Excepcionales
14 de abril de 2020

Excepcionales. Cap 13 y último. Eugenio Mendoza Goiticoa

Eugenio Mendoza Goiticoa. Paradigmático empresario y filántropo venezolano.

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Rafael Arráiz Lucca. Celebramos, alegremente, a un extraordinario empresario venezolano, una suerte de emblema del empresariado nacional, que fue Eugenio Mendoza Goiticoa. Y para ello nos vamos a basar en un libro que coordiné, compilé y prologué en la Universidad Metropolitana. Ese libro se titula Eugenio Mendoza-Goiticoa, Empresario y Buen Ciudadano, y ahí se reúnen un buen número de trabajos que dan cuenta de las vidas y obras, las distintas facetas del Mendoza Goiticoa como empresario venezolano.

El primer capítulo de ese libro, por ejemplo, es el que se refiere a la dimensión empresarial del personaje y está compuesto por seis trabajos sobre su quehacer como constructor de empresas. Abre con un luminoso ensayo de Víctor Guédez que se titula Eugenio Mendoza, la responsabilidad social. Recordemos que Mendoza fue un pionero de la responsabilidad social empresarial.

La aplicaba antes de que el concepto existiera como tal, antes de que los académicos le dieran forma al concepto. Mendoza la aplicaba. Fue el primero en ocuparse de este tema en Venezuela de manera decidida y enfática y sobre esta materia el trabajo del profesor Guédez es notable.

Víctor Guédez, una autoridad nacional e internacional en materia de responsabilidad social empresarial, dictando cátedras y cursos en universidades venezolanas y extranjeras. De modo que su autoridad certifica la ubicación de Mendoza Goiticoa como el pionero en Venezuela, cuando prácticamente nadie atendía estos asuntos que hoy en día son cotidianos e insoslayables y prácticamente todas las empresas han incorporado la responsabilidad social empresarial a sus tareas.

Y allí Guédez, en este trabajo, va desgranando cronológicamente los pasos de fundador de instituciones que va dando Mendoza uno a uno. Y eso lo hace Guédez con asombro y con vértigo, porque la tarea de Mendoza era vertiginosa, no se detenía. Al trabajo de Guédez le sigue otro de Edgardo Mondolfi Gudat, titulado El empresario social, y él señala allí que fue Mendoza el primero en repartir dividendos antes de la Ley del Trabajo de 1936 lo ordenara.

De nuevo una faceta en la que Mendoza se adelantó a la legislación, y esto es evidente. Y además, Mondolfi se detiene, al igual que Guédez, en las asombrosas listas de realizaciones institucionales de Mendoza. Y entre el texto de Guédez y el de Mondolfi Gudat queda claro el perfil de Mendoza como pionero en Venezuela de la responsabilidad social empresarial.

Le sigue un trabajo del profesor Óscar Crispo sobre la filosofía empresarial de Mendoza. Luego, el historiador José Alberto Olívar entrega un ensayo muy bien acotado y tejido que se titula Eugenio Mendoza y su participación en las industrias de la construcción y el automóvil. Allí da cuenta del tránsito de Mendoza, de ser un comerciante de materiales de construcción a ser el creador de la primera empresa de cementos en Venezuela, Vencemos, siempre ubicando el contexto político y económico donde tiene lugar esa metamorfosis extraordinaria.

Me refiero a la metamorfosis entre iniciarse como un comerciante, no abandonar la rama comercial y sí adentrarse en las ramas industriales. Ese fue uno de los tránsitos extraordinarios de Mendoza Goiticoa. Entre la década de los años 20 y 30, cuando se dedicaba al comercio, y en la década de los años 40, cuando abraza el proyecto industrial.

Y también se dedica el profesor Olívar a historiar la participación de Mendoza en la industria automotriz con la creación de la ensambladora Nissan. Un emprendimiento que no duró muchos años, pero que fue muy interesante.

En la lista de realizaciones de Mendoza continúa un trabajo que escribí yo sobre Protinal, se titula Protinal, una empresa necesaria. Y allí en ese trabajo yo redacté un párrafo, porque lo voy a leer porque me parece que tiene vigencia y pertinencia, digo lo siguiente. La condición pionera de Protinal en Valencia no es gratuita.

