Rómulo Betancourt. Presidente de la República (1945-1947 y 1959-1964) Cap 2

Uno de los personajes centrales de nuestra historia.

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Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Hoy continuamos con la segunda parte del programa que iniciamos la semana pasada sobre la vida y obra de Rómulo Betancourt. En el programa anterior quedamos en la Constitución Nacional de 1947, aquella que consagra las elecciones universales, directas y secretas, y elimina las elecciones indirectas para todo cargo de elección popular. Así fue como se incorporó la mujer a la vida política venezolana en igualdad de condiciones.

Esta Constitución del 47 mantiene el período presidencial en cinco años sin reelección inmediata y, con base en esa Constitución, es que se convocan a las elecciones presidenciales y parlamentarias de 1947 que veremos luego. Antes, detengámonos en la creación de la Corporación Venezolana de Fomento, inspirada por la necesidad de buscar mayores posibilidades de desarrollo económico para Venezuela, ya que este era uno de los nortes en la Junta Revolucionaria de Gobierno presidida por Betancourt. Esta Corporación Venezolana de Fomento se crea el 29 de mayo de 1946 y sustituye a la Junta de Fomento de la Producción Nacional que había creado Isaías Medina Angarita en 1944.

La CVF va a instrumentar en Venezuela lo que después la CEPAL, la Comisión Económica para América Latina de la Organización de las Naciones Unidas, denominó industrialización por sustitución de importaciones, mejor conocida como la ISI. En otras palabras, Venezuela requería diversificar su economía, que para 1946 ya era mayoritariamente petrolera, y para diversificarla la CVF establecería los mecanismos de otorgamiento de créditos a la empresa privada que quisiera desarrollar la agricultura, la cría, la industria y la minería, como rezaba precisamente el decreto de creación de la CVF. Mientras tanto el Estado se reserva para sí mismo, voy a citar, “la promoción de empresas de utilidad pública cuyo volumen o características no sean posibles o halagadoras para el inversionista particular”. Un mundo muy distinto al de nuestros tiempos, por supuesto.

Esta política de industrialización por sustitución de importaciones va a tener vigencia en Venezuela y en distintos grados de intensidad hasta 1989, cuando con el comienzo del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez se desmonta el esquema arancelario y de subsidios, todo el esquema de protección de la industria venezolana; se levantan todas las restricciones a los productos importados y se abre al libre mercado. Hay que señalar que Venezuela crea la Corporación Venezolana de Fomento antes de que la CEPAL diseñara esta política para América Latina. En honor a la verdad, más que la CEPAL fue el economista argentino Raúl Prebisch, que trabajaba para la CEPAL. Muy bien, entonces llegamos a las elecciones de 1947, esos comicios tienen lugar el 14 de diciembre y Rómulo Gallegos, el candidato de Acción Democrática, gana con el 74,47% de los votos.

Ningún otro presidente en la historia venezolana ha ganado con un porcentaje como este. Ningún otro, nadie ha sacado el 74,47%. En segundo lugar llega Rafael Caldera con 22,40% de los votos y en tercer lugar el candidato del Partido Comunista de Venezuela, Gustavo Machado, con 3,12% de los sufragios. Era la primera vez en toda nuestra historia republicana que tenían lugar unas elecciones universales para elegir presidente de la República.

No fue la primera vez en que ocurrieron elecciones directas, porque las primeras elecciones directas ocurrieron en abril de 1860, cuando elegimos los venezolanos a Manuel Felipe de Tovar. De modo que Gallegos, el maestro, y muchos integrantes de la generación del 28 llegan a la Presidencia de la República y los integrantes de la Junta Revolucionaria cumplen aquel decreto que señalamos en el programa anterior, según el cual ninguno de ellos podía presentarse como candidato a la Presidencia de la República. Eso dejó el camino abierto y unánime para la escogencia de Rómulo Gallegos dentro de las filas de Acción Democrática.

