arriba, la Casa Pérez Luna en Caraballeda, la Cervecería Nacional en Boleita, la Casa Club del Guataparo Country Club en Valencia, un club muy hermoso que hay allá junto con Julio Maragal. La Kodak de Venezuela, luego la casa de Enrique Mendoza en Caraballeda y la Torre Cavendes.

Aquí trabaja mucho Monaldi también; bueno, esta es una torre muy interesante, valiosa, sobre la avenida Francisco de Miranda al lado de la Torre Menegrande, un edificio por medio con el Centro Plaza. La Torre Cavendes es un edificio verdaderamente precioso. Es obra de Volante y Monaldi, igual que la ampliación del Edificio Menegrande 2, que está allí. Y también algo que probablemente los estudiantes de la Universidad Católica Andrés Bello no sepan, los módulos de la Universidad Católica que tienen esas ventanas que remedan, imitan y emulan el panal de las abejas, eso es de Monaldi y Volante. Todos los edificios del módulo 1, 2, 3, 4, 5; ya las otras construcciones de la Católica no son de Volante y Monaldi, pero ese edificio amplio y generoso en el que estudiamos muchísimos venezolanos es obra de Julio Volante.

También acompañó su vida profesional como arquitecto con la pintura y llegó un momento en que, avanzando la vida, ya sus facultades para el trabajo mermaron y pasó muchos años sin trabajar propiamente como arquitecto; se concentró en la pintura pero ya su oficina. La Oficina de Arquitectura Volante y Monaldi continúa hoy en día, existe con sus hijos y con sus nietos. Y con Monaldi, que es un estupendo arquitecto también, Francisco Monaldi. Bien, esta es la vida y obra de Julio Volante, un arquitecto venezolano de origen argentino que, como ustedes pueden advertir, construyó mucho en Venezuela, le debemos una obra importante.

En la próxima parte del programa vamos a trabajar la vida y obra de Tomás Sanabria, ya regresamos. Bien, para hablar de Tomás Sanabria nos vamos a basar en una obra extraordinaria publicada por la Galería de Arte Nacional. Un catálogo libro se titula Tomás José Sanabria, arquitecto, aproximación a su obra; estamos hablando de una exposición y libro que ocurrió en la Galería de Arte Nacional, en aquel departamento de arquitectura dirigido por William Niño Araque.

Esa es una exposición del año 1995 que produjo este libro extraordinario y yo me voy a basar en lo que diga sobre Tomás Sanabria, la cronología que hicieron Carmen Cecilia Araujo y Mónica Silva Contreras. Es una cronología que va de 1922 a 1995, fecha de la exposición; recordemos que Sanabria fallece unos cuantos años después. Fallece en el 2008.

Lo primero es que, bueno, Sanabria es un caraqueño de una vieja familia venezolana con realizadores importantes en la vida política económica del país en el siglo XIX, y bien, va a formarse en Caracas. Va a estudiar ingeniería en la Universidad Central de Venezuela; antes se ha graduado de bachiller en el liceo Andrés Bello, uno de los mejores liceos que tuvo Caracas. Se va a graduar allí en 1945 y, como les dije, estudia ingeniería civil en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad Central de Venezuela. En esos tiempos de estudiantes, Sanabria trabaja como pasante en la Constructora Vegas y Rodríguez Amengual, y allí tiene una importante experiencia. Cuando termina sus estudios de ingeniero se va a hacer estudios universitarios en la Universidad de Harvard y allí obtiene el título de master en arquitectura en la Escuela de Diseño de Harvard.

De modo que Sanabria es un ingeniero de formación con un master en arquitectura. En esta época, como sabemos, no se podía estudiar arquitectura en Venezuela porque no se había fundado la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela. Muy pronto, al terminar sus estudios y al graduarse allá, pues Sanabria se regresa a su país natal, Venezuela. Y una de las primeras casas que construye es la casa de un pariente, un primo de Enrique Luca: es la Casa Luca en Campo Alegre; hoy en día esa casa no existe pero dentro de la obra de Sanabria es un punto interesante.