No podemos olvidar que la figura emblemática de Eugenio Mendoza encarnó un proyecto de desarrollo económico del país que se expresaba en la creación de un parque industrial, para entonces inexistente. Esto lo vio con toda claridad Mendoza, cuando fue ministro de Fomento entre los años 1942 y 1943 bajo las órdenes del general Isaías Medina Angarita. En la Venezuela de entonces no se producía prácticamente nada, todo estaba por hacerse, entonces el norte del desarrollo estaba claro: instalar un parque industrial y sustituir por producción nacional lo que se importaba.

En esta operación, que tomó muchos años, Mendoza fue alma, ejemplo y pionero. Y por ello, con toda justicia, un sector amplio de la incipiente historiografía nacional en estas materias lo considera el empresario paradigmático del siglo XX venezolano. En él se dio el tránsito de comerciante al industrial, sin que ello lo llevara a olvidar sus inicios comerciales.

Su vida de creador de empresas estuvo signada por el fragor y la intensidad, no descansó ni un segundo. Siempre tuvo la sensación de que el tiempo era insuficiente para la magnitud de la tarea. Supo como nadie en su tiempo aunar voluntades.

Poner de acuerdo personalidades distintas sobre la base de su honestidad personal y su eficiencia administrativa, sin olvidar ni un minuto del sentido social de la obra económica. Hasta aquí la cita, ¿no? Y creo que aquí debo señalar algo que considero una clave de la personalidad empresarial y gerencial de Mendoza.

Aunar voluntades, poner de acuerdo personalidades distintas sobre la base de su honestidad personal y su eficiencia administrativa. Bien, creo que esa es una de las claves realmente de los logros de Eugenio Mendoza Goiticoa. En el libro continúa un ensayo de autoría de su hijo, Eugenio Antonio Mendoza Rodríguez, y de María Gracia Cruz.

Es un texto sobre ACIDE, Asociación Civil de Desarrollo Institucional, que fue fundada en 1978 por Mendoza Goiticoa, pero con una historia que antecede en 1967 con motivo del terremoto de Caracas, como bien explican los autores. Hoy en día allí se trabajan en conjunto con Fedecámaras, tal como lo previó el fundador de esta institución dedicada al respaldo de la formación empresarial. Lo del terremoto del año 67 es que Mendoza sintió tal urgencia y conmoción por la gente que perdió viviendas, los fallecidos.

¿Qué orquestó desde el sector empresarial? Se puso él a la cabeza de una suerte de red de asistencia de la que va a surgir luego, una vez superada la emergencia del terremoto, esta asociación civil de desarrollo institucional.

Luego, en el trabajo, vamos a ver un ensayo muy bueno de Luis Javier Grisanti que se titula Medina Angarita, Eugenio Mendoza y la Ley de Hidrocarburos de 1943. Y es una formidable revisión del contexto histórico donde ocurre la Ley de Hidrocarburos en 1943, que tuvo como sabemos como factor esencial al ministro de Fomento de entonces, Eugenio Mendoza. Además, Grisanti se detiene en importancia global del personaje y alude a su otra participación en la vida política nacional en 1958, en ese año de tanta importancia.

Y el conocimiento del tema petrolero por parte de Grisanti contribuye con el valor de este texto, que ubica perfectamente a Mendoza en la historia petrolera del país, cosa que es imposible no hacer, porque Mendoza era el secretario de la Comisión Redactora de la Ley de Hidrocarburos en 1943, en su condición de ministro de Fomento. Recordemos que en aquellos años no existía un ministerio dedicado al petróleo y el tema petrolero se ocupaba exclusivamente del ministro de Fomento. De modo que, en práctica, el ministro de Fomento era el ministro de Petróleo también.

Bien, el profesor David Ruiz Chaten va a revisar la participación de Mendoza en la vida pública, ya sea como dirigente empresarial o en su función propiamente pública. Y allí va a pasar revista a las preocupaciones neurálgicas sobre las necesidades de los humildes en Venezuela. El trabajo de Ruiz Chaten se titula Visión de Venezuela en los escritos de Eugenio Mendoza, y por eso revisa el ideario de Mendoza que organizó su gran amigo Pedro Grases.