Sin embargo, este hombre que fue electo con el 74,47% de los votos sufre un golpe militar el 24 de noviembre de 1948 y esto significó para Rómulo Betancourt el inicio de su más largo exilio. Este es un exilio de 10 años. Betancourt va a regresar a Venezuela en 1958 después del 23 de enero.

En Nueva York, en enero, días antes de los sucesos del 23, se reúnen Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba y Rafael Caldera con el objeto de establecer un diálogo en torno a los errores del pasado y la posibilidad de no cometer esos errores vinculados con el sectarismo en el futuro. Y allí es donde va a... este va a ser el prólogo del Pacto de Punto Fijo que se firma en octubre de 1958. El prólogo serán estas reuniones en Nueva York. Entonces era evidente que si los partidos políticos representados por estos tres líderes no se ponían de acuerdo en torno a un programa mínimo, la supervivencia de cualquier ensayo democrático estaría comprometida por el factor militar.

De hecho, los alzamientos de Castro León y Moncada Vidal vinieron a confirmar en 1958 los temores que ellos tuvieron en Nueva York y que razonablemente los condujeron a la firma del Pacto de Punto Fijo. Betancourt le propuso a Caldera y Villalba firmar este pacto con miras a diseñar un programa de gobierno común e integrar un gobierno de coalición de las tres fuerzas políticas. Como todos ustedes saben, pero se los recuerdo, el pacto se denomina de Puntofijo porque los periodistas comenzaron a llamarlo así, porque la casa donde ocurrieron las deliberaciones fue la casa de Rafael Caldera, que se llamaba Punto Fijo.

Y no se escribe Punto Fijo separado como el pueblo o la ciudad, perdón, falconiana, sino Puntofijo corrido, porque para Caldera su casa era el punto fijo, un político está toda su vida en movimiento y el Punto Fijo es la casa donde está la familia. Por eso se llamaba su casa así. Ese pacto se va a firmar el 31 de octubre de 1958 y va a estar firmado por Rómulo Betancourt, Raúl Leoni y Gonzalo Barrios por Acción Democrática; Jóvito Villalba, Ignacio Luis Arcaya y Manuel López Rivas por URD; Rafael Caldera, Pedro del Corral y Lorenzo Fernández por Copei.

Se comprometen a respetar el resultado electoral, fuese el que fuese, a gobernar en conjunto sobre la base del programa mínimo común suscrito y sin desmedro de las singularidades de cada uno de los partidos firmantes. El pacto apuntaba hacia la creación de una democracia representativa con un sistema de partidos políticos estable y una especificidad profesional del rol de las fuerzas armadas en la sociedad venezolana. Aquí se abre una discusión importante e interesante: la no participación del Partido Comunista de Venezuela en el Pacto de Punto Fijo.

Algunos comunistas afirman que no fueron incluidos, que no fueron invitados, mientras las fuerzas integrantes del pacto señalan que era difícil un partido político integrante de la llamada órbita soviética formar parte de acuerdo para instaurar una democracia representativa, sobre todo si en la URSS, en la Unión Soviética y en todos los países aliados regía un sistema de partido único sin libertad de prensa y sin libertades políticas y económicas. De modo que estas son las dos líneas argumentales. Las dos pueden tener razón, las dos pueden ser verdad y el resultado final es la exclusión de la izquierda prosoviética del acuerdo político de Punto Fijo.

Además, Betancourt durante su campaña electoral dejó muy claro que no gobernaría en alianza con el Partido Comunista venezolano. ¿Cómo fueron esas elecciones de 1958 que ganó Rómulo Betancourt? Pues él obtiene el 49,18% de los votos. Wolfgang Larrazábal el 34,59%, Caldera el 16,19%.

Acción Democrática obtenía el 49,45% de los votos, prácticamente idéntica a la votación de Betancourt. URD el 26,75%, que fue las fuerzas fundamentales que apoyó a Larrazábal, y COPEI el 15,20%. Y el Partido Comunista de Venezuela el 6,23%. De modo que esos son los resultados de las elecciones en 1958.