Y cuando regresa vuelve a trabajar en la Constructora Vegas y Rodríguez Amengual y pasa a ser profesor en la Cátedra de Arquitectura para Ingenieros en la Escuela de Ingeniería de la Universidad Central de Venezuela. Esa va a ser su primera incursión en el campo de la enseñanza universitaria, una tarea que va a hacer importante en la vida de él porque Sanabria también fue un profesor de muchos años y varias generaciones de arquitectos se formaron con él, ya después en la Facultad de Arquitectura, de la que fue director por cierto. En 1948 revalida su título de arquitecto en la Universidad Central de Venezuela y lo nombran en ese año Director del Departamento de Composición Arquitectónica, de la Escuela de Arquitectura de la Central.

En esos años, en el año 49, viene la etapa en la que él ya deja de trabajar con Rodríguez Amengual y Vegas y forma una compañía, una sociedad, con Diego Carbonell. Esa es la etapa que conocemos como Carbonell y Sanabria Arquitectos. Es una etapa que va de mil novecientos cuarenta y nueve a mil novecientos cincuenta y tres, una etapa relativamente breve pero muy intensa con muchas, muchas obras. Son cuatro años, ¿verdad?

Carbonell era arquitecto graduado en el MIT en 1944. Entre ambos hacen la Casa de Witts en Valencia, estado Carabobo; los De Witts son una familia valenciana de origen alemán. La casa Kazanay de Alfredo Rodríguez Amengual en Altamira, la casa Tocorón, que era su casa, su propia casa, que ahí está en pie, en Altamira, una de las transversales más altas. La Casa Salas en San Bernardino, de Roberto Salas Capriles, es una casa interesante, moderna, y también la primera parte del Colegio San Ignacio.

Es muy interesante para los ignacianos aquí y en el libro se ven los mapas de esa primera parte del Colegio San Ignacio. Estamos hablando de 1950, cuando comienza a construirse el colegio con base en el diseño arquitectónico de Carbonell y Sanabria. La Casa Rodríguez de Raúl Rodríguez en Las Acacias, el edificio de oficinas de la familia Pardo, la casa Schwartz en Altamira. La Casa Cisneros de Diego Cisneros en Los Palos Grandes, el padre de los Cisneros Rendiles. La Casa Ayala en La Castellana, en la avenida principal de La Castellana, y las oficinas de la Hacienda Santa Teresa allá en el estado de Aragua, en El Consejo, la oficina de esa hacienda de la familia Follmer, de Alberto Follmer.

La Casa Veracasa en Altamira y el primer edificio de Electricidad de Caracas en San Bernardino. Este edificio lo diseñan y lo construyen entre 1951 y 1953 Carbonell y Sanabria y ahí está en pie, ahí está en pie el edificio. Hoy en día es la sede de un banco. Bien, ¿qué otras casas de importancia y obras de importancia en sociedad con Diego Carbonell? Bueno, muy particularmente el Grupo Escolar Carlos Delgado Chalbaud en Coche; esto lo hacen Carbonell y Sanabria, y siguen la misma tendencia del Colegio San Ignacio. Allí está en pie el Grupo Escolar Carlos Delgado Chalbaud, diseñado entre 1952 y 1953.

Y después viene esta tercera etapa de Tomás Sanabria solo como arquitecto, y allí uno de los primeros edificios que hace solo es el edificio El Peaje, en la avenida Nueva Granada. Es un edificio de cinco pisos y seguramente quien ha pasado por ahí lo ha visto porque tiene un sello muy particular. También los laboratorios ABOT en Los Cortijos, el Centro Comercial La Florida, que está en pie, es uno de los primeros centros comerciales que se hizo aquí, y en 1954 lo tenemos como encargado de la dirección de la Escuela de Arquitectura, su primer director.