En esa revisión, Ruiz Chaten logra entregarnos una visión de conjunto sobre los desvelos nacionalistas en Mendoza y sus profundos amores por Venezuela. En la próxima parte del programa seguiremos revisando este personaje central de la vida empresarial venezolana. Ya regresamos.

En la parte anterior del programa veníamos hablando de los trabajos que forman parte del libro, que da cuenta de la vida y obra de Eugenio Mendoza Goiticoa. Y ahora me toca hablar de un trabajo escrito por mí, que se titula Eugenio Mendoza y la transición de 1958. Y allí yo pretendo explicar los motivos por los que Mendoza participó en ese momento histórico, también porque permanece cuatro meses en la tarea de ser integrante de la Junta de Gobierno presidida por Wolfgang Larrazábal.

De modo que ausculto orígenes y dificultades, así como señalo su posterior participación en la fundación de la Asociación Venezolana de Independientes en 1962. En otra parte del programa más adelante nos ocuparemos con más detalle de este trabajo, que tiene unos ribetes sumamente interesantes a partir de las memorias de Enrique Tejera París, ya lo veremos. El tercer capítulo de este libro versa sobre la obra educativa y está compuesto por dos textos.

El primero se titula Fundamentos del sistema Fundación Universidad y fue escrito a seis manos por el doctor Pablo Pulido, Jorge Bocaranda y Jaime Requena. Y ellos nos refieren cómo fueron estructurándose la Universidad Metropolitana y la Fundación Universidad Metropolitana desde aquellos tiempos fundacionales en los que Mendoza tomó entre sus manos el proyecto de creación de la universidad. Y les voy a leer el párrafo final de este trabajo, que es bastante explícito.

Dicen allí los autores Pulido, Bocaranda y Requena: el legado de Eugenio Mendoza Goiticoa y colaboradores delineó los parámetros de gobernanza financieros y administrativos necesarios para desarrollar un modelo viable para una institución de educación superior de excelencia. Sin duda, su lema tiene vigencia integral hoy en día: el factor de mayor significación que se debe promover del país en pro de su desarrollo económico y social es la educación. Esta es una frase de Mendoza.

Y siguen diciendo los autores: así, con ética, honestidad, ciudadanía puesta en práctica, trabajo, palabra y obra, transcurrió la vida de Eugenio Mendoza y en ellas está la suma de la materialidad con la espiritualidad que respiramos en esta casa de estudios. La Universidad Metropolitana, un sueño hecho realidad. Bien, el siguiente trabajo es de la profesora María Elena del Valle.

Ella nos entrega un texto académico donde se concentra en el análisis del discurso de Mendoza, a partir de nueve textos sobre el tema de la infancia, que es un tema que a Mendoza le tocó la puerta y le importó mucho. Y la profesora toma textos tomados del ideario organizado por Grases. El cuarto capítulo de esta obra está dedicado a la salud, la asistencia social, temas de los que se ocupó Mendoza como empresario también, y el primero es de la autoría del doctor Pablo Pulido.

Que fue un factor principal del Centro Médico Docente La Trinidad, en este trabajo el doctor Pulido relata el nacimiento y desarrollo del Centro Médico Docente La Trinidad desde 1967, cuando Mendoza Goiticoa se puso al frente de él y dio los primeros pasos con un equipo de médicos y benefactores entusiasmados por el proyecto. Hoy en día es una realidad que la mayoría de la gente no sabe que quien inició el Centro Médico Docente La Trinidad fue Eugenio Mendoza Goiticoa.

Aquí, una vez más, vemos cómo Mendoza encabeza un proyecto, lo saca adelante con su capacidad titánica de alinear voluntades y sus enormes capacidades gerenciales, porque realmente las tenía como muy pocos gerentes en Venezuela. Y ahí está el Centro Médico Docente La Trinidad que fue una idea inicial del... Aquí hay otro texto de mi autoría que se titula El Hospital Ortopédico Infantil, pasado, presente y futuro, una obra inmortal.

Y también he estado en la cronología de Eugenio Mendoza del Hospital Ortopédico Infantil, hecha por Guadalupe Burelli, con base en la misma investigación con la que hicimos el texto. Esa investigación se hizo en los archivos del Hospital Ortopédico Infantil. Pues, para qué señalar que la historia de este hospital y la Fundación contra la Parálisis Infantil es un pasaje realmente conmovedor de la vida de Eugenio Mendoza, estremece seguir los pasos que dio para la creación de estas instituciones, siempre con el norte del amor al prójimo.