Betancourt utiliza el mes de enero para componer su gabinete ejecutivo, una tarea difícil porque tenía que incluir a miembros de los tres partidos firmantes, Acción Democrática, COPEI y URD. Y le toca recibir la visita de Fidel Castro, que había entrado triunfante a La Habana el 1.º de enero, una vez que el dictador de entonces, Fulgencio Batista, abandona el poder y se va. Fidel Castro viene en los días que Venezuela celebraba el primer aniversario del 23 de enero de 1958. La visita de Castro y la exclusión del PCV del Pacto de Punto Fijo van a fijarle un camino a la izquierda en el futuro inmediato.

La lucha armada que emprendió Castro en Cuba pasó a ser la inspiración de un sector de la izquierda venezolana. Pero esto lo vamos a ver en la próxima parte del programa, ya regresamos. Rómulo Betancourt Bello asume la Presidencia de la República el 13 de febrero de 1959, fue electo para el quinquenio 59-64. Antes de la asunción de Betancourt, el Congreso Nacional presidido por Raúl Leoni ordena la creación, el 28 de enero, de la Comisión Especial encargada de redactar el proyecto de Constitución Nacional que sería sometido a consideración de las cámaras legislativas.

Este segundo gobierno de Betancourt se va a caracterizar por haber sobrevivido los intentos de derrocarlo, tanto por parte de la derecha como de la izquierda. La estructuración del gabinete ejecutivo de acuerdo con los firmantes del Pacto de Punto Fijo expresaba claramente el énfasis que AD colocaba en determinados aspectos de la vida nacional. El ministro de Relaciones Interiores será Luis Augusto Dubuc, el ministro de Minas e Hidrocarburos, Juan Pablo Pérez Alfonso, y la Secretaría General de la Presidencia de la República, Ramón J. Velázquez, a quien Betancourt había escogido para tender puentes entre el sector de la vida nacional que lo enfrentaba y el gobierno que presidía; esto lo confesó muy claramente el doctor Velázquez en diversas entrevistas.

No solo hubo que enfrentar las intentonas de golpe militar, sino también las divisiones internas de Acción Democrática. La primera de estas divisiones va a suceder en 1960, cuando los jóvenes de su partido fundan el MIR, Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Allí estarán Domingo Alberto Rangel, Simón Sáez Mérida, Jorge D'Agger, Moisés Molero, Cúmercindo Rodríguez, Héctor Pérez Marcano y Américo Martín, entre otros. Y a la par de ese proceso de división del partido, el general Castro León, en alianza con Moncada Vidal, intenta otra vez alcanzar el poder por la vía de las armas; ya lo habían intentado en 1958.

Esta vez se proponen tomar el cuartel de San Cristóbal, penetrando en Venezuela desde el territorio colombiano, pero el intento fracasa. El otro acontecimiento de la mayor gravedad fue el 24 de junio de 1959 cuando Betancourt es víctima de un atentado en el paseo Los Próceres en Caracas: una bomba estalla muy cerca del vehículo que lo transportaba. Lamentablemente fallece el jefe de la Casa Militar, el coronel Armas Pérez, mientras Betancourt sufre quemaduras en las manos y pérdida sensible de parte de la audición.

El gobierno de Betancourt busca pruebas afanosamente que apuntaran hacia el autor intelectual del atentado, y todo indica que fue el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, alias Chapita. Y el gobierno lo acusa formalmente, instando a la Organización de Estados Americanos para que se pronuncie sobre este particular. Por cierto, en esa misma organización, en agosto de ese año, tienen lugar las reuniones en relación con el tema de la Declaración de San José. Esto va a concretarse tiempo después, cuando el canciller Ignacio Luis Arcaya, integrante del URD, se niega a firmar la Declaración de San José en la que se señalaba indirectamente a Cuba por el sostenimiento de relaciones con la Unión Soviética.