También entre 1954 y 1960 incursiona propiamente en la arquitectura industrial y diseña y construye el central azucarero El Palmar en los valles de Aragua, donde se produce la azúcar Montalván de la familia Follmer. También diseña un pequeño edificio para Electricidad de Caracas en la avenida Nueva Granada. Y entre el año 54 y 56 se construye el Hotel Prado Río, que dijimos en la parte anterior del programa que había desarrollado junto con Julio Volante. Ese es un hotel muy hermoso, ahí está de puertas abiertas, existe, de modo que lleva el sello de Tomás Sanabria realmente, es un hotel muy bello.

El edificio San Carlos también es de Sanabria. Es un pequeño edificio al lado de la bomba Texaco de Las Mercedes, donde han estado librerías como Sota Vento, donde está el Café Olé, donde estuvo la librería Lugar Común. Ese pequeño edificio con un patio muy hermoso, el San Carlos, es un edificio diseñado por Tomás Sanabria. Y en el litoral, en Guanapé, en 1956 construye un edificio para Electricidad de Caracas que es un precioso edificio, que allí está en pie, y uno ve que hay una maestría de Sanabria. Por supuesto, entre el año 1956-57 es el arquitecto del ícono de Caracas, del edificio emblemático de la ciudad, que es el hotel Humboldt.

Con el paisajismo de Roberto Burle Marx y la ingeniería de Oscar Urreistieta, un ingeniero importantísimo... Es un hotel que ellos construyen para el Ministerio de Obras Públicas en tiempos de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, en el pico El Ávila, en Caracas. En la próxima parte del programa continuaremos con vida y obra de Tomás Sanabria, incluso digamos una vez que también la Estación del Teleférico, las áreas públicas, las desarrolla también Sanabria. De modo que no solo es el Humboldt sino la Estación del Teleférico San José, con la colaboración del ingeniero Oscar Urreistieta, entre 1956 y 1958, y entre el 57 y 61 construye el Centro Comercial Mata de Coco, que allí está en pie también.

Allí está en pie la Organización San Marino, enfrente del Centro Comercial Ignacio; ese Centro Comercial Mata de Coco es diseño de Tomás Sanabria. En la próxima parte del programa seguiremos con la obra colosal de este arquitecto venezolano que tanto construyó y diseñó y al que la ciudad de Caracas le debe tanto, ya regresamos. En el programa anterior veníamos listando las obras, algunas, porque no podemos listar la totalidad. Es una obra de unas dimensiones excepcionales en Venezuela, de Tomás Sanabria: el First National City Bank y la torre del edificio que está en pie en Carmelitas es diseño de Sanabria entre 1959 y 1967.

Él está trabajando con el conjunto del Banco Central de Venezuela; primero se construye la Torre Baja y, años después, la Torre Alta, propiamente del Banco Central de Venezuela. También lo vamos a tener trabajando en diseño arquitectónico de fábricas. Las fábricas de Alimentos Haines en San Joaquín, estado Carabobo, es obra de él; la embotelladora de ron Santa Teresa es obra de él; un conjunto de 60 casas pareadas en Montalván que se llama la sección Húzlar y una casa muy hermosa, la casa de Óscar Augusto Machado en San Antonio de los Altos, en la organización La Suiza. Entre 1961 y 71 la diseña Sanabria, así como el edificio sede del INCE en la avenida Nueva Granada; este es un edificio hermoso que todo el que ha pasado por ahí lo tiene muy claro. Y entre el año 62 y 67 se construye y se inaugura la primera etapa, es la sede del Banco Central de Venezuela.

El edificio muy bello, muy bello... Alguna vez yo trabajé en el Banco Central en 1985 y pude disfrutar desde ese edificio propiamente, ¿no? Viene una cuarta etapa y es cuando él se asocia con su hermano, que también es arquitecto, Eduardo José Sanabria. Es una etapa que va a durar unos cuantos años, entre 1963 y 1988, hablamos de 25 años asociado con su hermano Eduardo José Sanabria, arquitecto. Ahí hay una obra también, por supuesto, muy importante y en la segunda etapa, que es la Torre Administrativa del Banco Central de Venezuela, se construye entre 1967 y 1974.