En este sentido, Mendoza fue un verdadero filántropo. Un hombre que amaba a sus semejantes en la acepción clásica del vocablo, del término. El quinto capítulo es la obra cultural de Eugenio Mendoza, que fue muy grande, y en él hallaremos cinco textos.

El primero es de Roberto Lovera de Sola y se titula Eugenio Mendoza y la cultura. Y allí Lovera reflexiona inicialmente sobre el sentido de la cultura, sus conceptos fundamentales, y después se adentra en el trabajo editorial de la Fundación Eugenio Mendoza. Registra todas las obras publicadas, que son muchas, y valora y sopesa la importancia de este fondo editorial para la cultura y la historia de Venezuela.

Es un texto completo, muy valioso, como creemos que no se había escrito antes sobre la faceta editorial de la fundación creada por Mendoza. Le sigue un trabajo de la profesora María Martínez Torrealba sobre las Salas Mendoza. Ese trabajo se titula La Sala Mendoza, un capítulo para el arte y la cultura, y da cuenta acerca de cómo en los orígenes de la fundación de la Sala Mendoza se juntaron el fervor de Luisa Rodríguez Planas y de su esposo, Eugenio Mendoza Goiticoa.

Y dieron pie para la creación de esta institución, que se ha mantenido en el tiempo cumpliendo un papel esencial por el arte en Venezuela. Aquí la autora pasa revista a las exposiciones más relevantes, a los directores y sus improntas, nos entrega una breve pero completa historia de los avatares de este querido espacio. La Sala Mendoza fue fundada en 1956, durante muchos años ocupó unos espacios en el edificio de las fundaciones en la avenida Andrés Bello, hoy en día queda en la Universidad Metropolitana.

En la lista sigue un texto breve del profesor Gustavo Vamonde, que se titula La Fundación Eugenio Mendoza. Y allí nos recuerda los orígenes de la fundación y trae a colación unos fragmentos significativos del propio Mendoza sobre la labor que comenzaba. Y lo complementa un trabajo de Luisa Mariana Pulido de Sucre, intitulado Fundación Eugenio Mendoza, 65 años de compromiso social por Venezuela.

Allí ese texto nos ofrece un recuento detallado de la labor de la fundación a lo largo de su historia. Y luego Alfredo Schell nos entrega el texto Eugenio Mendoza y el establecimiento del Museo del Transporte. Y allí fija la participación decisiva en la fundación del Museo del Transporte por parte de Mendoza, y recuerda los primeros pasos para que aquel sueño se hiciera realidad.

Recordemos que el padre Alfredo Schell, Guillermo José Schell, fue uno de los artífices de la creación del Museo del Transporte, con el apoyo de Eugenio Mendoza. Otra institución venezolana que muy poca gente sabe que en sus inicios estaba esa pasión de imprimir a Mendoza todo lo que adelantaba.

Y el sexto y último capítulo del libro se centra en un aspecto medular, la dimensión humana de Mendoza. Ahí contamos con dos ensayos. El primero es de su biógrafo Carlos Alarico Gómez, porque la biografía de Eugenio Mendoza Goiticoa, publicada por la Biblioteca Biográfica Venezolana del diario El Nacional y el Banco del Caribe, el autor es Carlos Alarico Gómez.

Y él se dedica en esta oportunidad a establecer el vínculo familiar. Es un trabajo genealógico que desglosa el parentesco colateral de Eugenio Mendoza con Simón Bolívar y hace a su vez un dibujo de los Mendoza Goiticoa, en especial del padre, que se llamaba Eugenio Mendoza Cobeña. Y resume la vida del hijo con maestría de biógrafo y nos adentra en la esencia del personaje.

De modo que ese trabajo de Carlos Alarico Gómez, evidentemente basado en su biografía, se lee con mucho interés y con mucho placer. Y finalmente un ensayo de Carlos Maldonado Burgan que se titula Pedro Grases y Eugenio Mendoza, dos definidores modernos de la Venezuela contemporánea. Allí Maldonado nos ofrece el mapa de la singular amistad entre estos dos personajes excepcionales, Grases y Mendoza.