Ya que Arcaya se niega, firma Marcos Falcón Briceño en nombre de Venezuela. Arcaya regresa y Falcón es nombrado canciller en sustitución de Arcaya. El 17 de noviembre de 1960 URD abandona el gobierno por este hecho y se deshace la composición tripartita del Pacto de Punto Fijo. De modo que, en sentido estricto, el pacto duró hasta ese día, porque quedan gobernando Acción Democrática y Copei; URD se sale del Pacto de Punto Fijo.

Hay que señalar que URD no era un partido monolítico y había un sector de izquierda, un sector más de centro, y en esta decisión se impuso el sector de izquierda, entre otros, formado por Arcaya, Luis Miquilena o José Vicente Rangel, que veían este hecho en relación con Cuba como inaceptable para ellos. Por eso URD decide salirse del Pacto de Punto Fijo; un sector de ese partido pasa a la oposición y otro mantiene una posición menos beligerante. Pero el pacto, en estricto sentido, en su naturaleza tripartita, deja de funcionar muy pronto, el 17 de noviembre de 1960.

De ese año también es un hecho de la mayor importancia en el que ha participado Venezuela y es que el 14 de septiembre se crea la OPEP, Organización de Países Exportadores de Petróleo, en Bagdad, Irak. El presidente de la delegación venezolana es el ministro de Minas e Hidrocarburos, Juan Pablo Pérez Alfonso. Esta es la única organización de importancia internacional en que Venezuela ha participado desde el comienzo; más aún, podría decirse que es una iniciativa venezolana. La creación de la OPEP es respaldada por otros países del Medio Oriente, muy en particular Irak y también Arabia Saudita.

El año siguiente, 1961, es el año en que durante ese segundo gobierno de Betancourt se promulga la nueva Constitución Nacional. Esa Constitución del 61 recoge muchas de las disposiciones y el espíritu que tenía la Constitución de 1947, proclama la democracia representativa. Ratifica, digamos, los períodos presidenciales en cinco años, la elección directa, universal y secreta, sin reelección inmediata, pero fijando la posibilidad para diez años después del abandono del cargo. Siempre me he preguntado si esto fue lo correcto, me inclino a pensar que no, ya que los presidentes en Venezuela en el marco de la Constitución del 61 no pasaban a retiro sino que empezaba su campaña al día siguiente de abandonar el poder.

Pasan 10 años en campaña. Me pregunto en qué contribuyó esto al relevo generacional, ¿en qué contribuyó eso a la renovación de la dirigencia de los partidos políticos? Pienso que la respuesta es que nada. Por otra parte, más allá de este señalamiento, la Constitución de 1961 será la de más larga duración en nuestra historia: 38 años de vigencia. Quizás la que le sigue es la de 1830, y tiene vigencia hasta 1857, son 27 años; bueno, a esta Constitución, como sabemos, la va a sustituir la Constitución de 1999.

Las sublevaciones militares no cesan para Betancourt, en 1961 seguimos en eso y el 20 de febrero el coronel Edicto Ramírez se levanta en la Academia Militar e intenta tomar el Palacio de Miraflores, cosa que no alcanza a materializar. El 25 de junio se alzan un conjunto de oficiales en Barcelona, eso se llamó el Barcelonazo, tampoco tuvieron éxito. En ese momento es entonces cuando el Congreso del Partido Comunista de Venezuela decide enfrentar al gobierno por el camino de las armas, rechazando el rumbo electoral. Entonces comienzan a prepararse para la clandestinidad y la lucha armada.