Y un edificio muy particular, que es la sede de la Comandancia General del Ejército de Venezuela en Conejo Blanco, en Caracas, cuyo propietario es el Ministerio de la Defensa; esto se construye entre 1967 y 1971. Y entre 1970 y 1995 se va a desarrollar la parte nueva de la Electricidad de Caracas. Ustedes recuerdan que el primer edificio en 1953 lo había hecho Sanabria, bueno, pues la otra torre, mucho más grande, se construye al lado, hacia el norte, en el mismo terreno, y lleva un sello inconfundible de la obra arquitectónica de Sanabria.

También estos años va a estar trabajando una de sus obras públicas más importantes, que se suma a la importancia del Banco Central de Venezuela, me refiero al Foro Libertador. Allí van a trabajar los hermanos Sanabria entre 1975 y 1995, aunque hay una parte en la que ya Eduardo Sanabria no trabaja. Ese Foro Libertador comprende la sede actual de la Biblioteca Nacional, que se construye entre 1975 y 1982, con esa extraordinaria e entrañable institución venezolana, la Biblioteca Nacional; la Virginia Betancourt Valverde también se construyó al lado. El Archivo General de la Nación, entre 1975 a 1995.

Estas son sus obras públicas, pues algunas de las más importantes. Hay un rediseño también por parte de Sanabria de lo que es propiamente el Foro Libertador, que hay un plan maestro allí donde frente al Panteón se hace una especie de óvalo para espacios ceremoniales. Se atienden las entradas a la Biblioteca Nacional y al Archivo General de la Nación. Enfrente quedaba la Torre Capriles, que era la sede de los periódicos de Miguel Ángel Capriles, y de alguna manera se integra al espacio también, de acuerdo con ese plan maestro del Foro Libertador.

También en 1980 lo tenemos diseñando el Aeropuerto Caracas, que hoy en día se llama Óscar Machado Zuloaga cuando se construye el aeropuerto, allá en Charallave. En 1982 lo tenemos construyendo la casa de retiro Monseñor Ibarra, que es la sede de la Conferencia Episcopal Venezolana en Montalván. De modo como vemos, Sanabria no se detiene y hay una quinta etapa, y es cuando se asocia con Gustavo Torres Benedetti y con su hija, Lolita Sanabria de Pérez Hernández. Se forma Sanabria Arquitectos Asociados en la quinta y última etapa en la vida profesional de Tomás Sanabria.

Aquí hay una parte importantísima, que es la ampliación del conjunto Banco Central de Venezuela. Es lo que está detrás del Banco Central de Venezuela, un edificio con unos muy profundos pisos de estacionamientos, una plaza, y es como la continuación del banco propiamente. En el año 2004, si mi memoria no falla, pero quiero buscarlo para que mi memoria no me juegue malas pasadas, William Niño Araque, Federico Vegas y yo fuimos a entrevistarlo a su casa en El Limón. Sostuvimos una larga conversación con él que recogimos en un cuaderno de conversaciones de la Fundación para la Cultura Urbana, una institución que yo fundé y dirigí durante 10 años.

Y ese cuaderno de conversaciones recoge un diálogo con Tomás Sanabria y otro con Martín Vegas Pacheco, otro arquitecto de la mayor importancia. En ese diálogo Sanabria nos dio respuestas extraordinarias; por supuesto yo voy apenas a citar alguna de las respuestas que nos dio en este diálogo que sostuvimos con Sanabria. En un momento le preguntamos cómo comienza a aparecer la arquitectura en su vida y esta fue la respuesta que nos dio Sanabria, y voy a leerles, es muy hermosa.

"A mí me gustaba más la medicina que la arquitectura porque no tenía idea de lo que era la arquitectura, pero desde hace muchos años para acá para mí no hay profesiones que sean tan similares entre sí como la medicina y la arquitectura. Resulta así como el médico tiene que conocer el sistema humano para poder trabajar. El arquitecto, en todos los casos, tiene que conocer el sistema social para poder trabajar y ambos deben sentirse felices porque están haciendo algo en bien de la humanidad".