Y se trata de un trabajo revelador, de hondura, de la amistad entre estos dos hombres y los frutos y beneficios que trajo para el país. Bien, estos son los trabajos que forman este libro y que representan una aproximación a la vida y obra de este venezolano excepcional. Y la trayectoria vital de Eugenio Mendoza encarna un arquetipo y un emblema, a mi juicio.

El arquetipo es el del titán, el del hombre que es capaz de vencer todas las adversidades y alcanza a crear un conglomerado comercial, industrial y financiero como no ha habido otro en Venezuela. Y el emblema es el del empresario por excelencia. ¿En qué sentido? Vamos a ver.

No olvidemos que Mendoza nace en una familia distinguida, pero sin mayores bienes de fortuna. De modo que todo lo construye de la nada. Tampoco olvidemos que clave de su éxito fue su capacidad de concertación.

Él no hizo solo el trabajo, él buscó los mejores, se asoció con los más aptos, supo poner distintas voluntades alineadas en el sentido correcto para lograr los objetivos. Y la verdad es que esto es lo que hace un empresario, un gerente exitoso, según toda la bibliografía de las autoridades sobre la materia. En la próxima parte del programa seguiremos.

En la parte anterior del programa quedamos en un bosquejo sobre la personalidad de Mendoza. Y hay que señalar algo importante y es que a Mendoza le interesaba el dinero, pero en la medida que el dinero le permitía construir, crear, generar riqueza y avance social, de modo que no tenía un interés por la riqueza misma. Eso es evidente, sino por lo que él podía hacer con eso en pro de la gente.

Por eso la obra social, educativa, pedagógica de Mendoza es tan importante, y podemos hablar del verdadero filántropo en los términos clásicos. Hoy en día este es un término que se usa menos, se prefiere hablar sobre responsabilidad social empresarial, pero yo lo uso porque me parece que fue un filántropo. Y todas estas características que hemos venido señalando hacen de Mendoza a un empresario paradigmático.

Y en la Universidad Metropolitana, que formamos a venezolanos emprendedores con la esperanza de que sean factores importantes para el desarrollo del país en todos sus ámbitos, contamos con el ejemplo de este empresario de vida tan intensa y de realizaciones tan particulares. Bien, les comenté en la parte anterior que nos detendríamos en el año 1958 con un trabajo mío. Porque creo, no por mí sino por Enrique Tejera París, que contamos algunas revelaciones importantes.

Vamos a ver de qué se trata esto, ¿no? Todos sabemos que Eugenio Mendoza formó parte de la Junta de Gobierno entre los días finales de enero y el 17 de mayo de 1958. En esa fecha renuncia a la Junta de Gobierno, al igual que lo hace Blas Lamberti, y tanto Mendoza como Lamberti son sustituidos por Arturo Sosa y Edgar Sanabria, por supuesto.

Arturo Sosa es el padre del sacerdote jesuita Arturo Sosa Abascal y Edgar Sanabria, pues, el flaco Sanabria como lo conocían los venezolanos, un profesor de Derecho Romano de la Universidad Central de Venezuela, un hombre muy estimado. De modo que Mendoza estuvo en labores gubernamentales durante cuatro meses como integrante de la Junta de Gobierno. Dos preguntas vamos a tratar de responder en este trabajo que vengo glosando para ustedes.

La primera es: ¿por qué integró la Junta de Gobierno Eugenio Mendoza? Y la segunda: ¿por qué estuvo cuatro meses y no continuó en la tarea? La primera pregunta era: ¿por qué integró la Junta? Allí contamos con el testimonio directo que ofrece Enrique Tejera París. Enrique Tejera nació en 1919 y falleció en el año 2015, a muy avanzada edad.

Y hay un tomo de sus memorias que se titula Dos golpes y una transición. Memorias 1945-1958. Este libro fue publicado en 2009 y allí Tejera ofrece una información valiosísima con la que antes no se contaba. Voy a intentar resumir y citar.

Primero, Tejera fungió durante los años finales de la dictadura de Pérez Jiménez como el enviado secreto de Rómulo Betancourt para sostener conversaciones con diversos personajes claves de la resistencia, tanto en Venezuela como en otros países. A Venezuela podía entrar con menos riesgos que otros porque era funcionario diplomático de las Naciones Unidas, Tejera París, y era un hombre joven y poco conocido entonces. Entonces sumaba 38 años y Tejera relata un periplo vertiginoso hasta que llega a Nueva York el 13 de enero de 1958.