En julio el presidente Betancourt inaugura la ciudad nueva, Ciudad Guayana, una urbe compuesta por Puerto Ordaz y San Félix, y diseñada con la asistencia del MIT bajo modernas concepciones urbanísticas. Este proceso lo llevó adelante el presidente de la Corporación Venezolana de Guayana, el entonces general Rafael Alfonso Ravard. Todo esto está ocurriendo en 1961 y también las tensiones con Cuba llegan a un límite importante, al punto que Venezuela rompe relaciones con la isla en noviembre de 1961. Esto lo hace Betancourt invocando la llamada doctrina Betancourt; esa doctrina pautaba que Venezuela no reconocía gobiernos que no hubiesen sido producto de elecciones democráticas.

Es una doctrina poderosa que buscaba aislar a los gobiernos de facto, como el de Trujillo y ahora el de Fidel Castro. Esa doctrina, muy en boga y discutida en su tiempo, fue modificada por Venezuela con el primer gobierno de Rafael Caldera en 1969. Caldera tenía un argumento de peso y es que había un altísimo número de dictaduras militares en el continente americano y, si la doctrina buscaba aislar a los países que padecían dictaduras militares, lo que estaba ocurriendo era lo contrario. Venezuela era casi una isla rodeada de dictaduras militares en varios países; digamos, ese fue el argumento de Caldera para no seguir implementando la llamada doctrina Betancourt.

Las evidencias, por otra parte, de la participación de militantes del Partido Comunista de Venezuela y del MIR en la lucha armada conducen a que el gobierno prohíba las actividades de ambos partidos en el país. Y se suman otros hechos de fuerza, en mayo y en junio. En mayo, el Carupanazo: la Infantería de Marina y la Guardia Nacional acantonadas en la ciudad oriental de Carúpano se sublevan, que finalmente el gobierno sofoca la insurrección. Y luego el 2 de junio, estamos siempre en 1961, la base naval de Puerto Cabello también se alza.

Esto de Puerto Cabello fue más grande que lo de Carúpano y el Carupanazo, y lo de Puerto Cabello se conoció como el Porteñazo. En Puerto Cabello el encontronazo produjo 400 muertos y 700 heridos, son unas cifras verdaderamente dramáticas. Bueno, la violencia no cesa y en 1963 le toca a Betancourt enfrentar el asalto al Museo de Bellas Artes y el secuestro de obras de la exposición francesa, por parte de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional, la FALN, que era como se llamaba a la guerrilla venezolana.

A su vez la FALN secuestra el buque Anzoátegui y se lo llevan a Brasil. Y también la guerrilla, en septiembre, asalta al tren de El Encanto en Los Teques, un hecho que produce un estremecimiento en la opinión pública, ya que no se respetaron a los civiles en aquel asalto. Como vemos, el gobierno de Betancourt enfrenta fuego cruzado y naturalmente arrecia la represión en contra de los diputados del MIR y el PCV, y pasan a estar a las órdenes de los tribunales militares. La izquierda, ante el proceso eleccionario de diciembre de 1963, llama a la abstención.

Deciden no participar y continuar con la lucha armada. En la próxima parte del programa seguiremos viendo estos hechos asombrosos del segundo gobierno de Rómulo Betancourt. Ya regresamos. Seguimos con el segundo gobierno de Rómulo Betancourt en 1963, el proceso de extradición en contra de Marcos Pérez Jiménez se materializa en agosto y el exdictador venezolano es hecho preso por orden de un tribunal norteamericano en la Florida, en Coral Gables, si mal no recuerdo. Y Pérez Jiménez es extraditado a Venezuela a cumplir condena por delitos de peculado; lo internan en la penitenciaría de San Juan de los Morros.

El proceso dura varios años y es sentenciado en 1968 a cuatro años de cárcel, por los delitos que se le imputaban, que eran todos vinculados con el peculado. No se consiguieron pruebas para otros delitos, de modo que cuando es sentenciado ya había cumplido la pena y es liberado inmediatamente. Se va a vivir a España y vive en España desde 1968 hasta la fecha de su muerte, en el año 2001. Por allá peregrinarían unos cuantos políticos venezolanos buscando su apoyo, algo verdaderamente vergonzoso, pero así fue.