"Yo creo que la diferencia entre el artista y el arquitecto es que al artista lo único que le importa es su producto. Y si resuelve que una obra le gusta, pues es una obra de arte, pero si no puede romperla; en cambio la función del arquitecto es utilitaria y su rol no es satisfacerse a sí mismo por más que sea muy agradable lo que haga. Su trabajo es un servicio hacia la sociedad para contribuir con que el ser humano viva mejor, esa es mi forma de ver la arquitectura".

Luego él hace un esfuerzo por todavía precisar más cómo fue que cambió de la medicina a la arquitectura, pero esto, digamos, que sería muy anecdótico referírselos. Lo que sí quería señalarles, este párrafo tan hermoso sobre cómo el arquitecto está al servicio y contribuir con que el ser humano viva mejor, ese sentido humanista de la arquitectura, en la respuesta de Tomás Sanabria, me parece de la mayor pertinencia.

En ese diálogo también le preguntamos sobre la calle y cómo debe ser la relación de la gente con la calle y entonces allí él nos respondió, entre otras cosas, lo siguiente. La calle se ha perdido porque nosotros los arquitectos que deberíamos tener la mística para trabajar como un servicio a la sociedad en el que somos. Lo que queremos es ser los papahupa, no asumimos el rol que realmente nos corresponde y si la calle no existe, es porque nosotros no queremos que exista. Porque si aquí una autoridad urbana pide para darle el permiso a un edificio se tiene de hacer una proposición urbana, pues empezaría a formar un criterio entre los arquitectos, pero no ocurre así, sino yo estoy dentro de mi terrenito y siempre que sea chévere en mi edificio, ahí estoy contento.

¿Cuántos arquitectos somos? Me dicen, aunque me parece muy exagerado, que estamos alrededor de los 20.000 arquitectos, pero supongamos que somos 10 mil, ¿qué estamos haciendo? Esos arquitectos por el ambiente y la calle. La calle es de los buhoneros hoy en día y nosotros no hemos hecho nada más por ella. Aunque estoy convencido de que es nuestro primer factor de responsabilidad. Piense qué interesante este llamado de atención a los arquitectos y su responsabilidad en relación con la calle, en el sentido de que no solo están construyendo un edificio sino que están atendiendo a un entorno. Y pueden incidir en ese entorno urbano donde ellos están proyectando la construcción del edificio.

Bien, esta es la vida y obra de Tomás Sanabria, uno de los más importantes arquitectos venezolanos y junto con Carlos Raúl Villanueva, uno de los arquitectos venezolanos con mayor cantidad y calidad de obra pública en Venezuela. Bueno, empezando por el ícono de la ciudad, el hotel Humboldt, el Foro Libertador y los edificios que forman el Banco Central de Venezuela, también la Biblioteca Nacional y el Archivo General de la Nación. Y quienes hacemos vida académica en la Universidad Metropolitana gozamos del diseño de Sanabria porque la Biblioteca Pedro Grases de la Universidad Metropolitana es diseño también de Tomás Sanabria.

Bien, en la próxima parte del programa continuaremos con nuestro programa, el quinto programa de la serie de arquitectos venezolanos. Ya regresamos. En esta última parte del programa, este quinto programa de la serie de arquitectos venezolanos, vamos a hablar de Alejandro Pietri-Pietri, que nace en Caracas, en 1924, y fallece también en Caracas, en 1992, a la edad de 68 años. Tiene una obra curiosa, no es demasiado voluminosa, pero que ha llamado mucho la atención de los conocedores de la arquitectura. De hecho, en el Diccionario de Artes Visuales Venezolanas, publicado por la Galería de Arte Nacional del año 1984 con una separata sobre arquitectura, Niño Araque lo incluye por más que su obra fue, si se quiere, breve, pero lo hace por las singularidades de sus obras y allí, por ejemplo...

Vamos a señalar algunas de ellas. Lo primero a advertir es que estudia, ya es de los que estudian en Venezuela: estudia arquitectura en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central. Se graduó en 1955. Tiene establecidos unos vínculos muy particulares con profesores de su tiempo como José Miguel Galia, Jorge Romero o Andrés Vegas. Carlos Raúl Villanueva, según dice Niño Araque, y en la cronología de sus obras vamos a tener el pabellón de Venezuela en una feria en Bogotá, en el año 56.