Ignorando que estaría allí apenas diez días, porque saldría hacia Caracas el 23 de enero en un avión junto con Eugenio Mendoza y Leopoldo Correa. ¿Qué ocurre esos diez días? Veamos lo que dice Tejera. Voy a leerles un párrafo, dice:

"Eugenio Mendoza, al saber de mi presencia, nos invitó a cenar. Su hotel estaba en alto grado de excitación, pues había visto bien cerca la posibilidad de ser apresado, eso solo por existir, porque sus éxitos y su incansable entusiasmo para el trabajo ya lo hacían el más notable empresario de Venezuela y, por tanto, tan candidato obvio para una transición como blanco de temores por parte del dictador. Eugenio quería hablar con Rómulo y Rómulo con Eugenio. Nos desayunamos los tres en el Carlyle al día siguiente".

Eso es lo que dice Tejera. También refiere Tejera que su padre estaba en Nueva York, me refiero a El Sabio Enrique Tejera Guevara, el doctor, el médico, y que fue con él a visitar al general Eleazar López Contreras. Y posteriormente, sin su compañía, fue a conversar con Rafael Caldera, quien también había llegado a Manhattan. Es evidente que a lo largo de todas estas reuniones fue tejiéndose un acuerdo, siempre teniendo a Betancourt como artífice.

En tal sentido, Tejera vuelve y afirma lo siguiente, escuchen: "Diariamente, hasta dos o tres veces, me reunía con Betancourt. La llegada de Eugenio Mendoza abría un nuevo camino. Eugenio pudiera ser el presidente de la transición, habla con él, le dice Betancourt a Tejera. Betancourt no vacilaba, era un jefe con ideas claras y sólidas". Hasta aquí la cita de Tejera.

En esto hay que recordar que Mendoza estaba en Nueva York desde septiembre, cuando Pedro Estrada, el jefe de la policía política, había hecho comprender que era mejor que se fuera mediante un método que usaba con frecuencia. Ese método es el siguiente: citó a Mendoza a una hora en la mañana y, después de haber pasado varias horas sin nadie verlo, salió Estrada a saludarlo y preguntarle qué hacía allí en su antesala. El mensaje estaba claro.

No fue lo único que experimentó este método sutil. Aclaró entonces que no acababa de llegar Mendoza a Nueva York, para diciembre ya tenía tres meses allí, pero no se había reunido con Betancourt. Ese puente sí lo construyó Enrique Tejera París. Veamos ahora un párrafo crucial de estas memorias de oro de Enrique Tejera, cuando refiere su encuentro con Mendoza y la reacción de este cuando le hizo la proposición de Betancourt, dice Tejera.

"Para Eugenio, meterse en política era a la vez una aspiración natural, una superación y consecuencia de sus éxitos espectaculares en los negocios. Un nuevo reto que su carácter emprendedor no podía dejar de abrazar. Era inevitablemente exitoso y lo sabía, pero por otro lado era un salto en el vacío, que se podía jugar hasta la vida o al menos la prisión y la persecución contra sus negocios.

Se sentía además responsable por los que trabajaban con él, que le daban una lealtad de solidaridad excepcional explicable cuando se conocían lo que a su vez les daba. Eso fue primero me alegó, sentado para estar más cerca del teléfono, lo llamaban constantemente desde Caracas. Pero en una oportunidad el que llamaba era Leopoldo Correa. Desde abajo. Que suba, dije yo. Sube Leopoldo, y Correa y yo compartimos la tarea de convencer a Mendoza de que fuera presidente".

Esto lo dice Enrique Tejera París. Y yo digo esto no explica Tejera si lograron convencer a Mendoza de lo sugerido por Betancourt, pero en un párrafo siguiente da a entender que sí lo lograron y afirma Tejera lo siguiente: "En la madrugada nos despertó el teléfono. Era Eugenio, que había caído Pérez Jiménez. Minutos después no cesaba de repicar el teléfono y nosotros de llamar. Nos bañamos, vestimos, me fui al Carlyle a reunirme con Eugenio y ya estaban allí varios venezolanos.