Las elecciones de 1963 arrojan el resultado de la victoria de Raúl Leoni, que gana con el 32,80% de los votos. Se reduce el caudal electoral de Acción Democrática y pierde cerca del 16%. El poder siempre desgasta. Caldera obtiene el 20,19%, Jóvito Villalba 17,50%, Arturo Uslar Pietri el 16,8%, Larrazábal 9,43% y Raúl Ramos Jiménez, una disidencia de Acción Democrática, 2,29%. Betancourt le entrega el gobierno a su entrañable amigo, compañero de todas las luchas, y se va a vivir a Europa.

Ahora, por primera vez ya no se va por razones de persecución política, no se va en un exilio sino que se va a vivir allá, a separarse de la vida política venezolana diaria. Pasa un tiempo en Nápoles y luego se establece en Berna, en Suiza, donde transcurre la mayor parte de su vida europea. Betancourt regresa definitivamente a Venezuela en 1972, lo que nos indica que estuvo nueve años en Europa entre estos dos países, dedicado a la lectura y a la redacción de unas memorias que lamentablemente no terminó, y a recibir a venezolanos que iban a visitarlo, a los diálogos políticos con gente que lo visitaba allá en Berna. Y bueno, ya estaba viviendo con su segunda esposa, Renée Harman Vizzo.

Su primera esposa, Carmen Valverde, con quien tuvo su única hija, Virginia Betancourt-Valverde, nuestra amiga y presidenta de la Biblioteca Nacional, donde desarrolló una obra que todos los venezolanos recordamos con entusiasmo y el mayor reconocimiento. Betancourt entonces regresa a Venezuela definitivamente en 1972, y ahí apoya con todos los hierros a su pupilo Carlos Andrés Pérez, que es el candidato de Acción Democrática para las elecciones de 1973. Muy pronto, el gobierno de Pérez y Betancourt van a tener unas diferencias insalvables y se va produciendo una separación, un distanciamiento entre Betancourt y Carlos Andrés Pérez. Hasta el punto en que al final ya del gobierno de Pérez la relación está prácticamente rota.

Lo que está en el medio son las acusaciones de corrupción contra el gobierno de Pérez y Betancourt; si algo lo caracterizó durante toda su vida política fue la intransigencia ante lo que él llamaba el peculado, que era como se solía llamar entonces a la corrupción administrativa, del enriquecimiento ilícito. Betancourt por su parte va a comenzar a escribir estas memorias, viaja con alguna frecuencia aunque ya está radicado en su casa Pacaerigua, la urbanización Altamira en Caracas, pero con alguna frecuencia viaja y va tomando nota para sus memorias. Recibe a cuanto personaje del mundo pasa por Venezuela y pide saludar a Betancourt; pues Betancourt lo recibe. Abundan las fotografías de la prensa o visitas de Felipe González, por ponerles un ejemplo, ese gran líder de la socialdemocracia española que sentía un respeto sagrado por Betancourt y que lo visitaba con alguna frecuencia cuando venía a Venezuela.

En cuanto a la personalidad de Betancourt hay que señalar además la importancia que para él tenía el conocimiento histórico. Esto lo juzgó con mayor importancia, porque advierto con preocupación y dolor cómo muchos líderes políticos juveniles venezolanos desconocen la historia de su país y América Latina, y esto es un anatema. Es imposible para un líder político no conocer la historia del país donde trabaja, donde se desarrolla su vida política. La prueba de eso que estoy diciendo es el mismo Betancourt: aclara que él leyó íntegra la Historia Contemporánea de Venezuela, de Francisco González Guinán.