El pabellón de Venezuela en una feria en Santo Domingo del año 57 y aquí empiezan sus obras públicas, pocas, pero algunas: la Estación Maripérez y Punta de Mulatos del teleférico de Caracas, que sube al cerro El Ávila y bajaba a La Guaira, las estaciones en las dos puntas, la de Maripérez y la de Punta de Mulatos, en el litoral, son obra de Alejandro Pietri. También lo es un edificio muy particular que yo lo veía con frecuencia en mi infancia, en El Paraíso, que es el edificio Los Morochos, en la avenida principal del Pinar, en El Paraíso. Cualquiera que haya pasado o viva por allí, esa es la avenida donde está la Iglesia de La Coromoto, en El Paraíso.

Es un edificio muy particular, cómo escribirlo, pues no hay manera de ignorarlo, y eso es un poco la característica de las obras de Alejandro Pietri. Es una edificación que está sustentada sobre una sola columna y todo es como una retícula de pequeños espacios cuadrangulares. Allí vivía un amigo muy querido con quien estudiaba el bachillerato, ahí está el edificio, es una singularidad en la zona. Lo mismo ocurre con el Edificio Parcaveniu en la urbanización Los Palos Grandes, en la avenida Santiago de León, y con el edificio Valencia, en la avenida principal de La Carlota, en el cruce con la Francisco de Miranda. Son edificios que llevan su sello muy particularmente, según los conocedores.

El hotel El Escorial en la calle, el colegio en la urbanización San Antonio, en Sabana Grande. También lo fue, porque esta casa creo que desapareció con el deslave de Vargas, que es la casa del platillo volador en la urbanización Los Corales, en el litoral. Era una casa que imitaba, que recogía, que interpretaba la forma de un platillo volador, al menos hasta como se conocían en aquel entonces; estamos hablando de una obra de los años 60. Yo recuerdo de niño haber ido expresamente a ver esta casa porque era algo totalmente inusual que una casa fuese un platillo volador y tenía que ser de Alejandro Pietri.

Tengo la impresión, no puedo asegurar, que esta casa fue arrasada por el desbordamiento de la quebrada San Julián en el deslave de Vargas y me están haciendo señas que me dicen que sí esa casa desapareció, es lamentable. También el conjunto residencial La Palmita en San Bernardino, la Quinta Jirajara en la avenida Circunvalación del Sol, en la organización Santa Paula, y la quinta La Margarita al final de la avenida Chivacoa en San Román, y lo mismo la quinta Ave María en la avenida Chivacoa, en San Román.

Son casas y edificaciones muy particulares. Yo tengo la impresión de que recogen como formas medievales, pero también formas oníricas, dentro de un espíritu absolutamente libre y arbitrario, si cabe el adjetivo, con que Alejandro Pietri desarrollaba su arquitectura. Creo que es una singularidad en la historia de la arquitectura venezolana; claro, quizás esta particularidad condujo, digo yo, quizás condujo a que su obra fuese muy breve porque muy pocos contratistas de las obras de él se animaban a estas construcciones tan particulares. Realmente, tener una casa es un platillo volador, se necesita que los propietarios en la casa tengan una mentalidad abierta, por decir lo menos.

Bien, hasta aquí Alejandro Pietri. En este programa hemos trabajado la obra de Julio Volante, Tomás Sanabria y en este recodo final de Alejandro Pietri. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, y en la dirección técnica Fernando Camacho y Mauricio Cali. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarais@hotmail.com y me consiguen en Twitter @rafaelarraiz. Bien, este es el quinto programa de esta serie de arquitectos. La verdad que nos estamos dando un gusto porque además la obra arquitectónica es un recorrido por la ciudad y el país reconociendo las obras que han hecho estos grandes arquitectos venezolanos, a quienes tanto le debemos en la construcción civil de la patria, sobre todo en la construcción urbana y arquitectónica.

Hasta nuestro próximo encuentro.

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