Yo estuve un rato y me fui con Correa al hotel de Betancourt. No estaba. Regresamos a donde Mendoza, que nos hizo subir a la habitación. Allí, sentados los tres en sillas y cama, nos sorprendió la llamada del teléfono de Caracas. Que se fuera Eugenio. ¿Qué iba a hacer presidente en la Junta de Gobierno? Nunca supe quién lo llamó, pero ciertamente le creyó, porque nos dijo ustedes se van conmigo". Bueno, qué interesante todo esto Enrique Tejera.

Y hay que señalar que en párrafos siguientes Tejera dice que pasaron la noche volando y ya aterrizaron en Maiquetía al amanecer, de modo que no los esperaba sino un oficial de la armada al que habían encomendado buscarlos. Era la mañana del 24 de enero de 1958. Habían salido de Nueva York el 23, ¿qué pasó? ¿Por qué no fue designado Mendoza como le había dicho la persona que lo hizo venir de Nueva York a toda carrera?

¿Quién fue esa persona? Bueno, intentemos alguna explicación. La explicación está en los tiempos. Pérez Jiménez decide abandonar el poder en la noche del 22 de enero, y el avión despega del aeropuerto de La Carlota a la madrugada, 23 horas después de haber tomado la decisión de irse. Y refiere, en entrevista sostenida por Tomás Enrique Carrillo Batalla con el coronel Carlos Pulido Barreto en su libro Quién derrocó a Pérez Jiménez, que antes de subirse al avión, él le dijo a Pérez Jiménez que tenía intenciones de formar una junta y presidirla él.

Pulido Barreto fue entonces cuando Pérez Jiménez les dijo: pongan al oficial de más alta graduación. Esas son las expresiones del coronel Pulido Barreto, quien al trasladarse a la Escuela Militar propuso a Wolfgang Larrazábal para presidente en la Junta por ser el oficial de más alta graduación. Luego, en una carta pública citada por Carrillo Batalla, fechada el 15 de noviembre del 61 en Miami, el coronel Pulido corrobora lo dicho a Carrillo. De modo que no cabe la menor duda acerca de la escogencia de Larrazábal y de que ello ocurrió en la madrugada del 23 de enero, cuando Mendoza, Correa y Tejera aterrizan en Maiquetía ya estaba designado el presidente de la Junta de Gobierno.

Y la mayor ironía, si se quiere, fue que lo designó Pérez Jiménez. En la última parte del programa seguimos. Intentemos ahora responder la segunda pregunta: ¿por qué cuatro meses y no todo el año completo de 1958 como integrante en la Junta de Gobierno? ¿Por qué estuvo cuatro meses, Eugenio Mendoza y Blas Lamberti, y no todo el período?

Bueno, vamos a ver si logramos responderlo. Y él mismo Mendoza lo aclara en una carta enviada el 17 de mayo explicando su renuncia. Allí dice lo siguiente, habla Eugenio Mendoza: "Un análisis sereno de la actuación del gobierno colegiado nos permite afirmar que, en varias ocasiones, fueron planteadas en el seno de la Junta problemas de gran trascendencia, que requerían soluciones inmediatas. Sin embargo, por falta de unidad de criterio y armonía, las decisiones fueron demoradas, creándose situaciones graves para la República.

Esta situación se ha venido agravando en los últimos días y culminó en la mañana de hoy, con motivo de una convocatoria hecha por la Junta al alto mando militar para que ella le hiciera amplia exposición sobre los graves problemas actuales. A pesar de que nos correspondía el derecho a asistir a la reunión en todo su desarrollo, accedimos a la sugerencia del presidente y quedamos en espera de su llamado. Supimos que la reunión había terminado sin que se nos hubiese convocado".

Bien, en otras palabras, esta fue la gota que colmó el vaso. La verdad, lo que venía ocurriendo, a mi juicio, es que el sector militar del gobierno estaba aislando al sector civil y buscaba el sector militar tomar las decisiones en solitario. Y bueno, eso Mendoza no lo iba a aceptar y a partir de allí, pues, renuncia. También cabe la duda, es decir, Larrazábal dejó de invitar a Mendoza y a Lamberti para provocar sus renuncias o si fue un descuido que permitió aflorar otras incomodidades, porque no lo sabemos.