Estamos hablando de 14 volúmenes y que él lee esa historia completa disciplinadamente en la Biblioteca Nacional de San José en Costa Rica durante su exilio allá en Centroamérica. Y sobre este particular de Betancourt y el conocimiento histórico, voy a citarles algo que apunta un gran venezolano como fue Blas Bruni Celli: “dice el doctor Bruni: ha sido su conocimiento en nuestra historia política, conocimiento asimilado con una rara perspicacia y una especial penetración en lo que podríamos llamar la idiosincrasia del país, lo que ha dilatado y ampliado su mundo y su experiencia de estadista. Y por ello han sobrepasado con siglos las vivencias de los que pudieran ser solo las experiencias de una existencia individual, porque precisamente esa es la importancia que como disciplina tiene la historia y por tal debe conocer todo político que estime seriamente sus tareas”. Este párrafo del doctor Bruni debería estar en las billeteras o bolsillos de todos los dirigentes políticos venezolanos.

De modo que es evidente, no puede ser igual un político que abraza la vida política con lecturas de historia que otro que jamás ha tomado un libro entre sus manos o que, si lo ha hecho, los lee desde un castillo inexpugnable de prejuicios ideológicos, porque tampoco sirve leer sin comprender, por supuesto. Este hiperdesarrollo del sentido histórico que tenía Betancourt lo lleva permanentemente a reflexionar sobre eso. Por eso quizás llevaba un archivo detallado y le consagraba horas de sus últimos años a la redacción de sus memorias, que lamentablemente su muerte dejó en suspenso para siempre.

De su obra pública refería el expresidente Ramón J. Velázquez un esclarecedor ensayo que consideraba lo siguiente. Voy a citar: “el hecho político más importante del siglo XX venezolano lo constituye la organización del pueblo en partidos y en sindicatos, pues son las dos fuerzas indispensables para asegurar al país el orden democrático”, esto decía Velázquez. También recordaba Velázquez que Betancourt alguna vez afirmó lo siguiente: “ante la historia concedía relación a su condición de fundador de un partido político que a la categoría de presidente”. Esto lo dijo muchas veces Betancourt. Él se sentía más orgulloso de haber fundado Acción Democrática que del hecho de haber sido presidente de la República en dos oportunidades.

De manera que solo un político con esta altísima conciencia histórica puede escribir una obra de magnitud y densidad: Venezuela, política y petróleo, uno de los libros de comprensión del país más valioso que se haya escrito por algún expresidente venezolano. Realmente uno pasa revista a los presidentes de Venezuela que hayan escrito. Por supuesto Simón Bolívar, por supuesto la autobiografía del general Páez, que es valiosísima. ¿Qué más podemos? Caldera escribió libros de importancia, por supuesto, Betancourt; hay un testimonio de Isaías Medina Angarita muy valioso; el general López Contreras escribió unos cuantos libros de importancia, pero no son muchos.

Por supuesto Gómez no escribió ni una letra, Cipriano Castro tampoco, y en el siglo XIX más allá de los que le cité... ah bueno, por supuesto el doctor José María Vargas, pero estamos hablando ya de uno de los grandes venezolanos de todos los tiempos. De modo que Venezuela, política y petróleo va a ser un libro importante; yo me atrevería a decir que es un clásico del ensayo político venezolano, pero de él hablaremos con más detenimiento en la última parte del programa. Ya regresamos.

Decíamos en la parte anterior del programa que nos referiríamos ahora a la intrahistoria de Venezuela, política y petróleo. Betancourt confesaba que la primera versión de su libro databa de 1937-1939, pero en esa oportunidad no pudo publicarse. Felizmente así fue, porque si la publica en ese momento la obra pues no incluiría su experiencia del año 45-47 al frente de los destinos del país y, en consecuencia, del petróleo. Y también él revelaba que la nueva redacción de su libro tuvo lugar, en ese largo exilio de 1948 a 1958, y ese exilio comprende las ciudades de Washington, La Habana, San José de Costa Rica y San Juan de Puerto Rico.