Resulta difícil imaginarse que es un descuido. Son dos miembros de la Junta de Gobierno, ¿cómo no los va a invitar a una reunión con el alto mando militar? De modo que pareciera que el proyecto de Larrazábal era provocar las renuncias de estos dos personajes, como en efecto ocurrió. De modo que esos cuatro meses de experiencia en una Junta de Gobierno en el año 58 fueron muy importantes para Mendoza.

Al salir de allí, unos pocos años después, en el año 62, va a fundar la Acción Venezolana Independiente, AVI, con el propósito expreso de luchar a favor de la democracia desde las perspectivas de los empresarios. Y ese sector capitaneado por Mendoza muy pronto halló un candidato que lo interpretaba perfectamente, Arturo Uslar Pietri, que se presentó como candidato en las elecciones del 63 y muchos integrantes de la AVI lo apoyaron.

De modo que la participación de Mendoza en la vida pública venezolana tuvo dos momentos. En mayo de 1942 a mayo de 1943, durante un año fue ministro de Fomento del gobierno de Isaías Medina Angarita, entonces tenía 36 años. Y luego en enero y mayo de 1958 ya sumaba 52 años.

En el primer caso era un hombre muy joven, en el segundo, pues un señor maduro, pero muy joven también de 52 años, dice uno de sus biógrafos, Carlos Alarico Gómez, que hemos citado antes, que si Mendoza se hubiera propuesto la vida política habría llegado a los más altos escaños. Yo lo creo en lo personal, pero no era suya una vocación política, era más de orden social y, por supuesto, empresarial. El amor por Venezuela, Eugenio Mendoza, no cabe la más mínima duda, era un venezolano integral, sin fisuras, entregado a la devoción por su país.

Y las personas que son así, por lo general, el universo de lo público no les es totalmente ajeno. Y no son extraños en las tareas gubernamentales, al menos en algunas etapas de su vida, como es el caso de Eugenio Mendoza en estos dos momentos, entre el año 42 y 43 y en el año 1958. Por último vamos a citar unos párrafos del rector Benjamín Scharifker.

En este libro, los párrafos del prólogo de este libro dice el rector Scharifker desde la Universidad Metropolitana, institución civil sin fines de lucro constituida bajo los auspicios de Eugenio Mendoza en mayo de 1964. Debemos destacar algunos aspectos de las organizaciones que fundó y las cuales, lejos de perseguir beneficios lucrativos, influyeron directamente en el desarrollo humano. En materia de salud, en 1945 fundó el Hospital Ortopédico Infantil y 30 años más tarde, en 1975, inicia las consultas y actividades educativas e investigaciones del Centro Médico Docente La Trinidad.

En 1951 estableció la Fundación Eugenio Mendoza concentrando sus esfuerzos en tres aspectos: la niñez, la agricultura y la difusión cultural, con la visión de implantar modelos y programas que pudieran ser luego aplicados en escala nacional. En el área agrícola, por ejemplo, adelantó numerosos proyectos de investigación dirigidos a mejorar la producción de alimentos. También dedicó esfuerzos significativos a la formalización de la educación preescolar como nivel adicional del sistema educativo.

Miren, la obra de Mendoza es de tal magnitud que un solo programa no va a ser suficiente para una obra de tales realizaciones, porque imagínense también hay otras áreas, el área de la microempresa. En el área de la educación superior, obviamente de la Metropolitana, en el área financiera, la participación en distintos bancos y sistemas de banca hipotecaria, en el área de la vivienda popular, pues una fundación dedicada a eso, o la Fundación para la Vivienda Popular. De modo que es una obra múltiple.

Parece la obra del hombre de Estado, pero fue un empresario. Y esto es lo interesante, un empresario con vocación social, cultural, educativa, que fue el pionero de la responsabilidad social empresarial en Venezuela, además de un modelo de empresario que orquestaba empresas sin tener el control total del accionariado. Pero sí tenía la coordinación y la autoridad para adelantar esas empresas.

Hasta aquí el programa de hoy, habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho y, en la dirección técnica, Fernando Camacho y Giancarlo Caraballo. A mí me consiguen por mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter, arroba Rafael Arrais. Ha sido como siempre un gusto hablar para ustedes, hasta nuestro próximo encuentro.

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