Allí fue donde concluyó el libro, revelaba él que un amigo le prestó una casa frente al mar. Ahí estaban los dos escoltas que le había asignado el gobernador de la isla, Luis Muñoz Marín, que era su amigo, y un perro fiel que tenía Betancourt. Y allí durante meses estuvo tecleando en la máquina de escribir y lo concluye en abril de 1956. Así se lo confirma, en una carta a su amigo Ricardo Montilla, le pide a Montilla que le lleve el manuscrito a Alejandro Orfila Reynal, que era el director general de esa gran editorial mexicana, el Fondo de Cultura Económica de México.

Bueno, es obvio que Venezuela, política y petróleo es uno de los ensayos de historia política más importantes que se ha escrito en Venezuela y que ha escrito un primer magistrado, además, que tiene un valor adicional: el que habla es parte importante en el tema. Por eso no podemos decir que se trata de un libro de un historiador porque no lo es, porque además Betancourt toma partido permanentemente a favor de sus tesis con afán o ímpetu, porque Betancourt era un hombre impetuoso, de eso no cabe la menor duda. La estructura del libro es afín en trabajo historiográfico, pero la perspectiva de polemista que tiene Betancourt por naturaleza lo aleja de las distancias propias del historiador y además habla un protagonista que está defendiendo su versión de los hechos con mucho fervor.

Sin embargo, la versión de los hechos la defiende con fuentes documentales y argumentos; allí sí trabaja como un historiador, digamos así, no es que deja en el aire sus opiniones sino que las respalda con fuentes documentales. Hay otra faceta también interesante en Betancourt, más allá de su libro, que es la de su abundantísima obra epistolar. Son miles de cartas las que escribió Betancourt en sus 73 años de vida. Recordemos que Betancourt nació el 22 de febrero de 1908 y de sus 73 años casi 20 los vivió en el exilio, de modo que la comunicación en aquel tiempo era por carta.

No existía WhatsApp ni internet, sino que forzosamente eran cartas que iban y venían. Los exilios de Betancourt fueron tres: uno del 28 al 36 en Barranquilla, otro del 39 al 40 en Chile y el más largo de 1948 a 1958, que antes referimos las ciudades del mundo donde vivió. El número de cartas en los tres exilios suma una cifra bastante alta. La actividad de Betancourt en su tercer exilio fue vertiginosa: dictaba conferencias, viajaba, ofrecía declaraciones, escribía el libro Venezuela, política y petróleo.

Y se le van muriendo los amigos también, porque muere Balmoré Rodríguez; en el exilio muere Andrés Eloy Blanco en México, aquí en un accidente automovilístico; muere Leonardo Ruiz Pineda asesinado por la dictadura de Pérez Jiménez; muere en la cárcel Alberto Carnevali. De modo que son muchas las pérdidas que va a tener Betancourt mientras está en su tercer exilio. Decíamos que después de su regreso a Venezuela, Betancourt viaja, organiza sus papeles y estando en Nueva York el 28 de septiembre de 1981, lamentablemente le da un derrame cerebral.

Era un hombre para nuestros tiempos joven, porque 73 años hoy en día digamos que razonablemente le hubieran podido quedar unos cuantos años más. Incluso en la época en que murió, 73 años era un anciano pero tampoco de avanzadísima edad. De modo que la mezquindad y su salud repercutieron muy negativamente, las persecuciones políticas, los exilios, las precariedades económicas que tuvo muchas, el atentado a Los Próceres que casi le quita la vida, etcétera. Finalmente, como les decía, muere a los 73 años en Nueva York y concluye así la vida de uno de los políticos más importantes de la historia republicana venezolana.

De eso no cabe la menor duda. Bueno, hasta aquí este venezolano dedicado a Rómulo Betancourt Bello, ese extraordinario civil de nuestro país. Y habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca, y esto es Venezolanos, su programa sobre el país y su historia. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Víctor Hugo Rodríguez. En la dirección técnica, Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter arroba rafaelarraiz. Ha sido un gusto hablar para ustedes, hasta nuestro próximo encuentro.

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